Crónicas Live

CRADLE OF FILTH + MOONSPELL – Sala Salamandra, 15.02.2018 Barcelona (Madness Live!)

Texto y fotos: Lluís García Sola

Hace un buen puñado de años que los míticos CRADLE OF FILTH, amados y odiados prácticamente por igual dentro de la escena metálica, no se dejaban caer por nuestro país, y todo hacía presagiar que iba a ser una gran noche. Con un gran disco como su último “Cryptoriana: The Seductiveness of Decay” bajo el brazo, MOONSPELL en el rol de invitados de lujo y una entrada que rozaba el sold out, cartel que colgarían apenas una noche más tarde en su cita de Madrid, nada podía salir mal. Y no salió.

Hace apenas un par de meses que tuvimos a los portugueses MOONSPELL de gira por nuestras tierras presentando su reciente “1755” y es cierto que en esta ocasión no eran ellos los protagonistas, pero nada de esto importó para que la banda se ganara al público a pesar de un setlist que dejó poco espacio para sus grandes clásicos. Fernando Ribeiro, tan comunicativo y sobrio sobre el escenario como nos tiene acostumbrados, comenzó el show bien escudado por los suyos, desgranando uno a uno los primeros cortes de su última obra, prácticamente sin respiro.

A partir de ahí entraron en escena temas que todos esperábamos escuchar como “Night Eternal”, la mítica “Opium” o ese cierre con la dupla “Alma Mater” y “Full Moon Madness”, mientras seguían repasando canciones de su “1755” entre las que destacaría una “Todos Os Santos”, que está llamada a convertirse en un clásico instantáneo de sus próximas giras. Y sino, al tiempo. El sonido resultó más que notable, y, siempre bajo los parámetros de lo que es un concierto de Gothic/Dooom, la energía y la interacción con la audiencia funcionó bastante bien, especialmente en su recta final, que les llevó a despedirse entre multitud de aplausos.

Y llegó el turno para Dani y los suyos, o lo que es lo mismo, CRADLE OF FILTH, con “Ave Satani” como telón sonoro de fondo, y con su Gothic/Black Metal que arrancaba violentamente de la mano de “Gilded Cunt”, a la que le seguiría una de las composiciones de uno de sus discos más queridos, “Cruelty And The Beast”, con la excelsa “Beneath the Howling Stars”. El inconfundible sello Heavy Metal lo ponían las melodías de guitarra que firmaban la pareja Richard Shaw y Marek Smerda, que tanto le diferencian de otras bandas del género y que, personalmente, tanto me seducen. Y visto lo visto creo que no soy el único. Cortes como “Blackest Magick in Practice” o la preciosa “The Death of Love”, con la teclista Lindsay Schoolcraft acompañando a Dani a las voces, se mezclaban con clásicos de la altura de “Bathory Aria” o la imprescindible “Dusk and Her Embrace”, un antes y un después en su historia, y las excelentes “Heartbreack and Seance” (de lo mejor que han compuesto en los últimos años) o “You Will Know the Lion by His Claw” pertenecientes a su último disco.

Tras el inevitable bis y con la instrumental “A Bruise Upon the Silent Moon”, volverían al escenario con “The Promise of Fever” y la vuelta a su reciente obra gracias a “Achingly Beautiful”, que dejó buena muestra de la contundencia de la base rítmica que imponen la pegada a la batería de Martin Skaroupka y el grueso bajo de Daniel Firth. Uno de los momentos más celebrados de la velada lo viviríamos en “Nymphetamine (Fix)”, una de las fijas de sus repertorios, y en el que nuevamente las voces de un Dani que mostraba un notable estado de forma vocal y una más que convincente Lindsay, se entrelazaban en un oscuro, melancólico y a su forma, bello, duelo. Nos acercábamos al final del show con la ejecución de “Her Ghost in the Fog” y “Born in a Burial Gown”, dos cañonazos que seguían exaltando al respetable y que, a pesar de hacernos sudar y vibrar de lo lindo, nos dejaban con ganas de más. Una sed que apenas pudimos saciar con los ecos de “Blooding the Hounds of Hell” retumbando en la sala, con la que desaparecerían del escenario dejando huérfano la lona que ilustraba la preciosa portada de su última obra.

Es difícil complacer a todo el mundo cuando tienes más de un cuarto de siglo de historia y doce discos a tus espaldas, pero somos muchos los que echamos de menos algún que otro tema más clásico como “The Forest Whispers My Name”, “From the Cradle to Enslave” que entra y sale de sus últimos setlist de forma completamente arbitraria, o la maravillosa “Cthulhu Dawn”. No es menos cierto que apenas pudimos degustar tres cortes de su “Cryptoriana: The Seductiveness of Decay”, que de hecho venían a presentar. Sea como sea, una cosa está clara, y es que dudo mucho que la voz de Dani, que fue lógicamente de más a menos debido a lo exigente de sus imposibles agudos y profundos guturales pero aguantó sobradamente el tipo, de para un repertorio mucho más amplio, pero al final lo que nos queda es que los ingleses llegaron, tocaron y vencieron.

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