Clásicos

DESTRUCTION (DEU) “Infernal Overkill” (Steamhammer, 1985)

Fecha de salida: 24.05.1985

Por Daniel Ureña Cruz

He de reconocer que dentro de la santísima y violenta trinidad del thrash alemán, salvando las distancias con TANKARD, de sonido más clásico y menos atropellado, DESTRUCTION siempre ha sido la formación con quien menos afinidad he sentido, y eso que son más que considerados como los pioneros del estilo en el país de la cerveza. No hay un motivo claro, aunque supongo se debe a una escucha poco detenida y profunda de su discografía general. Todo lo contrario ocurre con SODOM y KREATOR, baluartes del thrash-death en el Viejo Continente. No obstante, es innegable que el trío germano nos regaló un buen puñado de álbumes con los que destrozarnos el cuello, demostrando la crudeza de la juventud, de la velocidad más extrema y desenfadada, y este primer lanzamiento “Infernal Overkill” no es en absoluto una excepción a la norma. Aquí está contenido todo el sonido DESTRUCTION, de valores extremos y liderados por la agresiva voz de Schmier, que baila a medio camino entre el sello de la crudeza alemana y los registros de un salvaje Tom Araya a las filas de los asesinos SLAYER. Bien es cierto que bandas como VENOM o HELLHAMMER influenciaron esta obra, qué duda cabe, pero es igualmente acertado apuntar que las estructuras y la potencia que aquí se recogen son creaciones 100% DESTRUCTION, que ya definirían su sonido durante numerosos trabajos posteriores. La línea de batería sin descanso, unida a unas guitarras en continuo atropello sonoro al oído son características que fueron evolucionadas de bandas consideradas proto-death, proto-black o como quieran denominarse, porque a fin de cuentas contribuyeron a una cosa muy clara: el surgimiento del metal extremo más primitivo hasta su sofisticación ya en la década de los 90.

