Inicio Criticas LETLIVE (USA) “If I’m the devil…” CD 2016 (Epitaph Records)

[CRÍTICAS] LETLIVE (USA) “If I’m the devil…” CD 2016 (Epitaph Records)

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Por Titus Ferrer Bellés

Que LETLIVE. No son un grupo corriente no es ningún descubrimiento. Que la voz (y actitud) de Jason Aalon Butler, su vocalista, es algo especial, también lo es.

Que LETLIVE. Iban a mover ficha y transformar su sonido en base a aprovechar esta baza con la que juegan, que a su vez casa tan perfectamente con su tonteo constante con otros géneros como el soul y las melodías de música negra, muchos podíamos imaginarlo. También es cierto que igual no esperábamos un cambio tan radical. Pero si uno ha ido siguiendo los pasos de la banda posteriores a su anterior “Blackest beautiful” –las colaboraciones con THE GHOST INSIDE y THE WONDER YEARS- uno ya podía darse cuenta de cómo la voz de Jason se moldeaba ya hacia lo que ha terminado siendo “If I am the devil …”.

Y para muchos, este será un trabajo duro de digerir. Un cambio demasiado radical. Una bajada de revoluciones solamente justificada de cara a la venta de discos … pero no. Al menos, pese a que dichos argumentos tengan cabida en el razonamiento que posiblemente hizo la banda al plantearse escribir un trabajo así, yo creo que la cosa va más allá.

Por qué bajar revoluciones es mucho más sencillo que componer temas de pop-metal (por llamarle de alguna manera) en la línea de un evidente MICHAEL JACKSON de “Reluctantly dead”. Si quisieran quedarse en una simple bajada de revoluciones facilona no hubiesen experimentado con su propio sonido, mas punk en busca de unas melodías más presentes que nunca en un disco suyo. “If I am the devil…” es una búsqueda a través de la composición de lucir unas herramientas de trabajo que no quieren quedar desaprovechadas. Porque sí que es cierto que en los directos, tal vez perdamos algo de la ya mítica intensidad de la que hace gala Jason (lo comprobaremos en Noviembre, que pisarán por primera vez suelo español), pero a cambio esa intensidad se verá traducida en un espectáculo de técnica vocal y poder instrumental que estoy seguro que conseguirá que no echemos nada en falta. Y lo creo desde el punto de vista de un fan incondicional de su “Fake history”.

El disco se abre con una declaración de intenciones tan directa que elimina toda posibilidad de duda respecto al cambio. Muchos caerán en pensar que se trata de una intro, pero se darán cuenta de que “I’ve learned to love myself” es un tema(zo) de cabo a rabo al darse cuenta de que dura casi cinco minutos. Uno de los temas que le otorga protagonismo a la voz de Jason por encima de todo. En el que ya deja claro que los melódicos no le suponen ninguna clase de problema.

“Nü Romantics” hace las veces de paño caliente para los que se cierren en banda al haber escuchado el anterior tema. Menos cañero pero más en la onda de sus anteriores trabajos. Por qué el disco no está exento de temas, que si bien no sonarán tan sucios y punkarras como un “The sick, sick 6.8 billion”, no pierden la esencia por el camino. Cierto es que a mí no me entusiasmó en las primeras escuchas, pero que ha ganado un montón de enteros a más la he ido repitiendo.

Y visitados ya ambos extremos, pasamos a mezclarlos en el que fue el primer single del disco, que causó unas reacciones algo frías pero que a mí personalmente me entusiasmó, por su mezcla de vertientes y por ese acentuado olorcillo a melodía popular reconvertida a rock de alta intensidad. Este es uno de los temas en que Jason luce más desenfadadamente sus peripecias vocales.

“Who you are not” funciona a partir de unos contrastes bastante locos. Para empezar se trata de un medio tempo cantado en gran parte en voz ronca y rota. La misma que Jason suele emplear en los temas más movidos. Lo cual le otorga una intensidad que descoloca un poco, y más teniendo en cuenta que pese a ser un tema de tempo pausado y melodías relativamente suaves, la voz en los estribillos de nota más alta parece no haber pasado por ningún proceso de edición, lo cual juega a favor del espíritu punk que sigue manteniendo la banda pese al remodelado de su sonido.

