Clásicos
Puntuación alta - recomendado

DEATH ANGEL (USA) “The ultra-violence” (Enigma, 1987)

Por Daniel Gallar

Año 1987 y la segunda ola de grupos de thrash de la Bay Area nos trajo esa legendaria banda por todos querida y respetada llamada DEATH ANGEL. Formados en el año 1982 por cinco niños (¡el batería Andy Galeón tenía diez años!), todos de origen filipino y de alguna forma emparentados entre sí (primos o hermanos), el debut de los californianos (precedido por la increíble demo “Kill As One” en 1985, producida por un tal Kirk Hammet, que curiosamente es mitad filipino también) es una auténtica piedra angular en el género thrash/speed costa oeste. Esto es así señores. Si echamos la vista atrás, debuts como “Killing is My Business”, “Show No Mercy”, “The Legacy” o por supuesto “Bonded By Blood” fueron todos discos que innovaron y cautivaron desde la primera nota con composiciones frescas y, sobre todo, mostrando un potencial enorme y una sensación de “atemporalidad”. A esta pila de joyas hay que añadirle, faltaría más, el primer disco de los de San Francisco “The Ultra-Violence”. Un álbum que en todo este tiempo no ha perdido ni un ápice de su frescura y que sigue siendo un disco cautivador, memorable, cañero y violento. También resulta curioso que su debut también sea a día de hoy lo mejor que hayan hecho nunca (sí, “Frolic Through the Park” tiene muy buenos momentos y “Act III” es un señor disco… pero seamos francos, nunca llegaron a igualar la magia indiscutible de “The Ultra-Violence”).

Creo que una de las cosas que todavía impresionan y fascinan es la edad de sus componentes cuando se grabó esta joya. Todos estaban en plena pubertad con un Andy Galeón con quince añitos y un mes cuando salió el disco (por tanto catorce durante la grabación). Poneos a pensar… una panda de adolescentes filipinos granulentos sacaron uno de los álbumes cumbre del género thrash con un batería que durante los seis años siguientes no hubiera podido tomarse una cerveza (al menos legalmente…recordemos que la edad permitida en EEUU para beber alcohol es 21 años) pero que después de hacer los deberes del colegio ya estaba haciendo de telonero de EXODUS y METALLICA. ¡Brutal! Y la edad no hubiera importado tanto si el álbum apestara… pero es que no es así. Sí es cierto que impresiona más aún que un álbum de estas características fuera compuesto por un grupo de críos. La absoluta madurez a la hora de componer los temas y el nivel técnico en este disco son difíciles de superar. Y es que el talento verdadero no comprende de edades. Pero de nuevo, este elemento exótico-étnico de que todos sus componentes fueran de origen filipino y emparentados (hasta hace muy poquitos años de hecho) es algo siempre digno de mención y que da más encanto si cabe a la banda y a esta placa.

Para mí, aparte de esos riffs absolutamente insanos (Rob Cabestany, Gus Pepa) a causa de los cuales más de uno habrá necesitado un collarín, la gran estrella de este disco es el vocalista Mark Osegueda que se nos rebeló para aquella época y para la posteridad como uno de los grandes del género. Un auténtico “cantante”… ya me entendéis. Con una variedad de registros envidiable y un timbre y potencia demenciales… y es que estamos hablando de un niño de 18 años. A mí particularmente lo que me cautiva es su tratamiento de los medios tonos con esas subidas espontáneas que suben el nivel de adrenalina de forma exponencial. Con predominio de voces limpias (pero agresivas y potentes) y rasgando cuando hace falta de forma inteligente. Escuchadlo en temas como “Evil Priest” o “Voracious Souls” — dos de los mejores cortes de la obra por otra parte. El bajo (Dennis Pepa) y batería por supuesto no pueden ser obviados, proporcionándonos una sección rítmica compenetradísima que funciona como un reloj suizo. Sí, es cierto que Andy por aquella no era Gene Hoglan (DARK ANGEL, TESTAMENT, DEATH) pero hey, para un niño de 15 recién cumplidos yo creo que no lo hizo del todo mal (ironic mode “on”). Vamos… que hacer esos beats, redobles y tocar el doble bombo de esa forma no lo consiguen la mayoría ni a los veinte años de estar tocando. Dennis tiene un tono de bajo buenísimo, un poco punk, y aporta cosas interesantes “llenando” las canciones y complementándose a la perfección con las guitarras. Tiene sus momentos de gloria en “Thrashers” o en “Voracious Souls” así que el bajo no está precisamente de comparsa en este álbum.

