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[CRÍTICAS] METALLICA (USA) “Hardwired…to self destruct” CD 2016 (Blackened recordings)

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Por Lluís García Sola

Pocas veces resulta tan complicado y a la vez gratificante tener la responsabilidad de escribir unas líneas sobre un trabajo del calibre e importancia que hoy nos ocupa. Hablar de METALLICA es hacerlo de filias, fobias, prejuicios e idas y venidas de estilo, sonidos y estéticas, pero ante todo, es hacerlo de una de las bandas más importantes del planeta Heavy Metal. Incluso puede que la más importante, más allá de los gustos personales de unos y de otros, y añadiría, si me apuráis, que nos encontramos ante uno de los nombres más mayúsculos dentro de la historia de la música. Si a todo esto le sumamos que han pasado ya ocho años, que se dicen pronto, de su anterior trabajo de estudio, “Death Magnetic”, la tarea ya se convierte prácticamente en un reto. ¿Pero acaso no son momentos como este los que enriquecen nuestro trabajo?

“Hardwired… To Self-Destruct” es el décimo álbum de estudio de la banda originaria de San Francisco, estandartes máximos dentro de la historia del Thrash Metal, y mucho se ha hablado ya, se sigue haciendo, y lo que nos queda morena, sobre si es una vuelta a sus raíces, un paso más allá hacía lo que se puede esperar de ellos tras su anterior obra, o si le sobran material, ideas, o han perdido la identidad entre su propio estilo y lo que los fans esperan de ellos. Voy a intentar no entrar a juzgar, dentro de lo posible, nada de esto, para que dejar que seáis vosotros mismos los encargados de ello tras la escucha (os aconsejo hacerlo varias veces) de esta más que notable grabación. Un disco que, ya os adelanto, contiene el sello más puro de los americanos, con temas que poco tienen que envidiar a algunos que descubrimos en su maravilloso “Black Album”, esencias más de garaje de su debut “Kill’ Em All” e incluso cierta línea compositiva que no desentonaría en “Load” o “Reload”.

“Hardwired” no podría haber sido una mejor carta de presentación y un mejor arranque para un álbum tan esperado como este. Un corte rápido, violento e intenso, de apenas tres minutos, que si bien no representa el espíritu del disco, supone un puñetazo en toda la cara. Riffs rápidos, solo de guitarra marca Hammet y una base rítmica aplastante. Aquí no busquéis otra cosa porque no la vais a encontrar. Y es una pena que un tema así apenas se quede en una anécdota, ya no sólo en este nuevo trabajo, sino en su carrera en si, porque se les da de miedo. Mención especial merece “Atlas, Rise!”, mi favorito desde que tuve la oportunidad de degustarlo la primera vez. Un corte en el que se fusionan lo mejor del sonido METALLICA de toda la vida y todas las influencias que recogieron de la famosa NWOBHM de bandas como DIAMOND HEAD o los propios IRON MAIDEN. De Hecho muchas fraseados de guitarras nos recordarán a la Doncella de Hierro sin ningún tipo de duda. Y James Hetfield está vocalmente en un estado de absoluto escándalo, con un estribillo pegadizo, efectivo y lírico, que viene excelentemente presentado entre riffs de muchos quilates.

En “Now That We’re Dead” la banda baja un poco el pistón, aunque mantiene la intensidad intacta, con una larga introducción instrumental impulsada por la dupla rítmica de Lars Ulrich y Robert Trujillo, batería y bajo respectivamente, aunque creo que a estas alturas ya sobran las presentaciones. Un tema que explota en un estribillo mucho más suave y menos Thrash de lo que nos han mostrado hasta ahora, pero que posee calidad por todos y cada uno de sus costados. Eso sí, quizás no entre tan bien de buenas a primeras como las anteriores. Al contrario de lo que sucede con “Moth Into Flame”, otro de los grandes temas del disco. Guitarras afiladas, una producción que, francamente, se le echaba de menos después del discutible trabajo realizado en “St. Anger” e incluso la mejora en su anterior “Death Magnetic”.  Aquí recuperan la garra, la rabia y la fuerza que muchos ya les daban por perdidos, sin renunciar a las líneas instrumentales más melódicas y un trabajo vocal más limpio. Además Kirk Hammet brilla mostrando su personalidad a las seis cuerdas y la banda crea una de las composiciones de mayor calidad de todo el conjunto.

“Dream No More” me recuerda mucho más al sonido de su etapa más controvertida, aquella del “Load” y “Reload”, con una producción a cargo de Greg Fidelman que, contrariamente, en ciertos momentos me recuerda a la vertiente más oscura de otros trabajos como algunos cortes de “Master Of Puppets” o “Death Magnetic”. Un cumulo de sensaciones que no deja indiferente y que contiene ecos del pasado, presente y, por que no, futuro, de los americanos, tejidas todas ellas bajo un manto denso a la par que contundente. Los ocho minutos de “Halo On Fire” dan para mucho, desde los arpegiados versos de su composición, como para su intenso, climático y poco habitual estribillo. Uno de esos cortes donde la experimentación hace gala de aparición y su creatividad musical se desata de las etiquetas, los estilos o los registros a los que muchas veces se deben sentir atados. No es un tema fácil debido a su complejidad, pero cuando una canción posee tal inspiración y talento siempre merece mi respeto y atención. Una excelente forma de terminar un primer disco que roza la perfección.

