Crónicas Live

[CRÓNICAS LIVE] X HELLFEST OPEN AIR 2015 (PARTE IV: ACTUACIONES 21.06.2015)

HELLFEST 2015

Crónica: Jose Mora | Fotografías: Jaime García

El último día de festival era tal vez en el que más se echaban de menos nombres grandes. Las bandas que encabezaban el main stage (Korn, Epica, Limp Bizkit, In Flames o Nightwish) no nos levantaban en general mucho interés por lo que era evidente que hoy la pana se cortaría en las carpas, dónde por suerte disfrutamos de varios conciertos de mucho peso. Nuestro primer show del día era el de los suecos The Haunted. Un acierto totalmente la repesca del voceras Marco Aro para su nuevo disco, lo cual también repercute en el directo de una banda que parece rejuvenecida y con ánimos renovados sobre las tablas. Un conciertazo de thrash / death al estilo sueco que confirma que el quinteto, pese a tener que convivir eternamente con el estigma de ser “proyecto paralelo de gente de At the gates”, pasa por un estado de forma envidiable tras bastantes tropiezos y altibajos en épocas anteriores. Mientras que Red Fang demostraban ser una de las sensaciones del stoner de la última década, nos acercamos al “warzone” para ver como Keith Morris (Black Flag, Circle Jerks) y sus Off se lo montan en directo. Genial actitud, temazos punk a discreción, y buen sonido. Muy buenas sensaciones entre el respetable. A continuación, nos sorprendía a muchos en el “altar” la interesante propuesta de Ne Obliviscaris. A medio camino entre progresivo, black metal y algunos toques djent, su genial nivel instrumental les permite reproducir en directo bastante fielmente el material de estudio. No estuvieron nada mal, no. Por cierto, en este mismo “slot” de horario tocaban también Dark Tranquillity y Russian Circles. Casi nada.

Otra de las coincidencias dificiles en horario era la de Exodus, The Crown y Weedeater. Al final teníamos más curiosidad por ver como le ha sentado a Exodus la vuelta de “Zetro” Souza a las voces y, lo cierto es que la banda sigue siendo la máquina de matar que eran sobre un escenario. Una lástima que el cerebro Gary Holt no forme parte de esta gira al estar ocupado con la banda actualmente conocida como Slayer, sin embargo, su reemplazo para directo Kragem Lum (Heathen) suena perfectamente integrado en la banda y Exodus ofrecieron uno de los mejores shows del día a base de combinar temas clásicos (“Bonded by blood”, “Strike of the beast”, “Piranha”, “Toxic waltz”…) con otros de la etapa mas contemporánea de la banda (“Children of a worthless god”, “Blacklist”, “Blood in, blood out”…). Sonidazo, “Zetro” en plena forma y el público rendido ante la evidencia. Geniales. Poco después, Nuclear Assault nos mostraban la otra cara de la moneda, ya que el mal sonido de su concierto no acompañó a su impecable actitud. Muy embarullados y sucios, nos dejaron un poco fríos a unos cuantos que teníamos bastantes ganas de verlos. Habrá días mejores seguro. Todo lo contrario pasó con el show de Cavalera Conspiracy. Las expectativas eran nulas tras el avergonzante show de Soulfly en el pasado Hellfest, y lo cierto es que dieron un concierto bastante competente y con un repertorio muy bien elegido. Pese a que Max Cavalera esta físicamente fatal y nunca cantó tan poco y tan mal como actualmente, Igor sigue siendo un batería cojonudo, Marc Rizzo cumple a la perfección a las seis cuerdas y  es innegable que un show a base de clásicos de Sepultura (“Refuse / resist”, “Territory”, “Roots bloody roots”, la sorpresiva “We who are not as others” y un genial medley de “Beneath the remains”, “desperate cry” y “Dead embryonic cells”), un guiño a Nailbomb (“Sum of your achievements”) y los temas mas thrashers y directos de los discos de Cavalera Conspiracy, es jugar a caballo ganador.