Si tenemos en cuenta que los finales de los ochenta se convirtieron en una época en la que surgieron clones de METALLICA hasta de debajo de las piedras, resulta agradable hablar de una banda que se alejó de esta tendencia y a cambio nos brindó auténtica furia speedica con temazos como el archiconocido “Kill As One” o “Mistress of Pain” o, en los que el señor Osegueda está obsesionado con reventarte los tímpanos con esos agudos rasgados. De nuevo, recordemos la edad de estos chicos cuando se grabó el álbum… Hace unos años la gente alucinaba con TRIVIUM por lo jóvenes que eran y la calidad de su música. Pero es que dadas las circunstancias de la industria y estableciendo un ratio “calidad-edad” la verdad es que “The Ultra-Violence” se come con patatas a “The Crusade” y luego escupe los huesecillos (que conste que me gustan los TRIVIUM y no tengo nada en contra de ellos).

De la misma forma, si tenemos en cuenta riffs mastodónticos como en “Thrashers” (que como algunos sabréis canta Dennis, no Mark… y siempre me he preguntado por qué) por ejemplo o “Final Death” mismo, es difícil rebatir (por no imposible) que nos hallamos ante uno de los mejores discos de thrash de los años ochenta. Y cuando pienso en ellos me da cierta tristeza porque DEATH ANGEL nunca lograron tener el éxito o reconocimiento que se merecían o que prometían a juzgar por su debut. “Frolic” como decía fue un muy buen disco pero un poco confuso y con demasiados guiños al funk. “Art III” fue un gran disco que volvía a prometer pero luego de pronto en 1991 tras un accidente que casi les costó la vida todo se vino abajo. Se separaron y luego pasaron a formar THE ORGANIZATION (ya sin Mark)… pero nunca volvió a ser igual. Ya en 2001 se volvieron a juntar y al poco tiempo sacaron el fantástico “The Art of Dying”, seguido de buenos discos hasta ahora que vuelven a ser más o menos “grandes”. Pero esa década perdida en la que no estuvieron en activo les salió muy cara y nunca lograron llegar al estrellato o status de otros grupos como TESTAMENT por ejemplo. Una lástima porque ese gran potencial que rezumaba “The Ultra-Violence” nunca tuvo la evolución que se esperaba o anticipaba. Lo tenían todo a su favor… el gran talento, contrato con la poderosa Enigma Records… en fin.

“The Ultra-Violence” fue, ha sido y será una auténtica joya de metal de todos los tiempos que debe estar en toda colección de thrash metal que se precie. Cada tema es absolutamente enloquecedor con un thrash visceral, potente pero de alguna forma refinado y con clase. Y aunque no es un disco perfecto, ya sólo por el encanto y energía que rezuma es una obra imposible de ignorar. ¡ESENCIAL!

“Mistress of pain
Lady of domination
Executes her discipline
Upon her bonded slaves…”

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Nota - 9.5

9.5

Nota

"The Ultra-Violence" fue, ha sido y será una auténtica joya de metal de todos los tiempos que debe estar en toda colección de thrash metal que se precie. Cada tema es absolutamente enloquecedor con un thrash visceral, potente pero de alguna forma refinado y con clase. Y aunque no es un disco perfecto, ya sólo por el encanto y energía que rezuma es una obra imposible de ignorar. ¡ESENCIAL!

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