Posiblemente amada y odiada. Muy juguetona e intensa. “A weak ago” se alza como una de las mejores canciones del disco para un servidor. Melodía de guitarra omnipresente y un estribillo muy marca de la casa. El tema más bailongo del álbum sin duda.

Me llama la atención que, estando reconvirtiéndose justamente al terreno de la melodía, la que podríamos considerar la balada del disco acabe siendo el tema que más desapercibido pase del disco. Pese a un estribillo pegadizo y sobretodo una guitarra suave, pero psicodélica a la vez, “Foreign cab rides” no consigue erizar el pellejo tanto como debería. El estallido guitarrero sucia –casi garajero- que cierra el tema sí que en cambio consiguen elevarse al nivel de las grandes del trabajo. Sin embargo el problema es que parecen dos temas distintos.

De nuevo nos encontramos con otro single, que debo reconocer que no me enamoró tanto a primera escucha como lo hizo “Good mourning, America”. Supongo que a mí también me costó un poco entrar en el cambio. Sin embargo, a la segunda escucha “Reluctantly dead” ya me tenía en sus garras. Su carácter hímnico, y el aprovechamiento, de nuevo del factor voz, la convertirán en una de las más coreadas en los directos. Veréis.

De cara a introducir un hipotético tercer tercio, asistimos a una escalada de potencia gradual con “Elephant” y “Another offensive song”. La primera con un estribillo de nuevo old school pero un cuerpo de carácter más suavizado y pausado. El acelerón festivo ayuda a la graduación de cara a introducir “Another offensive song”. Un tema histérico. Más hardcore de lo que posiblemente pidan los fans de los primeros trabajos incluso. De tonos graves y ritmos, sobretodo en la batería, de carácter sumamente punk. El estribillo, al deshacerse de la voz más cruda sirve de contraste, pero aun así esta se corona de calle como la canción bruta del disco. Y pese a ello, no termina de ser clásico LETLIVE del todo.

Y de nuevo: contrastes. El disco cierra con dos temas de carácter más pausado, pero de intensidad aplastante. El primero, tema homónimo del disco, es uno de los que a base de escuchas termina en el podio de las mejores tres del disco junto con “A weak ago”, pese a lo distintas que son una de otra. Un crescendo perfectamente orquestado que hace uso de la vertiente más rockera de Jason, y que culmina en una melodía que al cerrar los ojos te levanta del suelo.

De hecho, para mí “If I’m the devil” debería haber cerrado el disco. Este crescendo del que hablo me cuadra más a la hora de ponerle broche a un trabajo. Amén de que “Copped colored quiet” termina pareciendo un bonus track sin ser nada parecido a ello. Pues es un gran tema, pero su predecesora tiene un carácter mucho más de cierre.

En esta última vuelve el carácter hímnico, por el que posiblemente hayan querido darle tal posición. Sin embargo, pese a ganar en intensidad, a partir de los coros, a medida que esta avanza, su carácter es más plano. Pero su carácter popular, de canción protesta orquestada, la convierte en otra de las destacadas, que por desgracia se ve mermada por un mal orden.

Posiblemente muchos dejarán de leer mis reseñas al leer esto (si es que alguien las lee), pero a estas alturas tengo ya muy claro que “If I am the devil…” no solo formará parte de mi top 10 de discos del año, sino que además estará entre los puestos altos. Un trabajo que saca muchísimo partido a las inquietudes de una banda, que ha sabido ver cuando dar un giro brusco antes de caer en la repetición. Por mí para el próximo pueden tirar hacia cualquiera de los dos lados, que yo estaré ahí sea como sea.

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Crítica
Puntuación
8.5

1 comentario

  1. Q va….le quitas 3 temas y todo baladas…una lastima pues llevaba esperando este disco mucho tiempo,esperaba mucho más de ellos

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