Caía la noche, y la recta final del día sería “de carpas”. Había bastante curiosidad por ver como se defendian los suizos Samael en directo. La sensación que nos dejó era un poco similar al del show que el día antes darían Scorpions… pulcros, mecánicos y perfeccionistas, pero esta vez la falta de espontaneidad era aún más evidente al llevar hasta la bateria pregrabada. El balance, el mismo que el de los alemanes, un muy buen concierto que deja un poco frío por estar tan sumamente milimetrado. A continuación, mientras que At the gates hacían las delicias de los fans del death metal melódico en el “altar”, otros pudimos disfrutar del genial concierto que Saint Vitus, reunidos con su cantante original Scott Reagers tras la retirada (esperemos que temporal) de Wino, ofrecían en el “valey”. Evidentemente, el show estuvo marcado por la inclusión casi exclusiva de temas de la primerísima época del grupo, con Scott a las voces. Solamente cayó la inevitable “Born too late” de otras etapas del grupo. Un muy buen concierto, del que gozamos mas aún teniendo en cuenta que hace menos de un año disfrutamos de la otra cara de la banda en su gira con Wino interpretando el “Born too late” entero.

Había muchas, muchas ganas de ver a Triptykon. Los de Tom G Warrior no se prodigan mucho en directo, tanto que nunca han tocado en España y sus apariciones se limitan sobre todo a conciertos de festival. El mórbido comienzo con una “doómica” versión del clásico “Procreation (of the wicked)” dejó bien claro que el sonido iba a ser simplemente impecable en densidad y potencia. “Tree of suffocating souls”, “Goetia” y “Altar of deceit” sonaron a la perfección y la lúgubre ambientación ayudaba a que Triptykon se lo estuvieran llevando de calle. La figura de Tom G Warrior, un icono innegable de la música extrema, sigue siendo sinonimo de misterio y oscuridad, y cuando cayeron “Circle of the tyrants” y “The usurper” de Celtic Frost fuimos unos cuantos los que disfrutamos como enanos. El final del concierto, con los casi 20 minutos de pura densidad de “The Prolonging”, fue para servidor uno de los momentos álgidos del festival. Resulta gracioso como, sin embargo, Triptykon no contaron con una cantidad de público excesiva para presenciar su show (que suponemos estaba viendo a Korn en esos mismos instantes). Una pena porque fue un concierto de muchísimo peso.

El último show del festival para nosotros sería el de Superjoint Ritual (rebautizados como Superjoint a secas por problemas legales). Era la primera (y única) vez que la banda actuaba fuera de los Estados Unidos, y no hay marco mejor que Hellfest para que Phil Anselmo y compañía repasaran temas de sus dos discos de estudio. Había curiosidad por ver en que estado de forma se encontraban y disfrutar de su personal cruce entre punk y sludge, y lo cierto es que la banda suena como un cañón, eso es innegable, sin embargo Phil tenía la noche en plan pesado y sus larguísimas parrafadas entre temas, chistes acerca de lo mucho que le disgusta Megadeth, bromas acerca de como el público no conocía el repertorio de la banda, etc, sólo sirvieron para romper el ritmo de un show que si hubieran ido mas a piñón fijo habría sido muy bueno. Ya sabéis como es Phil, y a estas alturas de la película no va a cambiar. Tendremos que seguir queriéndolo así, supongo.

Con el cansancio acumulado durante los tres días de festival y teniendo en cuenta que el último slot del festival (Nightwish, In Extremo y NOFX) no nos llamaba demasiado la atención, decidimos que era buen momento para dirigirnos a la tienda y dar por finalizada la experiencia Hellfest un año más. El balance general de esta edición era mucho mas positivo que el del año pasado, que tal vez tenía un line-up mas potente en cuanto a cabezas de cartel (con Iron Maiden, Black Sabbath y Aerosmith) pero que a nivel de masificación, organización, comodidad y buenas sensaciones estuvo bastante lejos de esta nueva edición. En cuanto llegamos a las tiendas ya estábamos haciendo cábalas acerca de bandas para la próxima edición, contando los días y citándonos a reencontrarnos una vez más en Clisson doce meses después para volver a adorar una vez más a los dioses del metal. Benditos sean.

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