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Puntuación alta - recomendado

GAIA GUARDA (CAN) «Anatomy of Fear»

Pentapus Records, 2020

AUTOR: Cesar Luis Morales

Volvemos, una vez más, a tornar nuestros ojos hacia la antigua Grecia y su concepción del mundo. En este caso hablamos de la Madre Tierra, de los dioses ctónicos o telúricos, en contraposición a las deidades celestes. Tras el Caos, surgió Gea o Gaia, la del amplio pecho. De ella nacieron Urano y Cronos, y un montón de deidades más… Bueno, ya se sabe, los griegos y sus teogonías. ¡Colorea y aprende con Teo!

Y si algo ha demostrado la Madre Tierra, a lo largo de todos estos milenios, teogonías aparte, es amabilidad y ubérrimos pechos con los que ha alimentado a todos sus vástagos; incluso a los más inútiles y despreciables, en este caso, nosotros. Después del alegato anti-humanidad (misántropo que es uno) centrémonos en su fertilidad y en su gentileza. Porque la artista que nos ocupa, GAIA GUARDA… Durante años, vocalista y arpista de la banda de Symphonic Metal URIEL, la canadiense acaba de sacar su primer álbum en solitario, “Anatomy of Fear”. Y, como la Madre Tierra, nos ofrece el contraste con su primer larga duración. Hay montañas y hay simas, hay agua y hay fuego, hay luz y oscuridad… Tal cual la Madre Tierra.

El álbum abre con un tema homónimo. El grave y sinuoso sonido de cello nos introduce suavemente a la voz de GAIA GUARDA, que se desgarra sobre unas bases rítmicas pregrabadas y un piano. Y cuándo esperas la entrada metálica, el desarrollo sigue por esa línea minimalista. Porque aquí no te vas a encontrar nada “metal”. Sí, hay un montón de cosas metidas en la producción, pero ¿guitarras eléctricas? ¿Batería bombardera? ¿Bajo potentorro? ¡Nada de eso y ni falta que hace! Tan solo la angelical voz de la harpista, arropada por sus compañeras de URIEL: Jessica Ricard al cello y Ariane Paquette al violín; cerrando formación el batería y guitarrista Rocky Gray (ex de EVANESCENCE en su etapa más gorda, 2002-2007). Aunque parece ser que no hubo buenos rollos en la salida y demás… Habladurías y sensacionalismo aparte, por aquí sale el músico.

Pero como he dicho, no esperéis un rollo hard-rock gótico, o metal sinfónico o demás zarandajas. Lo que aquí nos encontramos es, según se define en la propia página de la artista, NeoClassical Dark Wave. Y, cómo ya he dicho antes, la producción es tan ubérrima como la Madre Tierra de quién toma el nombre. El segundo tema, “Cravings”, es buena prueba de ello. El uso de loops, programación y demás artilugios de estudio está presente. De cómo se puede crear un tema sin necesidad de enchufar una guitarra y tener un tío aporreando las tímbalas. Es el sello de estos días. Cómo con una producción minimalista, teniendo las cosas claras, de cómo se quiere sonar, de dónde va cada cosa, se puede construir un tema y un álbum. Tiene, por fortuna, ese toque a producciones brutales. Solo hace falta escuchar con dos orejas, discos como “El mal querer” de ROSALIA o el “When We fall asleep, Where do We go?” de BILLIE EILISH. Tan simple y tan complejo como eso. Porque se trata de crear una línea vocal y meterla en un secuenciador y repetirla; añadir otra línea vocal que ofrezca el contrapunto y volverla a repetir e ir construyendo una base rítmica a partir de eso; y así, capas y más capas. La aparente sencillez compositiva lleva detrás una visión compleja y estructurada de la música.

“Carefully Haunted” es melancólicamente dirigida por un piano, casi sientes como el alma se desnuda. ¿Hay algo que a la vez sea etéreo y presente, salvo un violín? ¿Hay algo que sea grave pero a la vez que tenga tanto empaque como un cello? Se notan años tocando en bandas de metal y que GAIA GUARDA quería grabar algo que fuese realmente ella, alejada de toda la artillería, como demuestra también en “Heartbeat”. Pero donde los ángeles cantan y lloran es en temas como el siguiente “Answer me”, minimalista en apariencia, pero como ya he indicado arriba, con una soberbia producción: todo encajado, pequeños retazos de cielo, la belleza simétrica, orgánica y fractal de un copo de nieve… “Who we are” nos sumerge en un tema oscuro donde el cello le da todo el punto con esa reverberación tan telúrica y continua. “At the bottom” nos vuelve a meter en esos temas construidos a base de líneas vocales con un leve acompañamiento electrónico; brilla lo que tiene que brillar (la voz y las emociones), y el resto es accesorio para redondear la composición.

“Nothing’s Hiding in the lake” es otra buena demostración de lo que es el concepto de la banda, con toda esa aparente simplicidad. Ya os lo he dicho, es un trabajo para escuchar con dos orejas, con la mente y el corazón abierto, y entonces descubres lo demoledor que es en su aparente fragilidad. Cierran con “Drowning in Fear” con el perfecto equilibrio y contraste entre la brutal y densa línea del cello, las sobrias líneas rítmicas y la angelical voz de GAIA GUARDA.

¡Buah, es que eso no es metal! ¡Psché, es que tiene sonidos pre-grabados y baterías electrónicas! ¡Es que…! Sí, ya me sé todos los argumentos de los tarugos musicales. Pero es que estamos en 2021, la gente y la música evoluciona. Si alguien como GAIA GUARDA quiere desnudar su alma y reflejarlo en estas nueve gemas que ha pulido y engarzado con una producción como ésta, en apariencia simplista, pero que es el sello de los tiempos que corren… ¡Pues bienvenida sea! Ya te lo decían los griegos, Gaia es muy, muy grande, ubérrima y primordial.

Puntuación

Nota - 9.1

9.1

Nota

Si alguien como GAIA GUARDA quiere desnudar su alma y reflejarlo en estas nueve gemas que ha pulido y engarzado con una producción como ésta, en apariencia simplista, pero que es el sello de los tiempos que corren… ¡Pues bienvenida sea! Ya te lo decían los griegos, Gaia es muy, muy grande, ubérrima y primordial.

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