Críticas - Clásicos
Puntuación alta - recomendado

ENTOMBED (SWE) «Clandestine»

Earache Records, 1991

AUTOR: Cesar Luis Morales

1991 fue un año bastante complejo y crucial en el mundo de la música, por lo menos en este sector que tanto nos interesa y que tantas satisfacciones nos ha dado. En ese año, los otrora grandes METALLICA entran ya dentro de la categoría de los muy grandes y de las leyendas, publicando el celebérrimo “Black Album” o el disco homónimo, o como quieras llamarlo. Como el “White Album” de THE BEATLES, allí había evolución y revolución. Unos de los padres fundadores del Thrash Metal y del Bay Area Crunch abandonaban el Thrash de sus anteriores álbumes con Cliff Burton y los devaneos progresivos del “… And Justice for All” y descubrían que se podían escribir canciones sin que existiese un muro de sonido y de guitarras. ¿Cuántos compases de silencio tiene el “Sad but true”? Adiós al Horror Vacui, y pronto vendrían el Hard Rock, el Blues, el Country…

Es innegable que desde hace varias décadas los cuatro jinetes están marcando la historia de la Música en general y del Metal en particular con una serie de jalones. Cualquier disco que se te venga a la cabeza lo puedes referenciar con un ¿Qué hacía METALLICA en ese momento? Pero no es de los estadounidenses de quienes vamos a hablar. De modo que, situémonos de nuevo en 1991. Bandas de la NWOBHM empezaban a quedar relegadas como dinosaurios, los cuatro jinetes abandonaban el Thrash, SUBPOP ya empezaba a dar a conocer a los grandes del Grunge (PEARL JAM, ALICE IN CHAINS, SOUNDGARDEN…). Como años antes, una nueva hornada de músicos hacía sus pinitos en la música y querían devolverle al Rock su afilada lengua y darle una saludable patada en su abotargado trasero. Con la perspectiva del tiempo, vemos que, periódicamente, la música se reblandecerse y a perder su perspectiva y siempre hay un grupo de músicos que son el revulsivo. Un constante morir y renacer, un círculo sin fin, el uroboros musical.

En aquel momento, en el año 1991, METALLICA eran como los BEATLES, más conocidos que Jesucristo. Habían parido un estilo (junto con SLAYER, ANTHRAX Y MEGADETH) que había sido el revulsivo del, por entonces, apolillado Heavy Metal Clásico y en dura pugna con el Glam Metal, las guitarras de flecha habían ganado a los cardados imposibles y al spandex. Pero entonces, horror y pavor, mientras SLAYER mantienen la vertiente dura, ANTHRAX se lanza al crossover más puro para grabar con PUBLIC ENEMY y MEGADETH… (¡Bueno, de MEGADETH ya hablaremos otro día!), pero, como digo, METALLICA habían abandonado el Thrash para grabar el “Black Album”. ¿Qué si cambiaron algo? Preguntadle a cualquier trabajador de una tienda de música. De pasarse la mañana escuchando a gente probar guitarras con los acordes de “Smoke on the Water” o del “Stairway to Heaven”, empezaron a escuchar a la gente probando sonido con “Enter Sandman”.

Aquellos primeros discos de los cuatro grandes habían inspirado a otra generación de músicos para los que el “Kill’em All” o el “Reign in Blood” eran el punto de partida y ya sabemos los objetivos que suelen tener los músicos del Metal: ser los más brutos, los más extremos, los más de lo más…

VENOM ya habían establecido una serie de reglas de los estilos extremos, en aquella alocada mezcla de estilos que dieron tanto que hablar. Pero los hijos bastardos, los más aguerridos y avezados estudiantes, empezaban a realizar el trabajo de demolición. POSSESSED publicaron el “Seven Churches” en 1985, SEPULTURA el “Morbid Visions” en 1986, hasta que llegó Papa Chuck Schuldiner y con su banda, DEATH, publicó el disco que fue el inicio del fin, “Scream Bloody Gore” en 1987. Sí, habían mamado todos aquellos riffs, ya no eran simples evoluciones de las escalas pentatónicas del Blues, ya no eran afinaciones más graves, aquí ya se mascaba la tragedia. Jóvenes que habían mamado también la cultura del Videoclub y se habían tragado toda la serie Z, todas las películas de Slashers, de Gore y de Zombies tenían a sus espaldas un bagaje que les sirvió para pergeñar todas las letras de aquellos inicios del Death Metal.

Así que la ciudad de Tampa, en la soleada Florida, se convirtió en la Meca del nuevo sonido, del Death Metal. En los Morrisound Studios se grabaron, de la mano de Scott Burns, todo lo gordo de aquel movimiento: DEICIDE, MORBID ANGEL, OBITUARY… Y ahora entramos en materia, aquello era la parte amable de la escena, porque en el resto del mundo, las putrefactas esporas del Death Metal se asentaban en los lugares más insospechados y aislados y daban lugar a nuevas bandas, nuevos jóvenes músicos empeñados en hacer tambalear los cimientos de la industria de la música. Y como suele ser habitual en estos casos, dos jóvenes melenudos que se conocían del instituto se deciden a montar una banda. A tropecientos kilómetros de la soleada Tampa, un joven y talentoso Nicke Andersson une fuerzas con Alex Hellid y conforman la primera versión de la banda, llamándose NIHILIST. Diferencias con el bajista Johnny Hedlund hacen que la banda se separe a los dos años tras unas cuantas demos. El bajista forma UNLEASHED y los otros se cambian el nombre al que ya conocemos, ENTOMBED. Y de primeras se graban lo que se considera uno de los grandes clásicos del género, el “Left Hand Path” (1990).

