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[CRÍTICAS] GLASS HOUSES (USA) “Wellspring” CD 2016 (Invogue Records)

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Por Jorge De La Cruz

El álbum debut de los estadounidenses GLASS HOUSES, se llama “Wellspring”, un trabajo formado por diez temas y que sale al mercado a través de InVogue Records.

Formados en Fargo, Dakota del Norte, el grupo está formado por Josh Haider, Mark Sands, Tanner Leier, Robert Whiteside y David Anderson.

El primer tema que aparece en el álbum es “Apparitions”, que nos abre con unos ritmos de guitarras muy suaves y una voces lejanas, para la momento romper con una voz rasgada y unos ritmos de guitarras muy potentes cargados de furia. Nos ofrecen un estribillo, lleno de voces limpias, y unos ritmos de baterías que mantienen la agresividad de estos, con unos golpes muy constantes juntos con unas guitarras que pasan un poco desapercibidas.

“Heirlooms” es el siguiente tema que aparece en el disco, el cual nos introduce desde el primer momento en una atmósfera de furia, cargada de ritmos pesados y rápidos con una voz al frente muy rápida, que mantienen los ritmos de las guitarras. Los cambios entre ritmos rápidos y otros más melódicos, crean la continuidad del tema, consiguiendo una variación de composiciones importante, con un sonido muy homogéneo entre ellos.

Una batería estridente nos mete de lleno en “From Roots To Thorns” que junto a los ritmos graves de bajo, crean una bola de sonidos graves que suma mucha potencia al sonido que tienen, que ya de por sí es bastante bueno. Los estribillos creados con voces limpias, coros y riffs de guitarras muy movidos son todo un acierto, ya que consiguen crear un ambiente de fuerza, a la vez que un buen sonido tranquilo, debido a la gran variación de la parte vocal.

“The Eyes Of The World” comienza con una temática más oscura, componiendo unos ritmos de baterías más potentes, junto con unas voces guturales y unos ritmos de guitarras más rápidos y furiosos. Todo esto deriva en estribillos con voces limpias muy cortos, que se van alternando con estos ritmos más pesados y rápidos, con algunas partes con efectos y ritmos de piano que quedan de fondo, creando una melodía secundaria.

La canción que se encarga de cerrar el álbum es “Wellspring”, tema que da nombre al trabajo de los americanos, un tema que nos abre sin melodía, solo con ritmos vocales, para romper al momento con unos riffs de guitarras pesados y un ritmo de piano de fondo, para derivar en unos ritmos melódicos y dar el protagonismo a una batería potente. Nos encontramos con un estribillo más pesado, con coros, unas voces rápidas y furiosas, que se alternan con las limpias.

En definitiva, en el disco de GLASS HOUSES nos encontramos con una producción asombrosa, que hace que todo suene muy bien, incluso cuando parece que hay cosas que no están, como los ritmos de piano, los escuchamos de manera sutil, algo que le da un punto interesante. En cuanto a composiciones, son bastante lineales, encontrándonos con estructuras muy parecidas en diferentes temas, y quitando un dar de ellos, nos topamos con bastantes similitudes entre ellos. Aún con eso, nos encontramos con un buen disco de metalcore, cargado de buenos ritmos pesados y melódicos; y unas mezclas de voces limpias y guturales que son una maravilla, haciéndonos disfrutar a tope de cada tema.

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Crítica
Puntuación
8

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