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DAWN OF WINTER (DEU) «Pray for doom» CD 2018 (I Hate Records)

Por Cesar Luis Morales

Génesis del Metal, versículo 1: Al principio estaba la Nada, y, entonces, Tony Iommi puso el ampli al 11 e inventó el Metal. Así, grosso modo, comenzó todo. Y aquel fue nuestro Big Bang; del resto, de lo que ocurrió desde aquel momento ya sabéis; y si no, tenéis abundante bibliografía.

Pero en el principio, estaba BLACK SABBATH, y su característico sonido: grueso, crujiente, traqueteante… Tony Iommi, como era el único guitarra con el que contaban los SABBATH tuvo que idearse un sonido potente que venía de las escalas pentatónicas del Blues para rellenar el espacio en las canciones. ¿Qué hizo? Afinaciones graves (C#4), ritmos lentos y sustain a saco. De hecho, en su segundo disco, “Paranoid” (1970) y, en concreto, en su tema “Hand of Doom”, se les atribuye dar origen al estilo que nos ocupa, el Doom.

Parece mentira como a estas alturas de la película, uno ande descubriendo a una banda como los alemanes DAWN OF WINTER. ¿Unos recién llegados? ¡Qué va! Llevan desde el año 1990 arrastrando su Doom. No, aquí no hay innovaciones raras, evoluciones grandilocuentes, hay lo que tiene que haber: Doom 100%. “A Dream within a Dream” abre el disco con unos riffs gruesos que arrastran la melodía del tema contrastando con la nítida y peculiar voz de Gerrit P. Mutz y un estribillo realmente infeccioso. Para que te quedes sentado expectante por ver lo que continúa, siguen con “TheThirteenth of November”, en la misma línea lodosa, con una base rítmica (Dennis Schediwy a las tímbalas y Joachim Schmalzried al bajo) que es capaz de derrumbar la Gran Muralla China a base de breaks. Sin grandes alardes técnicos, toda la banda, incluido el guitarrista Jörg M. Knittel, se mueven como un mastodonte metálico, Doom Metal de la vieja escuela, al que ni siquiera han tratado de darle una pátina de modernidad. El Tritono, el diábolus in música, esas tres notas que en la Edad Media fueron tildadas de música del Maligno, volvieron a aparecer en la música recuperadas por esta gente, por Iommi y toda su vasta prole: SAINT VIRUS, CATHEDRAL, PENTAGRAM, PARADISE LOST, TROUBLE, CANDLEMASS…

Pues, resulta que DAWN OF WINTER entran dentro de esa categoría del Doom, del primigenio, llevan treinta años en el negocio, y yo los ando descubriendo ahora. Treinta años en el negocio, y tres discos publicados en cada año que finaliza en 8: “In the Valley of Tears” (1998), “The Paceful Dead” (2008) y este “Pray for Doom” (2018). Trallazos lentos, crepitantes, con unos riffs como “The Sweet taste of Ruin” o el inicio acústico y melancólico del tema título. Seguimos viajando por los años setenta con el poder evocador de la música con la percusiva “The Orchestra Bizarre”. Todo el disco rezuma el Doom metal original, el que luego desarrollaron el resto de bandas. No busquéis sonidos actuales, experimentaciones, algo innovador: cuando algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Lo único que podemos hacer es rezar, para que DAWN OF WINTER no tarden otros diez años en sacar un nuevo álbum: rezamos por el Doom (“Pray for Doom”).

Nota - 8

8

Nota

Todo el disco rezuma el Doom metal original, el que luego desarrollaron el resto de bandas. No busquéis sonidos actuales, experimentaciones, algo innovador: cuando algo funciona, ¿para qué cambiarlo?

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