Y como el que no quiere la cosa llegamos a la segunda parte de este “Hardwired… To Self-Destruct” de la mano de “Confusion” y su imponente pegada inicial con las baquetas de Ulrich resonando a toda máquina por el equipo, y que pronto dará lugar a los rasgueos guitarreros que tanto gustan a METALLICA, con un trabajo vocal y lírico muy cuidado, en un corte que de nuevo encierra lo mejor de cada etapa de los de San Francisco. Y aquí quizás, comiencen los mayores problemas del disco, con una bajada notable de la calidad del mismo, encabezada por un “ManUNkind” que posiblemente en anteriores lanzamientos de la banda no habrían destacado especialmente de forma negativa, pero que con lo desgranado hasta la escucha actual denota un tema de esos que podemos calificar como “de relleno”, algo bastante inevitable  si hablamos de un doble CD, pero que personalmente se podrían haber ahorrado para redondear aún más, si cabe, el álbum.

“Here Comes Revenge” vuelve a subir la nota positiva, si bien se queda atrás de lo mejor del compacto, pero nos trae de vuelta esa fusión de sonidos oscuros, densos, arpegiados que casi pueden arañar tu piel, y una intensidad vocal por parte de James Hetfield que, vuelvo a repetir, me parece digna de estudio. El bueno de Lars también nos regala algunos parajes y juegos instrumentales tras las baquetas que muchos creíamos que había olvidado, y las guitarras e imponente bajo de Trujillo vuelven a relucir como se espera de ellas. Sin embargo el sabor agridulce anterior me vuelve con un “Am I Savage?” que me resulta especialmente insípida, densa en el sentido menos positivo de su connotación, y con un puente y estribillo que no termina de convencerme. En parte puede que sea culpa de que hasta el momento nos han ofrecido mucho, porque, insisto, temas como este en otros trabajos como “Load” o “Death Magnetic” podrían ser uno más, sin esa sensación de relleno innecesario que uno siente tras su escucha. Una lástima.

Entramos de lleno en la recta final con “Murder One”, su particular tributo a una de sus grandes influencias, Lemmy Kilmister, el difunto líder de MOTÖRHEAD. Bueno, sería mucho más justo decir que es una de las grandes influencias en la historia del Rock y el Heavy Metal, sin más. No es uno de los cortes más brillantes pero por lo menos tiene cierta garra, un estribillo interesante y un homenaje emotivo que hace difícil no verla con buenos ojos. O, mejor dicho, escucharla con buen oído. Pero, amigos, nuestros cuatro protagonistas, se guardan un enorme as para el final. “Spit Out The Bone” es un señor TEMAZO, todo lo que un fan de la banda americana puede pedirles y esperar de ellos. Siete minutos sin respiro, sin concesión, con una caña, una velocidad vertiginosa y una instrumentación de piel de gallina. Yo hace años, muchos años, me enamoré del Heavy Metal y de la guitarra gracias a riffs como las que aquí nos regalan los señores Hetfield y Hammet. Si además denotas a un Lars golpeándole a su batería como sino hubiera un mañana y Trujillo está sencillamente brillante, pues ahí tenéis el resultado. Difícil, muy difícil, no quedarse impactado desde la primera escucha. Una joya que sirve de guinda a un pastel prácticamente perfecto.

¿Nos encontramos ante el mejor trabajo de la longeva carrera de METALLICA? Probablemente no. ¿Es lo mejor que han hecho en muchos años? Seguramente lo sea tras su exitoso y archiconocido “Black Album”.  ¿Hay temas de relleno? Pues probablemente un par, que teniendo en cuenta que nos encontramos ante un disco de doce canciones y más de 70 minutos tampoco está tan mal. De hecho, creo que de estos los hay en todos sus discos y en la mayoría de cualquier grupo. Una cosa tengo clara, y es que hoy más que nunca he recuperado la fe en estudio de una banda a la que se la tenía algo perdida, más allá de sus idas y venidas sobre su estilo, y con las que personalmente no tengo ningún problema. Si además a todo esto le sumamos una edición deluxe con un tema nuevo como “Lords Of Summer”, versiones como “Remember Tomorrow” de IRON MAIDEN, o grabaciones en vivo de himnos como “Hit The Lights” o “Metal Militia”, ¿Qué más le podemos pedir a este “Hardwired… To Self-Destruct”? Pues imagino que cada uno tendrá su propia respuesta, y la mía sería un par de canciones menos además de ciertos recortes en otras pero, honestamente, pocos peros se les puede poner a este décimo episodio en estudio. Por cierto, ojalá cundiese el ejemplo de sacar un vídeo para todos y cada uno de los temas del disco, como también está haciendo BON JOVI, todo un detalle y un gran acierto. Si me le permitís, tan solo tengo una última petición. METALLICA, nos os muráis nunca, porque además, donde nunca, nunca, defraudan estos jinetes del apocalipsis, es encima de un escenario. Y un servidor empieza a contar ya los días hasta que vuelva a llegar ese día… aunque no sepa cuantos falten hasta entonces. Gracias por existir.

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Crítica
Puntuación
8.5

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