Clásicos

HELLOWEEN (DEU) “Keeper of the seven keys, pt. 2” (RCA, 1988)

Por Lluís García Sola

Si hace unos meses publicamos la crítica de uno de los discos más importantes de la historia del Heavy/Power Metal, esa obra maestra que lleva por título “Keeper of the Seven Keys Part 1” de los germanos HELLOWEEN, hoy hemos decidido desempolvar nuestro vinilo de su igual de magnífica e inseparable segunda parte. La decisión de sacar un álbum doble para un grupo tan joven y novel como ellos era muy arriesgada a nivel discográfico, así que decidieron dividirlo en dos partes igual de excelsas y sin las que, probablemente, a día de hoy no podríamos entender ni el género en particular ni el Metal en general. Y sino, ahí tenéis el ejemplo de aquel irrepetible Monsters of Rock del 88 que llegó a España, compartiendo cartel con IRON MAIDEN, METALLICA, ANTHRAX y MANZANO. ¿Alguno de vosotros estuvo allí? No imagináis como os envidio…

No voy a repetirme en poner en situación y contexto histórico el álbum, ya que lo escrito en su momento en la crítica de la primera parte (que podéis leer aquí) es perfectamente válido aquí, pero por muchas y diversas razones, es prácticamente imposible que un disco vuelva a significar tanto como lo hicieron este u otros de la época. Eso sí, aquí ya confirmaron definitivamente su cambio de estilo, desarrollado y evolucionado a partir de aquel metal veloz y más agresivo de su “Walls of Jericho” con Kai Hansen a la voz, plasmándolo de forma brillante en su posterior directo “Live in the UK. Sin duda alguna uno de mis trabajos en vivo favoritos, en el que con apenas siete canciones (¡pero qué canciones!) y cincuenta minutos de duración consiguen plasmar un estado de forma magistral, unas ganas increíbles de comerse el mundo y una química encima de un escenario que, quizás, se puede igualar o acercar pero difícilmente se puede superar. Si nunca lo habéis escuchado hacedlo y entenderéis de que os hablo, y luego me contáis.

“Invitation”, una majestuosa intro de apenas un minuto, nos hace entrar de lleno al compacto gracias a su aire grandilocuente, épico, preparándonos para lo que está por llegar y mostrándonos el camino de la inmortal “Eagle Fly Free”. He perdido ya la cuenta de cuantos clásicos y grandes composiciones han salido de la mente del señor Michael Weikath, ese simpático alemán escondido tras el humo de su inseparable cigarrillo, pero si me tuviera que quedar solamente con una de ellas probablemente esta sería la elegida. La definición perfecta de lo que es un tema de Power Metal. Kiske absolutamente pletórico, con agudos imposibles (bueno, no para él), Hansen y Weikath siendo rivales y cómplices en esas deliciosas guitarras dobladas, y Grosskopf y nuestro siempre añorado Ingo Schwichtenberg imponiendo una frenética base rítmica que casi se puede sentir como nos empuja hacia el cielo. ¡Y quién puede resistirse a ese estribillo tan pegadizo! ¡Nadie! Hay quien dice que Kiske era (y es) un gran vocalista pero un modesto compositor. No deben haber escuchado “You Always Walk Alone”, con cambios de ritmo que nos llevan de aceleradas cabalgadas rítmicas al medio tiempo, en un registro vocal que maneja el tempo a su antojo, sin aparente ni excesivo esfuerzo, pero dando toda una lección.

Hay que recordar que HELLOWEEN fueron los abanderados del llamado Happy Metal, y “Rise and Fall” es una perfecta muestra de ello, con Michael Weikath de nuevo pletórico tras los créditos. Un corte de lo más alegre, de esos en los que uno puede palpar toda la felicidad que se respira, y con Markus Grosskopf jugueteando con su bajo sin perder el compás marcado por el potente y veloz bombo que Ingo impone en su vertiginoso estribillo. Y ahí llega otro de esos clásicos en la historia de la banda, “Dr. Stein”. Una letra con esa extraña fusión de terror y humor que tan buenos resultados le otorga, y un ritmo que se te queda pegado al cuerpo, con el que es imposible dejar de saltar, unos solos directamente heredados de la escuela IRON MAIDEN, y un estribillo que ha quedado registrado para la posterioridad. Estoy convencido que a grupos como VAN HALEN les hubiera encantado componer este tema. Probablemente “We Got the Right” no sea uno de sus temas más emblemáticos, pero sin duda alguna, es uno de mis favoritos. Nuevamente podemos apreciar un Michael Kiske brillante, tanto en lo vocal como en lo compositivo, llevando su voz por registros, notas y compases que se dibujan como un auténtico placer para el oído de cualquier heavy que se precie. Heavy Metal con destellos Hard Rock e incluso pasajes más cercanos a lo progresivo, que evidencian las influencias musicales que, seguramente, poco a poco se irían imponiendo en trabajos posteriores.

