Clásicos

IRON MAIDEN (GBR) “Powerslave” (EMI, 1984)

Por Lluís García Sola

Seguimos con nuestro particular repaso a los maravillosos clásicos de la Dama de Hierro, más conocida como IRON MAIDEN, y esta vez es el turno de la que, probablemente, y en dura disputa con “The Number of the Beast” y “Seventh Son of a Seventh Son”, sea su mayor obra maestra, “Powerslave”. Y es que solo con ver la portada es fácil caer en la tentación de que tenemos entre manos un disco imprescindible para entender el pasado, presente y futuro del Heavy Metal. No cabe duda de que la banda quedó impresionada por la majestuosidad y la belleza de Egipto, y retomando la temática de temas como “Revelations” de su predecesor “Piece of Mind”, decidieron dar forma a su nuevo álbum a base de historias que forman parte ya del legado de la humanidad. Y sí encima contamos con el talento de Derek Riggs para ilustrar las poderosas composiciones el tándem y su resultado no podía ser mejor.

“Aces High” supone el cañonazo de lanzamiento, y no se me hubiera ocurrido mejor forma de hacerlo que con uno de los cortes más heavies, veloces y potentes de su longeva carrera. Tras el célebre extracto del discurso que el Primer Ministro británico, Winston Churchill, dio durante la segunda guerra mundial, arranca un ritmo que pronto se ve acelerado por las melodías de guitarra de Dave Murray y Adrian Smith. Una composición marca de la casa del señor Steve Harris, con un Bruce Dickinson pletórico, desatado diría yo, haciendo gala de sus registros más agresivos y sus inmaculados agudos melódicos en un estribillo que se ha quedado grabado a fuego en varios generaciones, y poniendo voz al piloto británico dispuesto a dominar el aire y doblegar a las tropas de la Alemania Nazi. Puro y duro Heavy Metal.

La dupla Smith/Dickinson seguía funcionado con la precisión de un reloj suizo, regalándonos otro de esos clásicos que quedaran para siempre en la historia del Rock y del que, seguramente, todos nosotros hemos cantando a pleno pulmón en múltiples ocasiones su inmenso estribillo. “2 Minutes to Midnight”. Ese riff inicial ya hacía presagiar que este no era un tema más, con los redobles de un Nicko McBrain perfectamente amoldado a la mítica formación, y con Bruce repasando de nuevo la temática bélica y militar que tanto le gusta. Una clara referencia al Reloj del Juicio Final, uno de los símbolos más escalofriantes y conocidos de la era nuclear, que representaba lo cerca que la humanidad se encontraba del borde del holocausto nuclear, después de que a 2 minutos de la medianoche, en septiembre de 1953, los soviéticos detonaran con éxito un dispositivo termonuclear.

¡Y de nuevo volvían los temas instrumentales! “Losfer Words (Big ‘Orra)”, con Steve Harris otra vez en los créditos, no es ni mucho menos su mejor composición de estas características, pero es que “Transylvania”, “Genghis Khan” o la deliciosa introducción “The Ides of March” no se pueden crear cada día. Aún así tenemos momentos de lucidez técnica de todos y cada uno de los músicos británicos y no desentona en absoluto con el resto de compacto, logrando una escucha muy amena y entretenida. Por cierto, detrás de ese extraño título no se esconde otra cosa que la referencia fonética a la expresión inglesa “Lost for words (Big Horror)”.

Conocida es por todos la pasión de Dickinson por el arte de la esgrima, así que no es de extrañar que su primera composición en solitario para este álbum cuente la curiosa vida de un apuesto y joven espadachín en busca de la venganza por el asesinato de su familia. Un tema aparentemente sencillo, pero con unas melodías vocales y unas líneas de guitarra brillantes, amén de un espléndido y pegadizo estribillo, que, por alguna extraña razón que desconozco y sino recuerdo mal, jamás han interpretado en directo. Una auténtica lástima, así que desde aquí hago un llamamiento para que se lo piensen y la incorporen a su inminente “Legacy of the Beast Tour”. Nunca es tarde si la dicha es buena, y en este caso, es cojonuda. Como dato curioso, la canción formó parte de la banda sonora de la mítica película de Dario Argento, “Phenomena”.

