Crónicas Live

[CRÓNICAS LIVE] OOMPH! + UNZUCHT – Sala Bikini, 16.04.2016 Barcelona (Madness Live!)

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Crónica | Fotografías: Lluís García Sola

Hace años que un servidor le perdió la pista a los protagonistas de la noche, OOMPH!, con lo que, sinceramente, no sabía muy bien que me iba a encontrar por delante en la sala Bikini de Barcelona. Pero sea como fuera, esperaba con ganas y cierta impaciencia la descarga de los alemanes. Y lo cierto es que la velada no decepcionó, ni a nivel de público ni, por supuesto, a nivel de bandas.

Poco había escuchado de los también germanos UNZUCHT, con su mezcla de Rock, Metal y sonidos electrónicos e industriales, y lo cierto es que sorprendieron de forma muy positiva al respetable. Venían presentando su último álbum de estudio, “Venus Luzifer”, y sus recientes lanzamientos en forma de EP y single. Así pues, no faltaron temas como los gótico rockeros “Seelenblind” o “Engel der Vernichtung”, en los que su vocalista, Daniel Schulz hacía gala de sus tonos graves más melódicos y su dominio del escenario, con un más que notable castellano que le permitía interactuar con el público, y especialmente, los seguidores de la banda situados en las primeras filas.

Si algo caracteriza al sonido del grupo, como buenos alemanes, son sus melodías y ritmos electrónicos, omnipresentes en cortes como “Deine Zeit läuft ab” o la 100% RAMMSTEIN “Unzcucht”, en las que la base rítmica integrada por el bajo y la batería de Alex Blaschke y el simpático Toby Fuhrmann, respectivamente, acaparan todo el protagonismo. Aunque es en la extrema “Kettenhund” donde dejan aflorar toda la rabia y agresividad sonora que atesoran, con el guitarra Daniel De Clercq destrozando las seis cuerdas y rasgando su voz al son de la veloz instrumentación que marca el compás del trallazo. Una grata sorpresa, a pesar de la barrera que pueda suponer el alemán, que hizo disfrutar a la audiencia en un perfecto aperitivo musical antes de la llegada del plato fuerte. Así da gusto.

Y por fin llegó la hora de las tortas con OOMPH!, un torbellino germano que se hizo con el escenario y el público des del primer acorde. Esta vez tocaba presentarnos su nuevo álbum, “XXV”, y que mejor que comenzar con la excelente “Alles aus Liebe”, que define a la perfección el sonido de la banda, con unos versos que pueden recordar a los no iniciados en Metal alemán a bandas como RAMMSTEIN, quizás los más conocidos fuera de su país cantando en su idioma natal, pero con un estribillo melódico y pegadizo con su sello personal e inconfundible. “Labyrinth” ya dejaba claro lo mal de la cabeza, entiéndase en el buen sentido, que esta su frontman Dero Goi, quien ya perdía definitivamente los papeles, y de paso se los hacía perder a la audiencia en la clásica “Träumst Du”. Aunque para clásicos los primerizos (y puramente electrónicos) “Mein Herz” y “Der neue Gott”, en la que los guitarras del trio principal abandonaban sus eléctricos instrumentos para ponerse al mando de los teclados anclados a uno y otro lado de las tablas, antes de recuperar su lugar habitual en la preciosa (y nueva) “Als wärs das letzte Mal”, uno de los momentos más íntimos y emotivos de la noche.

Seguía avanzando la velada, y cortes de su reciente lanzamiento como la melódica “Jede Reise hat ein Ende” o el poderoso estribillo de “Jetzt oder nie”, se iban entrelazando a la perfección y casi sin darnos cuenta con temas habituales en sus sets como la climática “Bis der Spiegel zerbricht”, “Auf Kurs” o esa invitación al baile y la locura que supone “Sandmann”, que permite al bueno de Dero seguir con su repertorio circense de poses, movimientos inverosímiles y golpes de percusión. A pesar de que todo el protagonismo escénico recae por el vocalista y sus dos guitarras, Robert Flux y Andreas Crap, algo estáticos pero muy conscientes de la importancia de su rol, el resto de la banda no tiene mucho que envidiar y completan un engranaje que hace que la máquina funcione sin fisuras en el show de los germanos. Aunque si antes hablábamos de locura, la mejor muestra sería el golpe de batería anunciando esa joya inmortal de su discografía titulada “Augen auf!”, que hizo saltar a todos los allí presentes, desgañitándose la voz en su perfecto y adictivo pegadizo.

El pequeño descanso en forma de bis anunciaba que el largo repertorio de más de una veintena de canciones iba llegando a su fin con la movida “Kleinstadtboy” y su archiconocido ritmo. Pero lo mejor, o de lo mejor de la noche, aun estaba por llegar con uno de los temas buques insignias de OOMPH!, “Gott ist ein Popstar”, otro de los momentos más álgidos que se puede vivir en un concierto de los alemanes. Uno de esos temas que me han acompañado durante tantos años y tantas noches de fiesta, y que prácticamente había relegado a un inmerecidamente abandonado baúl de los recuerdos. Grave error pero de todo se aprende en esta vida, ¿no? Y así, casi sin ser apenas conscientes de ello, y tras darnos las gracias a una abarrotada sala rendida a sus pies, se despedían de nosotros. Es difícil afrontar una crítica como esta cuando uno se ha pasado tanto tiempo alejado de su música, pero quizás precisamente por esto, fue un auténtico placer encontrarse con la excusa perfecta para acercarse después de tantos años a estos maravillosos músicos. Todo un espectáculo que dejó a todos y cada uno de los afortunados testigos plenamente satisfechos. Danke für alles!

OOMPH!

UNZUCHT

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