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Puntuación alta - recomendado

AURI (FIN) «II – Those We Don’t Speak Of»

Nuclear Blast Records, 2021

AUTOR: Cesar Luis Morales

Vamos a aprovechar esta plataforma pública para agradecer, una vez más, a J.R.R. Tolkien su obra. Y es que, desde su publicación, “El Hobbit” abrió un nuevo universo y una nueva manera de crear literatura. Luego vino “El Señor de los Anillos” y se dio pie a un nuevo género. Todos, todos los que han venido después son tributarios de la obra de Tolkien. J.K. Rowling o George R. R. Martin son claros ejemplos de los herederos del escritor británico. Esto es así, es una verdad axiomática. ¡Colorea y agradéceselo a Tolkien con Teo!

Dichas obras, los corolarios de “El Silmarillion” y su extensa cantidad de notas, de apuntes, de relatos cortos centrados en La Tierra Media han sido, y siguen siendo, una fuente inagotable para los músicos. Dos guitarristas, un bajista y un batería se juntan en el local de ensayo; sacan unas canciones, hacen arreglos, las pulen… pero, un día, les asalta la gran pregunta: ¿Y qué nombre nos ponemos? GORGOROTH, AMON AMARTH o BURZUM son algunos de los nombres que tributan a Tolkien. Pero no, hoy no vamos a hablar del británico y de esas bandas. Aunque sí de los tributarios. La banda que nos ocupa, AURI, es un proyecto de dos grandes músicos, Tuomas Holopainen y Troy Donockley, teclista y flautista respectivamente de los fineses NIGHTWISH. Tolkien es, precisamente, entre otros, una de las grandes influencias de Holopainen, pero para este proyecto han contado con la vocalista y violinista Johanna Kurkela y han tirado de otro de los escritores tributarios de Tolkien: Patrick Rothfuss, autor de la trilogía conocía como “La Crónica del Asesino de Reyes”. Ya sabéis, “El nombre del viento”, “El temor de un hombre sabio”… Pues el nombre de la banda sale de esos libros.

“Those We don’t speak of”, tema título que abre el álbum, nos orienta de forma inmediata hacia los coordenadas de la banda. Etéreo, casi intangible, la embriagadora voz de Kurkela, los coros feéricos… “The Valley” continúa el camino: aires medievales, con la increíble voz de Kurkela sobre una instrumentalización que apenas se intuye, pero que es completamente redonda. Esos ecos a las composiciones de MIKE OLDFIELD con la voz de Maggie Reilly vienen a mi cabeza, todo muy folkie, muy celta, muy… muy directo a las emociones y al corazón. “The Duty of Dust” hace que piense en una frase de Antonie de Saint-Exupéry: lo esencial es invisible a los ojos. No hace falta que sean los más rápidos, los más ruidosos, los más cabrones. No, aquí no se trata de eso; es justo la dirección contraria. Podrían cantar en fines, en gaélico o en alto élfico… Las emociones seguirían siendo las mismas, y es que lo esencial es invisible a los ojos, pero en lo que se refiere al corazón… ¡ah, ese es otro tema! Saben cómo pulsar ahí, muy dentro de ti, como las cuerdas de un arpa que se quedan vibrando y resonando.

“Pearl Diving” es otra deliciosa pieza que te arrebata, que te traslada, que te emociona. Una voz relajada, dueña de cada sentimiento, de cada recuerdo. Me enamoré de THE GATHERING cuando los descubrí gracias a “The May Song” y fue por la voz de ANNEKE VAN GIERSBERGEN. Pues aquí me ha ocurrido lo mismo. “Kiss the Mountain” es tan etérea que cuesta creerlo y da paso a una juguetona “Light and Flood” con unas claras influencias celtas; de hecho, si prestáis atención por ahí se oye al bueno de Troy Donockeley dando apoyo con el bodhrán. Sin una línea cantada, todo son arreglos vocales, violines, flautas que dan paso a otra genialidad cinematográfica como “It takes me places”: la elegancia de los elfos, el hedonismo de los hobbits… Y de la misma manera, el siguiente tema, el dramático “The Long Walk”. Y después del largo camino, la vuelta a casa, la despedida en Los Puertos Grises con “Scattered to the Four Winds”. Cerramos este hermoso libro con el último capítulo titulado “Fireside Bard”.

Seguimos con citas y referencias literarias. Una rosa no dejaría de ser rosa y de esparcir su aroma, aunque se llamase de otro modo. Y sí, AURI y este “Those We don’t speak of” no dejarían de ser un excelente y delicado trabajo de influencias folkies y celtas aunque se llamasen de otro modo. Pero, las cosas como son, hay que agradecérselo a los músicos implicados, a Rothfuss por crear el nombre y a Tolkien por abrir las puertas al género.

Puntuación

Nota - 9

9

Nota

Seguimos con citas y referencias literarias. Una rosa no dejaría de ser rosa y de esparcir su aroma, aunque se llamase de otro modo. Y sí, AURI y este “Those We don’t speak of” no dejarían de ser un excelente y delicado trabajo de influencias folkies y celtas aunque se llamasen de otro modo. Pero, las cosas como son, hay que agradecérselo a los músicos implicados, a Rothfuss por crear el nombre y a Tolkien por abrir las puertas al género.

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