Crónicas Live

[CRÓNICAS LIVE] THE AMITY AFFLICTION + NORTHLANE + WAGE WAR + STRAY FROM THE PATH – Sala Razzmatazz 2, 22.12.2016 Barcelona

Crónica de Titus Ferrer Bellés y  Fotografías de Marc Agudo

2016 puede no haber sido el mejor de los años para muchos, pero no por ello tocaba despedirlo con desprecios. Así que nosotros lo hicimos asistiendo a un tour de viejos conocidos.

De cuatro grupos que formaban el cartel solo uno de ellos era la primera vez que pisaba nuestras tierras, y para colmo les tocó la papeleta de abrir el show, y por tanto enfrentarse a un público más frio y difícil.

Como me gusta cuando los músicos nos cierran la boca de esta manera. Puntuales como un reloj, WAGE WAR salieron al escenario con un desprecio absoluto hacia la vergüenza. No les importaba si éramos fans, les habíamos escuchado, o no sabíamos ni quien era. Su único objetivo era que nos fuésemos de ahí acordándonos de su nombre. Y al segundo tema una Razzmatazz 2 a medio llenar (Lo cual es mucho para el primer grupo de un bolo de estas características) ya saltaba y cabeceaba como si aquellos fuesen el grupo principal.

Su propuesta no es innovadora. Muchos los tildarán de genéricos. Yo mismo reconozco haberlo hecho. Pero todo eso queda atrás en sus directos. Pura energía exhibición vocal de un Briton que alcanza unos rangos de aplauso.

Mucho breakdown y unos melódicos que sonaron más reales que de costumbre por parte de su guitarra Cody. Un show para los muy fans del metalcore sin florituras. Breaks, cambios e intensidad. Me gustaría muchísimo, habiendo visto lo que hacen abriendo un show, ver de lo que son capaces como headliners. Ojalá próximamente.

No eran los cabeza de cartel, pero pese a que las camisetas que más poblaban la sala eran las de ellos, las ganas de fiesta contenida que había en las caras de los allí presentes dejaban clara el ansia por ver de nuevo a nuestros queridos STRAY FROM THE PATH. Un servidor era la tercera vez que les disfrutaba y las ganas seguían siendo las mismas. Incluso mayores, ya que además esta vez venían a tocar temas de su último disco, posiblemente el más completo de su carrera.

Y efectivamente, así fue. Pese a un mal sonido inicial (¿Por qué esta manía de poner la voz de Drew tan baja en los directos, chicos?) que por suerte se recuperó sobre el tercer tema el público enloqueció desde el minuto -1. Los cuatro gatos que intentaban moshear durante WAGE WAR vieron escuchadas sus plegarias y multiplicado su número.

Los temas nuevos cumplen igual que lo hacen en el álbum. Aplastan. “Snap” y “D.I.E.P.I.G” fueron los dos grandes highlights de la noche por lo especialmente atronadoras que sonaron. Comiéndose incluso a la (mi) eterna favorita “Negative and violent”, durante la cual pidieron que la gente hiciera crowdsurfing hacia el escenario para la grabación de un videoclip. A muchos nos hará una ilusión tremenda si conseguimos salir finalmente. Mientras tanto contamos las horas para que  vuelvan. Que lo harán.

Los que me conocen saben que mi relación con el Djent y el prog-core es extraña. Y reconozco que aquella noche no asistí precisamente como fan de NORTHLANE. Sin embargo venía totalmente predispuesto a dejarme sorprender por ellos en directo (Pese a ya haberles visto una vez con ARCHITECTS, sin tener muy claro lo que venía a ver). Y la verdad es que me gusten personalmente más o menos la verdad es que dieron un show intachable. Aquel que quiera quitarles merito deberá esforzarse mucho, pues lo de aquella noche fue un éxito a varios niveles.

Debo reconocer que el trabajo que más me gusta de ellos es su controvertido último disco. Y sin duda esos fueron los temas que más disfruté en directo. En temas como “Rot” o “Leech” la capacidad vocal de Marcus, más de una vez debatida por los fans, quedó más que patente.

Tal vez, personalmente hubiese preferido un show más enfocado a los temas nuevos. Sin embargo es lógico que buscaran un balance, teniendo en cuenta que ya presentaron “Node” por aquí, en un headliner además.

Sea como fuere, el misticismo de sus álbumes consigue transportarse a sus directos a base de producción lumínica y la profundidad musical de la que hacen gala. Consiguen crear ambientes, y eso desde luego no es para nada igual de fácil en sala que en estudio. Solo por eso y la entrega de un público que les demostró aquella noche un especial cariño ya me fui con una sonrisa parra casa. Y es que no me cansaré nunca de decir que vale la pena abrirse a lo que no tenemos aún asimilado. Ya sea por convicción, o puro desconocimiento.

Llegaba el momento de los headliners. Con una sala más llena que con su visita el año pasado, lo cual podríamos considerar un éxito de cara a su último (Y menos potente) trabajo “This could be heartbreak” salían a escena con un sonido regular THE AMITY AFFLICTION atacando con la canción homónima al álbum.

Antes de nada me gustaría dejar claro que THE AMITY AFFLICTION son un grupo que no engaña a nadie. Todos sabemos que no son la panacea de la originalidad. Su metalcore suave casi pop enerva a los más auténticos del lugar. Pero jamás seré capaz de entender una sola queja acerca de ello de parte de alguien que rece esto desde el propio concierto desde el que se queja. Todos sabíamos a lo que veníamos. Y por repetitivo que suene, abrirse musicalmente hablando te permite disfrutar mucho más de esta clase de cosas. Los prejuicios eran completamente inútiles. Aquella noche estábamos ahí para cantar los ultra-pegadizos estribillos que recitó Ahren Stringer, y que por cierto volvió a hacer gala de una voz más potente de lo que uno puede imaginar escuchándolos en estudio. Sonó real. Poco filtrada más allá del reverb que pide la propuesta para sonar fiel al disco, y eso les honra.

De hecho, Ahren fue el encargado de mantener la actitud colectiva en pie, ya que si hay algo que tenerles en cuenta, es la baja actitud de Joel, que parecía en baja forma, tanto vocal como energética. Al menos aquella noche. Tal vez forme parte del papel que él quiere tomar al interpretar las letras de sus propios temas, pero desde luego desde el patio de butacas la cosa no pareció funcionar.

En cambio en cuanto a actitud sí que pudimos notar diferencia de entrega del público respecto a su visita el año pasado. La euforia que desató, por ejemplo, “Open letter” no pudimos verla en su anterior parada en Barcelona. Tal vez porque el tipo de público al que atrajo el cartel del que formaban parte no encajaba tanto con su propuesta, o tal vez es que realmente este último año ha sido tan fructífero como aparentó para el grupo.

Sea como fuere, aquella noche muchos salimos con la sensación de haber disfrutado de una noche de metalcore de lo más completa y variada. Y desde luego salimos tarareando “This could be, i think this could be heartbreak…”

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