Tras una demo y un EP, de títulos “Bestial Invasion of Hell” y “Sentence of Death” respectivamente y ambos lanzados en 1984, el trío asume su salto mortal al mercado con este “Infernal Overkill” en 1985, de ocho cortes en su haber. A partir de entonces ya nada será igual para la escena musical alemana del metal. En este primer asalto, aunque la formación continúa en un ambiente más que underground también es cierto que se experimenta un salto de calidad significativo, dotando al álbum de un sonido oscuro y peligroso y en cierto modo alejado de la escasa calidad de producción que sus dos primeras grabaciones poseen. Bien parezca que el continuo martilleo de unas baterías sacadas directamente del mismísimo infierno pudiera destrozarnos los oídos. Y es que es precisamente la producción lo que ha perseguido durante toda la historia a DESTRUCTION, incluso a día de hoy, siendo demasiado aguda en relación a la potencia que realmente necesitarían para aumentar la solidez y consistencia de sus temas. No obstante, Alemania demostró con creces ya desde el primer corte del álbum que no solo la Bay Area marcaba las pautas en cuanto al thrash se refería, optando por un sonido infinitamente más extremo que el de sus homónimos americanos. “Invincible Force” es el encargado de abrir la carnicería sonora, con un sonido muy cercano al speed-thrash que nos acompañará durante todo el plástico. Muy pronto entra en juego un grito de batalla al servicio de una voz nasal de corte maligno. El fondo se sucede sin cesar a base de baterías potentes y ultra rápidas, leves punteos y líneas de bajo al compás de los golpeos. Si en América la tendencia es introducir cambios de rítmicas con un sonido más denso, en esta ocasión lo que prima es la velocidad por encima de todo, con ritmos rompe cuellos perfectos para que el descanso sea algo imaginario. Un dato destacable es la supuesta complejidad que el estilo ya poseía en esta época, y desde mi punto nada más lejos de la realidad: se configuran ejecuciones simples aunque veloces, con cambios muy sutiles que poseen un aspecto más heavy que del propio thrash, como puede perfectamente escucharse en “Death Trap”, segundo corte del plástico. La fiesta continúa con “The Ritual”, un tema donde la velocidad inicial decrece, optando por rítmicas densas que recuerdan mucho a ciertas estructuras HELLHAMMER y al heavy metal clásico a base de punteos y donde sí puede advertirse una tímida complejidad en la composición. No obstante, seguimos pensando que un mayor calibre de dureza para la producción de guitarras hubiera venido como anillo al dedo en unos ritmos que parecen verdaderamente reclamarlo. “Tormentor” es uno de los más famosos temas de DESTRUCTION. Con una tralla a prueba de bombas, la voz de Schmier expulsa odio como si de una hormigonera se tratase. Todo ello aderezado por una barrera de velocidad que no permite descanso alguno durante algunos minutos que a veces puede llegar a tornarse una eternidad. “Bestial Invasion” es la encargada de continuar con un aumento de velocidad propia del thrash / speed alemán. No obstante, en el ecuador del álbum y tras una escucha detallada vemos como la originalidad no es plato fuerte aún en esta época de DESTRUCTION, volviendo en este caso al segundo corte del álbum. Todo brilla de una manera lineal, aunque armónica y sólida, lo que termina por resultar demasiado repetitivo en cortes que bien podrían haber tenido una duración más corta. Sin embargo, con “Thrash Attack” el sonido es modificado, demostrando el trío teutón de qué pasta están hechos para emular estas rítmicas propias del thrash más clásico, pero igualmente imprimiendo su inequívoco sello a base de riffs alternados con punteos que dotan de un estilo propio dentro del thrash a DESTRUCTION. Ya en la recta final del álbum, “Antichrist” vuelve a descansar en velocidad para darnos, como en “The Ritual”, nuevamente una progresión lógica y en aumento. “Black Death” es la encargada de cerrar el largo, con toda una declaración de intenciones en su título. No obstante, más bien en sonido se asimila más a un black-death que pocos meses después de la aparición de este “Infernal Overkill” veremos en “Endless Pain” de los colegas KREATOR. Y este es precisamente el caballo de batalla de absolutamente todos los debates y conversaciones que sobre el thrash alemán he tenido hasta ahora: personalmente no considero a bandas como KREATOR, SODOM o DESTRUCTION formaciones de thrash como tal, sino que sus sonidos responden a estructuras, factores y modelos evolucionados al estilo que han pasado a la historia como partícipes de la etiqueta “thrash”. Si hubiera que definir en Alemania el sonido thrash como tal, quizás TANKARD se lleven la medalla de oro. Y ojo, en absoluto defiendo que los grandes del país teutón no sean bandas de thrash, sino que por sus características violentas y más extremas a unos METALLICA o MEGADETH americanos, a unos POLTERGEIST suizos, pertenecen en un periodo a medio camino entre el thrash y el proto death que tanto profesan en su sonido. Más bien parezca que una etiqueta adecuada al sonido de dichas bandas (entre las que entraría, por supuesto, SLAYER) ha quedado por el camino sin posibilidad de retome en debate. Y es que la etiqueta “thrash metal” aglutina todo un enorme campo de bandas cuyos sonidos son más que dispares entre sí, desde INFERNÄL MÄJESTY hasta SEPULTURA, desde METALLICA hasta ARCHAIC TORSE. Si consideramos todo ello como thrash estaremos cayendo en una equivocación de base que no permitirá representar –ni respetar- la riqueza de matices que todas estas bandas poseen.

Y como estamos derivando hacia derroteros lejanos aunque relacionados con “Infernal Overkill”, a quien dedicamos este texto, es justo decir que el final de álbum es digno de su recorrido. No vamos a recomendar este plástico a nadie, porque más que de sobra es un clásico entre clásicos, y su nula escucha se convierte casi en un pecado a manos de quien profesa un gusto por el estilo. Sin embargo, sí vamos a alimentar su escena: velocidad, potencia, mala leche, agresividad y un sinfín más de apelativos son los que hacen de “Infernal Overkill” un disco obligatorio no solo del thrash alemán sino de la historia del thrash en general. Si bien se peca de cierto “garrulismo” tanto en cuanto las producciones siguen siendo pobres, es igualmente acertado indicar que a partir de entonces la banda entró en una continua progresión de mejora sonora, dotando a sus álbumes de la fuerza que siempre les ha caracterizado, pero también de una mayor amplitud de mente en cuanto al estilo se refiere. DESTRUCTION pisaron el acelerador desde un principio muy fuerte, lo que siguen haciendo sin frenar y les ha proporcionado la etiqueta de uno de los grandes del thrash teutón.

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Nota - 9

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No vamos a recomendar este plástico a nadie, porque más que de sobra es un clásico entre clásicos, y su nula escucha se convierte casi en un pecado a manos de quien profesa un gusto por el estilo. Sin embargo, sí vamos a alimentar su escena: velocidad, potencia, mala leche, agresividad y un sinfín más de apelativos son los que hacen de “Infernal Overkill” un disco obligatorio no solo del thrash alemán sino de la historia del thrash en general.

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