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Puntuación alta - recomendado

BROTTHOGG (NOR) «The Day is Cast»

Autoeditado, 2020

AUTOR: Cesar Luis Morales

Pues nada, aquí estamos de nuevo, nuevo grupo, nueva review y nueva investigación de la etimología. Resulta que en las antiguas lenguas nórdicas existe un concepto para designar a la persona que tiene que encargarse de un trabajo, especialmente de uno desagradable, y ese palabro es BROTTHOGG. ¡Colorea y aprende con Teo!

Pero así han decidido llamarse los noruegos y como suele decirse ¡Hey, nena, es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo! ¿Y cuál es ese trabajo sucio? Pues el de darle una nueva vuelta de tuerca a ese híbrido de Black y del Death. Un trabajo hercúleo al que pocos pueden enfrentarse y salir airosos. ¿Lo conseguirán nuestros chicos de Trondheim? Pues con este “The Die is Cast” parece que, como berserkers poseídos, han ejecutado un trabajo que está reservado para los dioses y que, debido a su complejidad, han delegado en estos vikingos. A cargo del cotarro, Kristian Larsen Moen (SUBLIRITUM) que tocan todos los instrumentos y se ha acompañado de dos vocalistas (Craig Furunes y Jonas Moen) y otro guitarrista, Stepehen Carlson. ¿El resultado? Pues un paso más de gigante que determinados músicos se empeñan en darle a un género como el Black.

¿Se puede ser imaginativo, virtuoso y creativo? Pues todo a la vez ya solo con el tema de apertura “Nokturne”, que comienza a toda pastilla en la tradición de EMPEROR, con montañas de riffs enrevesados, al que le dan un aire feérico con la inserción de arreglos orquestales. Y una cosa que, por suerte, se nota a lo largo de toda la reproducción es la claridad de los platos: los Crash suenan afilados, los China, secos; pero el juego de Charles y de la campana de Ride es una verdadera delicia (¡descubridlos de fondo y escuchad como hace contratiempos y síncopas!). Después de la magistral entrada, siguen con la lúgubre “Behind the Gateways”, que enseguida evoluciona a un mid-tempo, con unos fantasmagóricos solos de guitarra y una sucesión de escalas que no hacen sino empujar el tema hacia adelante. El álbum sigue su ascenso y estos vikingos no paran: “Liberation”, esa manera de atresillar el Ride, los potentes vocales, las dobles armonías guitarreras… Y sí, es Black, ¡pero qué manera de llevarlo al Valhalla!

“Draugen” es otro de los grandes momentos brillantes de este álbum (está plagado de ellos). Ese mid-tempo musical y ominoso a la vez, solos magistrales, interludios discordantes soportados por una guitarra acústica… Cómo buscar el virtuosismo y la melodía y emplastarlo en una composición muy grande para definirla y sonar tan perfecto, tan natural… No sé, no creo que haya mucha gente capacitada para trabajar a este nivel, pero, como ya he dicho, ¡Hey, nena, es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo! Y los BROTTHOGG lo clavan. Con “Forlis” volvemos al ataque a toda máquina del Black Metal más cazurro, pero tiene algo en su manera de desarrollarse que le da una pátina de brillantez con una línea de rauda bateria que es una locura de complejidad y (y sí, el Ride está presente a lo largo de todo el tema). Para rematar la jugada, se meten con un “Resurrection” dónde la insania se traslada a los intrincados juegos de riffs, que esto no se trata de rascar simples acordes de quintas disminuidos a toda pastilla. Pero luego te vuelven a poner la cabeza del revés con solos claros, nítidos y bien definidos y musicales y es que los tienes que querer… Se cierra el disco con un “Iacta Alea Est”, un furibundo híbrido de Thrash/Death que no me acaba de cuajar, pero como bofetada para despedirse después de todo lo anterior, ¡bien, pero queda como descolgado del resto!

Así que sí, en el nórdico antiguo ya lo decían: ¡Hey, nena, es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo! Y la persona que se encarga de ello es un BROTTHOGG. Pero a ver quién es el valiente que, con los tiempos que corren y con la trillada senda del Black, es capaz de marcarse un discazo como este. Siguiendo en esta línea, desde luego, tengo completa fe en la renovación del género y de la mano de los de Trondheim vamos a tener un montón de alegrías. ¡A los hechos me remito!

Puntuación

Nota - 9

9

Nota

Así que sí, en el nórdico antiguo ya lo decían: ¡Hey, nena, es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo! Y la persona que se encarga de ello es un BROTTHOGG. Pero a ver quién es el valiente que, con los tiempos que corren y con la trillada senda del Black, es capaz de marcarse un discazo como este.

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