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[CRÓNICAS LIVE] FRANK CARTER & THE RATTLESNAKES – Sala Razzmatazz 3, 02.12.2016 Barcelona (Route Resurrection Fest)

Crónica de Titus Ferrer Bellés y Fotos de Marc Agudo

Muchas expectativas se reunían ese día a las puertas de la sala Razzmatazz de Barcelona. Éramos fans de GALLOWS, del propio Frank, asiduos al Resurrection fest o buscadores de adrenalina enganchados a los bolos intensos.

Lo que no esperaba yo era una respuesta tan masiva, teniendo en cuenta la joven trayectoria de la formación, pese a lo reconocido de su frontman. El clima de nerviosismo por ver al pelirrojo era palpable desde ya antes del inicio del espectáculo.

Pero antes del plato fuerte tocaba descubrir el directo de uno de los grupos de punk rock del momento. Presentando por primera vez en Barcelona su nuevo trabajo “Men of prey”, los madrileños THE BLACKJAW salieron a darlo todo ante un público frio al principio pero que se fue calentando a lo largo del recital, demostrando que el cuarteto se nos había metido en el bolsillo con su buen hacer. Y es que su punk afónico a dos voces (Que siempre es un aliciente a la hora de ver a un grupo en directo) cambiante a lo largo del set, ya que si de algo hacen gala es de una versatilidad más que poco habitual en el género, enamora por los medios más puros. Y es que el peso de la música es el que se encarga de recoger el testigo de los que se enganchan.

Pese a tratarse de la presentación de su nuevo trabajo, no se olvidaron de su anterior “Undertow”, del cual sale el tema que más disfruté de todo el set: “Today is the day”. E incluso pasaron una vez por su álbum debut “Citzens” con “Robert told me to”.

Con la imagen que me quedo yo es con la de más de un asistente, que al parecer los descubría en el momento, yendo al puesto a comprar una camiseta del grupo al terminar el show.

Y así, con el buen sabor aún en la boca y la sala (aún mas) abarrotada y ansiosa, recibíamos al hombre del traje, que saltaba a escena después de que lo hicieran sus Rattlesnakes.

Desde el minuto cero el pequeño escenario de la Razz 3 se inundó de actitud. Todo el grupo tocó como si aquel fuese nuestro último día sobre la tierra. Y el público respondió de igual manera, cantando, y sobretodo dejándose la piel en los estribillos, demostrando que esas palabras habían estado guardadas ahí dentro desde hacía demasiado. A la espera de que nos visitaran para recitarlas.

La intensidad subió aún más con la pegadiza “Fangs” que fue recitada todavía más si cabe, ya que a mi parecer, este tema fue compuesto para ello.

Recuerdo mi comentario previo al bolo: ‘A la tercera este está subido sobre nuestras cabezas’. Era un decir, pero acerté de lleno sin pretenderlo. Al tercer tema Carter se cansó del escenario y terminó cantando más de media “Juggernaut” en pie sobre nosotros. No nos importaban los escupitajos (Me plantee contar las veces que Carter escupía a lo largo del show, pero no fui capaz de llevar la cuenta) ni el sudor. Solo queríamos formar parte de la euforia. Todo lo que habíamos oído sobre sus shows era cierto.

Aún desde el público, empezó con el primer tema de su futuro nuevo disco. Me preocupaba que la falta de griterío en los nuevos temas, a veces más cercanos a PURE LOVE que a lo conocido hasta ahora con los Rattlesnakes tuviesen una respuesta más floja, o perdiesen fuelle en directo, formando parte de un show tan enérgico. Error. “Lullaby” sonó igual de potente que las demás. Al igual que lo hicieron “Snake eyes” (Que maravilla de tema) o la recientemente estrenada “Wild flowers”. Incluso los Juggernauts fueron capaz de mantener la intensidad en el tema homónimo al disco: “Modern ruin”, que aún no ha sido presentada. El mismo Frank lo dijo: Corríamos la posibilidad de aburrirnos al no conocer el tema para poder cantarlo, así que decidió convertir ese tema en el momento del crowdsurfing. El crowdsurfing femenino. Por qué, no sin antes amenazar con clavar la cabeza del primero que viese tocando de manera inapropiada a las crowdsurfers en el pie de micro, lo que pretendía era crear un entorno seguro para todas aquellas chicas que en los conciertos quieren hacer lo dicho, pero no se atreven por miedo al manoseo. La verdad es que el discurso puso bastante los pelos de punta, y la sensación de unidad de todos los que allí nos encontrábamos no hizo más que subir.

Y así pues, el resultado fue un éxito.

Lo único, de hecho, que mermó la sensación de plenitud del concierto fue su corta duración. En nada nos habíamos plantado ya en los bises. Que empezaron con la mencionada “Snake eyes”. Y así pues, cuando ya todo parecía culminado, llegó el momento de la esperadísima “Devil inside me”, que fue cantada en su totalidad, mucho más allá de los estribillos. Exhaustos quedamos, pero todos sabíamos que nos quedaba el postre caro. El momento de desahogarse. El momento de “I hate you”. Y efectivamente, funciona. Fue todo lo esperado y más. Nadie se dejó convencer de que por ser un tema lento iba a sonar menos potente. Porque no lo es. Y me gusta mucho pensar, que aquella noche se demostró que no hacen falta gritos continuos para que un concierto de esta índole sea intenso de narices.

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