Harris seguía en pleno estado de forma y para constatarlo ahí tenemos un tema como “The Duellists”, otro de los más infravalorados a lo largo de su trayectoria, y es que no todos pueden estar en la primera página de su dorada novela. En esta ocasión la letra viene inspirada por la cinta clásica de la filmografía de Ridley Scott del mismo nombre, y protagonizada por Keith Carradine y Harvey Keitel en 1977, y a su vez inspirada en la novela de Joseph Conrad, con el longevo duelo entre un teniente del ejercito francés, Armand D’Hubert, y el teniente Feraud, que les enfrentó una y otra vez durante quince años. Un corte de talante épico, de base rítmica poderosa pero desacelerada con Harris y McBrain entendiéndose a la perfección, y con unos pasajes de guitarra sin los que hoy sería imposible entender bandas como HELLOWEEN o sus celebrados “The Keeper of the Seven Keys”. Nada que decir sobre el trabajo vocal de Bruce que no haya escrito ya.

Los ritmos y riffs de guitarra más amenos y rockeros vuelven a aparecer gracias a “Back in the Village” con la firma y sello personal de Smith/Dickinson, en la que Adrian encuentra al sustituto perfecto para Harris para volver a retomar el tema incluido en “The Number of the Beast”, “The Prisoner”. Ahora ha llegado el turno para el “Número 6” de la célebre serie de la televisión británica “The Prisoner”, de volver a “The Village”, el misterioso lugar del que es escenario la historia. Probablemente no sea el tema más inspirada ni recordado del álbum, pero no es fácil hacerte un hueco privilegiado entre tanto clásico.

Y llegó el clímax en todo su esplendor con la joya de la corona, o una de ellas ya que resulta una tarea prácticamente imposible decidirse per una sola. “Powerslave”. La agónica tragedia sobre un faraón egipcio enfrentándose a la muerte y lamentándose sobre los límites de su poder. El ojo de Horus, Osiris, y toda la mitología acerca del Libro Egipcio de los Muertos a los que el talento de Bruce pone letra y voz. ¡Y qué voz! Por si todo esto no fuera suficiente, el halo egipcio que sobrevuela a lo largo y ancho de la composición y las brillantes secciones instrumentales, de una inspiración innegable y casi, diría yo, inigualable, aportan los ingredientes necesarios para convertirla en una obra maestra absolutamente atemporal. Quien sabe si tras su mítico trasfondo se esconde el reflejo del propio Buce sobre el circulo vicioso y cada día más popular en el que se había convertido la banda, con un ritmo frenético de álbum y gira, que les llevaron a ser esclavos de su propio poder. Ahí lo dejo.

Y con esto que llegamos al final a ritmo de “Rime of the Ancient Mariner”. El corte épico por excelencia, uno de los puntos más álgidos de la creatividad y talento de los británicos, con un Steve Harris sensacional dando forma, vida y música al extenso poema dividido en 7 partes a lo largo de más de 70 páginas escrito en 1798 por Samuel Taylor Coleridge. Resumiendo la historia, si es que eso es posible, viene a ser algo así como la aventura de unos marineros que durante su travesía, uno de ellos acaba con la vida de un albatros que les acompañaba, a consecuencia de lo cual sufren una terrible maldición. Resulta enigmático como un tema de más de 13 minutos lejos de hacerse pesado, pasa como un suspiro, disfrutando cada instante, cada cambio de tempo, cada pincelada instrumental que hay en él, como si de una radio-fórmula se tratara. Y es que son varias canciones en una, todas ellas brillantes, con unos pasajes que van del puro Heavy Metal a la balada, de la luz a la oscuridad, en una composición de esas que quedan para el recuerdo de la historia del Heavy Metal. No hay nada que sobre aquí, nada.

“Powerlsave” es sin duda alguna el disco que convirtió a IRON MAIDEN en una de las bandas de Heavy Metal más importantes de la historia, llevándoles a una extensa y espectacular gira con el nombre de “World Slavery Tour” durante los siguientes dos años, que les permitió grabar el que ,para el aquí firmante, es el mejor álbum en directo de todos los tiempos, “Live After Death”. Aunque para mi está tan solo un peldaño por debajo de “The Number of the Beast” y a la misma altura que “Seventh Son of a Seventh Son”, algo tiene este trabajo que le hace sonar tan fresco, original y atemporal como el primer día. Quizás la respuesta al secreto esté guardado en las pirámides del Antiguo Egipto. Seguro que el bueno de Eddie sabe algo…

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Nota - 9.5

9.5

Nota

“Powerlsave” es sin duda alguna el disco que convirtió a IRON MAIDEN en una de las bandas de Heavy Metal más importantes de la historia, llevándoles a una extensa y espectacular gira con el nombre de “World Slavery Tour” durante los siguientes dos años, que les permitió grabar el que ,para el aquí firmante, es el mejor álbum en directo de todos los tiempos, “Live After Death”.

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