Lo bueno de los sofomoros (de los segundos trabajos) es que son trabajos cruciales para verificar lo que es una banda; para comprobar si, en efecto, hay talento y destreza o si el pelotazo que metieron con el primer disco fue un golpe de suerte o no. Pues si “Left Hand Path” fue ese golpe sobre la mesa que hizo que todo el mundo girase la cabeza hacia la idílica y muy civilizada ciudad de Estocolmo, “Clandestine” fue la confirmación de que si bien el Death Metal era un estilo muy vicioso, había gente que podía ser incluso más potente que, por ejemplo, unos ATHEIST. Porque una de las diferencias fundamentales entre el Death americano y el europeo (del sonido escandinavo en concreto) es el sonido de guitarras. Aquel sonido era más crujiente, más saturado, como una motosierra trabajando de continuo. ¿Cómo lo consiguieron? Pues utilizando el pedal Boss HM-2, el Santo Grial del sonido ENTOMBED.

Este “Clandestine” también fue un álbum algo complicado en el ámbito interno de la banda. El histórico vocalista de la banda, LG Petrov, no estaba en la banda (volvería para el siguiente, el clásico “Wolverine Blues”). Al parecer, hubo acercamientos más que amistosos por su parte hacia la novia de Andersson y éste no se anduvo con miramientos. Así que, con Petrov fuera, ¿quién se encarga de las voces? En el álbum viene acreditado como Johnny Dordevic, pero, en realidad, fue el bueno de Nicke el que se encargó, aparte de la batería, del logo, de todo lo relacionado con la dirección artística, de las tareas vocales. Y ¡como berrea!

“Living Dead” entra rompiendo como los buenos nórdicos, vikingos entrando en una villa hacha en mano, pero olvídate de dobles bombos y blast-beats de los americanos. Aquí, los de Estocolmo, entran a saco con los D-beats traídos directamente de la escuela de los DISCHARGE. Y los dos guitarras, Uffe Cederlund y Alex Hellid, trabajando a pico y a pala, tejiendo riffs y riffs, con un pulso y una cadencia brutal. No, no es el borrón difuso de sonido de muchas producciones de Death metal, es una Masterclass de cómo ir enlazando un riff con otro en una progresión geométrica de brutalidad. Y sólo es la apertura. “Sinners Bleed” abre en plan motosierra, sin tempos acelerados, sin cruces invertidas ni demás teatralidad impactante de otras bandas, salvo por el parón a la mitad, por la risa desquiciada y los redobles que te indican, amenazantes, que esto no ha acabado y que sigue y sigue y que estos chicos de ENTOMBED no van a parar aquí.

Quizá de los temas más vacilones, “Evilyn”, tiene ese riff de intro que me hace desear aprender a tocar la guitarra simplemente para rascarlo con el ampli al 11. Berrear como berrea aquí Nicke, como un ghoul, eso ya lo dejamos para otro momento. “Blessed Be” recupera el percutante D-beat y empuja el tema como una apisonadora cuesta abajo, te arrolla, te pasa por encima, incluso cuando ralentiza el tempo, es un golem que avanza hasta “Stranger Aeons”. Otra salva de riffs pastosos, pero los cortes marcados por silencios que aprovechan para mostrar su destreza compositiva. ¿La letra? Una alucinada que hace referencias a Zarathrusta y, muy probablemente, a la obra de Lovecraft (Lovecraft y su influencia en el metal, Volumen 4732). ¿Una de riff pegadizos y cabalgantes? Otra Masterclass que tienes en “Chaos Breed”, cuando no se ponen a desafiar la velocidad del sonido.

¿”Crawl”? Una instrumentalización rayana a lo perfecto, un remolino infinito de electricidad, de tormentosos riffs, un revulsivo que se convierte en “Severe Burns”, con esos riffs asfixiantes que aprendimos a amar con OBITUARY, aunque aquí cien mil veces más densos y viciosos. Si bien el inicio del último tema, “Through the Collonades” es de una acústica civilizada, el berrido de troglodita de Nicke vuelve a desatar todos los infiernos y los ENTOMBED vuelven a la carga con toda la artillería y sus señas de identidad. Y mientras otras bandas se dedicaron a emigrar a Tampa para grabar con Scott Burns en los Morrisound Studios, ellos contaron con Tomas Skogsberg a la producción (su productor hasta el “Same Difference” de 1998). Y esto suena como suena.

¿Mejor entonces, mejor la etapa del Death ‘n Roll? ¿Mejor ahora? Por lo que se ve, da igual cuando pilles a los ENTOMBED, siempre tienen una tonelada y media de buenos riffs y buenas canciones para marcarse unos discos que son un punto (puntazo, diría yo) y aparte. Este “Clandestine” es otra prueba más, como he dicho de los segundos trabajos, de que Andersson y sus huestes no metieron un pelotazo como “Left Hand Path” por casualidad, sino porque ahí había banda, actitud, estilo y destreza compositiva. Y si bien es cierto que el que golpea primero, golpea dos veces, también es importante seguir manteniendo la llama encendida y mantenerse. En este caso, “Clandestine” fue la llamarada que rompió el cielo nocturno de Estocolmo (¡y del mundo!).

Puntuación

Nota - 9.6

9.6

Nota

¿Mejor entonces, mejor la etapa del Death ‘n Roll? ¿Mejor ahora? Por lo que se ve, da igual cuando pilles a los ENTOMBED, siempre tienen una tonelada y media de buenos riffs y buenas canciones para marcarse unos discos que son un punto (puntazo, diría yo) y aparte.

User Rating: 4.65 ( 1 votes)
Etiquetas
Mostrar más

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba
Cerrar