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Puntuación alta - recomendado

HEX (ESP) «God has no name» CD 2019 (Transcending Obscurity records)

En la antigüedad, en los tiempos del oscurantismo y de las creencias populares supersticiosas, se creía que había personas que eran capaces de producir daños y quebrantos a otra con el simple poder de su mirada. De la parte afectada, se decía que estaba aojada o que le habían echado un mal de ojo. ¡Colorea y aprende con Teo!

Multitud de remedios y protecciones se idearon contra el mal de ojo. De hecho, es a nuestro querido Ronnie James Dio a quien se le atribuye la introducción en esta nuestra gran familia de la mano cornuta (si no sabes de que te hablo, heavy, lo que se dice heavy, no eres). Heredado de sus ancestros italianos, aquel mantra manual para ahuyentar el malocchio es ya un símbolo universal de nuestra cultura metalera. Con esta banda, con HEX, puedes utilizarlo en dos sentidos: para prevenir su maleficio (pues es lo que significa su nombre) o para dar tu aprobación metalera. En el primer caso, con dos manos cornutas te quedarás corto para prevenirte de su embrujo; en el segundo caso, para dar tu aprobación, también te quedarás corto, porque este “God has no name” es demasiado todo: demasiado pesado, demasiado oscuro, demasiado Black, demasiado Death, demasiado perfecto…

El brutal aporreo de apertura de “Thy Kingdom gone”, esas pistas pregrabadas que van paneadas de un altavoz al otro, el riff a medio tiempo, acompañado por el doble bombo también traqueteando pero sin ir desbocado, los Muros de Jericó que se te vienen encima, mientras las guitarras dibujan melodías oscuras a lo BEHEMOTH. El perfecto equilibrio entre el Doom y el Death… ¡y solo es el primer tema! ¿En serio? ¿Esto es real? Una constante que se aprecia a lo largo de todo el álbum es el perfecto equilibrio entre los riffs más lentos, más pausados y abiertos heredados directamente del Doom, así como la facilidad para mutarse en bestias Death machaconas, de sexta cuerda al aire, acelerados, pero aun así acompañados con melodías creadas desde el combo Adolfo WB/Jon, los dos hachas de HEX. Y los growls de Jonathan que se alargan hasta la agonía como en “Soulsculptor”.

Tanto “Worshipping Falsehood”, que se mueve en modo zombie (lento pero letal), como “Dævangelism – The Dark sunset” tienen esas grabaciones insertadas que le dan otro rollo completamente distinto. Ésta última evoluciona y se mueve de la lentitud del Doom a la velocidad del Death con una fluidez pasmosa, sin transiciones abruptas, demostrando una maestría que no hace sino dejarte boquiabierto. Y en la última mitad, el monstruo no hace sino avanzar a paso firme bajo la batuta de los timbales del versátil e hiperquinético Asier Amo.

Todo el mundo, cuando empieza a tocar, tiene unas referencias, unas bandas o músicos favoritos, pero aquí, aquí no hay alumnos, aquí hay maestros. Mención aparte de la producción de este disco, clara, nítida, precisa y sobria, una auténtica maravilla, de lo mejor que te podrás echar a las orejas en este año (y muy probablemente en muchos tiempos). Porque todo el mundo tiene su espacio y su brillo, incluso el gran olvidado de los géneros más extremos, el bajo, aquí machacado por Endika. HEX no se comporta como una banda más del género, sino que no tiene miedo a probar otras cosas. Como, por ejemplo, en “Where Gods shall not reign”: insertos pregrabados, vocalizaciones femeninas, susurradas y agónicas, otro acierto, otra sinfonía gótica, oscura, otra página con letras de oro en la historia del estilo.

“Apocryphal” te abofetea a velocidad constante con un solo guitarra tipo Kerry King, atonal y sucísimo. Como las hordas mongolas, entra, arrasa con todo y se va. Y para cerrar, otra obra maestra con “All those lies that dwells…”, otro puñetazo que te clava en la realidad del Metal Extremo. HEX te ha pasado por encima y te ha embrujado.

Si has sobrevivido a la escucha, sabes que has vivido una experiencia única. Sabes que con dos manos no tienes suficiente para hacer las necesarias manos cornutas para valorar a HEX. Sabes, como ya he dicho antes, que aquí no hay alumnos, ni siquiera aventajados, aquí hay maestros. “God has no name” es un álbum que muestra todo lo que es capaz de hacer una banda como los bilbaínos HEX, y lo que van a hacer es embrujarte de por vida.

Nota - 10

10

Nota

Si has sobrevivido a la escucha, sabes que has vivido una experiencia única. Sabes que con dos manos no tienes suficiente para hacer las necesarias manos cornutas para valorar a HEX. Sabes, como ya he dicho antes, que aquí no hay alumnos, ni siquiera aventajados, aquí hay maestros.

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