“March of Time” es la primera composición de Kai Hansen en aparecer en el disco, firmando la que es sin duda, una de las grandes e injustamente olvidadas en la trayectoria de los alemanes. Francamente, no entiendo como en la gira reunión, con tres horas de set, un corte así se ha quedado fuera de las elegidas. Siempre nos quedará el consuelo de que UNISONIC, con Kiske/Hansen en sus filas, si supo recuperarla. Un estribillo que hace temblar las emociones, con unas guitarras tan genuinamente Power Metal y una aguda, lírica y limpia voz que te hace añorar tiempos mejores. Y llegó la joya de la corona. Una de las canciones más veces interpretadas en directo por HELLOWEEN, GAMMA RAY y UNISONIC a lo largo de su trayectoria, así como innumerables veces versionada por una infinita cantidad de bandas. Esas armonías de guitarra, esos riffs, esa potente base instrumental, ese estribillo tan sencillo como eficaz, que forma parte de la banda sonora de nuestras vidas, y ese “Leave me alooooooone” final que se marca el señor Kiske hacia el final del corte… en fin, nada que no se haya dicho, escrito o escuchado ya en estos treinta años desde que viera la luz. Un clásico atemporal que ha acompañado, y acompañará, a multitud de generaciones metálicas. Gracias Kai. Y, como no podía ser de otra manera, “Keeper of the Seven Keys” de Weikath pone el dorado punto y final (o no). Heavy, Power, Progresivo, épica, belleza, velocidad, pausa, un estribillo inmaculado, unos solos impecables, en fin, más de trece minutos de puro talento para los que no existen las palabras para poder definirla. Al fin y al cabo esto es música, así que, simplemente, escuchad y disfrutad. Lo haréis. Mucho.

El tiempo nos ha dejado innumerables ediciones y reediciones del disco, en la que se incluyeron otros temas para completar un trabajo perfecto. “Save Us” de Hansen ataca veloz, con un riff de esos que tanto gustan al pequeño guitarra, y con Kiske navegando entre poderosos coros ansiando libertad. No resulta tan brillante “Savage”, una cara B escrita por Kiske y que, salvo por su voz, perfectamente podría formar parte del primer disco de los germanos, o incluso de los ANTHRAX de la época. El Happy Metal, o Happy Rock que pudimos degustar en compactos como “Pink Bubbles Go Ape” o “Chamaleon” tienen aquí su origen con “Livin Ain’t No Crime”, un corte simpático y divertido que resulta tan del perfil Kiske, que parece escrita por él y no por el bueno de Weikath. Sin embargo, “Don’t Run For Cover”, otra cara B, si que esta escrita por el talentoso cantante, en ese hibrido de Hard Rock y Heavy Metal que encuentran en su esencia tan Happy el perfecto nexo de unión que tan bien describe la música de la banda. Damos por finalizado el trabajo con sendos remixes de “Dr. Sein” y “Keeper of the Seven Keys” que fueron incluidas en “Treasure Chest” y que no aportan nada en su conjunto. Así que, en líneas generales, podéis prescindir bastante de estos extras y quedaros con su formato original.

Y esto es, ni más ni menos, que “Keeper of the Seven Keys Part 2”, una obra maestra atemporal, de una inspiración insuperable, que muestra todo el talento de unos músicos en pletórico estado de gracia, y que con el paso de los años, tres décadas ya, que se dice pronto, se ha ganado una posición privilegiada en la historia del Heavy Metal.

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Y esto es, ni más ni menos, que “Keeper of the Seven Keys Part 2”, una obra maestra atemporal, de una inspiración insuperable, que muestra todo el talento de unos músicos en pletórico estado de gracia, y que con el paso de los años, tres décadas ya, que se dice pronto, se ha ganado una posición privilegiada en la historia del Heavy Metal.

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