Criticas - novedades

EXIT (SWI) «Traces of Human Existence»

Art Gates Records, 2020

AUTOR: Cesar Luis Morales

Se conoce como Radar Duga-3 a una de las muchas estaciones de radar que crearon los rusos durante la Guerra Fría para la detección temprana de los ataques de misiles. Debido a su frecuencia y sonido repetitivo, fue conocido como el “Pájaro Carpintero Ruso”. Para los neófitos, es la pared de antenas que se ha hecho mundialmente famosa por estar en la zona de exclusión de la Central Atómica de Chernóbil, en la ciudad de Prípiat, Ucrania. ¡Colorea y aprende con Teo!

Y es precisamente con esa imagen con lo primero que nos encontramos para abrir este “Traces of Human Existence” de los suizos EXIT. Veinte años de historia y su quinto larga duración. Y sí, a fecha de hoy, y con más razón que nunca, tenemos que andar buscando rastros de existencia humana. La población mundial se encamina hacia casi los ocho mil millones. Personas, como os podeis suponer, muy, muy pocas, por eso hay que andar a la búsqueda de esos rastros de existencia humana. “The Power The Hate The Greed” abre el álbum a saco, a medio camino entre el Thrash más cabrón, el Death y el Groove. Escupiendo odio visceral en cada verso, con un milimétrico trabajo de cambios de ritmos, y sí, como ha venido siendo en estos estilos desde hace décadas: señalando los males de hoy en día, el odio, el poder, la avaricia… Un tema con la pegada de un martillo pilón.

“None of our business” aprovecha la presencia de los dos guitarras (Martin Haller y Beni Sax) para ir dibujando intrincadas líneas en un tema incendiario. Es curioso comprobar cómo años después de la aparición de estilos tan extremos como el Thrash y su hijo bastando y encabronado, el Death, ambas vertientes se han ido aproximando y las diferencias y los límites se han ido desdibujando. ¿Qué es Death y que es Thrash? Pues en dónde EXIT se están ubicando, buscando evidencias de la existencia humana. “The Final Youth” se abre paso a medio tiempo para meter el acelerón y sin llegar a abusar de la velocidad si es lo suficientemente crujiente y metálica para mantenerte agitando melenas al viento. Mantiene el pulso hasta el final y te introduce en el siguiente tema, “Only Pain is Real”, con esa acústica intro que nos lleva a una secuencia de riffs que se adentran más dentro de los parámetros del Groove moderno, aunque con unas buenas rascadas a seis cuerdas que enlazan con el Thrash más primitivo.

Por el contrario, “Born to burn” es la versión más cazurra, ametrallante y de perfil más rugoso de la banda, con un soberbio trabajo de Andy Bieri destrozando la caja a base de cambios de ritmo. Del mismo estilo, nos enfrentamos con un “Miserable Life” que pisa el acelerador, y apabulla para enlazar con la popera intro de “Empire”, pero no os fieis, que enseguida pisan el pedal del overdrive para que las guitarras suenen crujientes y metaleras. “To the Void” es, en efecto, toda una deriva hacia el vacío, con músculo y potencia, con una actitud demoledora y sonido denso. Saltamos a los estados finales del álbum de EXIT con “The Lion’s Share” y una vez más la banda se desata con esa mezcla de Thrash y de Death, desdibujando los límites de los dos estilos, aleando metal sobre metal y remachándolo con guitarras, bajo y batería.

EXIT siguen en la brecha, veinte años después. Quizá una de esas rara avis que pululan dentro del mundo del metal, que siguen con esa misma actitud y esa misma crudeza de los inicios. Quizá, como el Radar Duga-3, se alzan en un erial de metal cada vez más comercial y vacuo en busca de vestigios de vida humana.

Puntuación

Nota - 7.8

7.8

Nota

EXIT siguen en la brecha, veinte años después. Quizá una de esas rara avis que pululan dentro del mundo del metal, que siguen con esa misma actitud y esa misma crudeza de los inicios.

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