Clásicos
Puntuación alta - recomendado

IRON MAIDEN (GBR) “Somewhere in time” (EMI, 1986)

Por Daniel Gallar

Estamos en el año 1986 y los británicos IRON MAIDEN ya han conquistado el mundo. Literalmente. Por una parte, acababan de llegar a casa absolutamente agotados del “World Slavery Tour”, que no fue otra cosa que la gira del “Powerslave”. Una gira mastodóntica que comenzó el 9 de agosto de 1984 y terminó el 5 de julio de 1985. 193 shows de más de dos horas. Sólo tres cancelaciones. Fue por una parte una de las giras más exitosas de la historia del heavy metal (puede que la que más) pero sin embargo a su vez fue una gira que casi termina con la banda. Casi les cuesta su salud… especialmente al pobre Bruce Dickinson, cuya voz al final terminó severamente castigada. Pero mucho más allá de eso, Bruce acabó muy mal a nivel ,psicológico, como él reconoció años después confesando “”nunca pensé que iba a terminar… empecé a sentirme como si fuera una pieza de la decoración del escenario, como si yo fuera parte del equipo de iluminación”. Ahí es nada y no me quiero ni imaginar lo duro que sería para él terminar la gira. A fin de cuentas, un batería (por poner un ejemplo) se puede siempre escudar detrás de su kit de batería y “hacer su trabajo”, unas veces con más pasión que otra… pero un cantante en un grupo como MAIDEN tiene que dar la cara noche tras noche.

Resultado: Bruce se queda para el arrastre y cuando empiezan a componer temas para lo que sería su sexto disco, “Somewhere in Time”, éste le envía a Steve Harris unas cintas con unas maquetas de temas progresivos y acústicos bastante pobres. Ahí Steve se dio cuenta de hasta qué punto la gira había afectado mentalmente a Bruce, de forma que como iba siendo habitual, el sargento Harris puso cartas en el asunto y se puso a componer temas a mansalva, acompañado esta vez de un Adrian Smith que se nos rebeló como un auténtico portento con mucho que decir, no sólo a nivel de composición de música (y hasta entonces ya nos había brindado la música de auténticos clásicos como “Two Minutes to Midnight”, “Flight of Icarus” o “22 Acacia Avenue”) sino también a nivel letrístico.

“Somewhere in Time” supuso un cambio considerable respecto al grandioso “Powerslave”. A nivel de estilo se incluyeron guitarras y bajos sintetizados y teclados (esto creó en su momento cierta controversia y no tardaron los fans cerrados en gritar “vendidos”) así como ideas progresivas a nivel instrumental (no tanto en la estructura de las canciones). También a nivel letrístico hay cambios. En cuanto a enfoque más que nada. Lejos de ser una banda comercial, en “Somewhere in Time” también hay cambios respecto a la duración de los temas, que pasó a ser de unos seis minutos de media. Mientras que “Powerslave” se vio dominado por esa maravilla llamada “Rime of the Ancient Mariner”con casi 14 minutos de absoluta genialidad, “Somewhere in Time” está un poco más compensado con esos seis minutos de media y tan sólo un tema que baja de los cinco minutos (“Déjà-vu”). Por tanto, en general temas más largos de media pero para nada aburridos o con intros de éstas que estás deseando que terminen para llegar a “la canción”. Nos hallamos ante ocho grandes temas, repletos de energía y ese tipo de heroísmo que enorgullece al que escucha metal con asiduidad.

Si tenemos en cuenta el aire futurista de la obra, el uso de sintetizadores era necesario y está más que justificado. Totalmente. No me puedo imaginar “Somewhere in Time” sin ellos. Digo esto porque como iba diciendo este álbum en su momento recibió algunas críticas negativas (de una minoría más cerrada claro está) que se echaron las manos a la cabreza por el uso de teclados. En fin, cosas que pasaban antaño. Por otra parte, a nivel de guitarras nos encontramos con un disco fascinante demostrando que el tándem Murray/Smith no paraba de progresar (con “Seventh Son” como auténtico colofón de su carrera) con toques progresivos que son una auténtica delicia. Bruce, a pesar de no poder contribuir a nivel compositivo por los problemas comentados (aunque luego se pudo resarcir en “Seventh Son”), se mostró absolutamente en forma y pletórico de principio a fin con un estilo limpio, potente y un vibrato soberbio. Uno de sus mejores discos sin duda. Nicko en su línea, correctísimo y aportando cosas interesantes (“Sea of Madness” es un buen ejemplo) aunque no es la gran estrella del disco (por otra parte la batería tiene una producción que hoy por hoy suena un pelín trasnochada sobre todo a nivel de caja y timbales). Y ya por último, un Steve Harris ENORME con ese sonido de bajo inconfundible y destellos de calidad y elegancia que te dejan perplejo. Qué forma de tocar y lejos de lucirse al bajo porque sí, tocando el bajo para servir a los temas con ese estilo trasteado galopante que hará que te vibre el esternón.

A nivel letrístico no se trata de un disco conceptual como lo sería su siguiente placa “Seventh Son of A Seventh Son” (y aun así no está totalmente claro que todos los temas giraran en torno al mismo tema) pero sí que todos los temas giran en torno a la dimensión del tiempo, al paso del tiempo y su inmensidad y grandiosidad como dimensión en sí. La portada es una auténtica pasada y uno podría pasarse horas y horas encontrando pequeños detalles. Se trata de una versión futurista de “Killers” sin duda alguna.

Todos y cada uno de los ocho temas que componen la obra son fantásticos. No hay ni uno que se acerque al relleno. El disco empieza con la infame “Caught Somewhere in Time” con esa intro inquietante y ese bajo atronador al principio con una sección instrumental a mitad de canción en la que Smith nos brinda uno de sus mejores solos. “Wasted Years” acabó siendo uno de los mejores singles que jamás hayan tenido y que a mi parecer es superior a “Can I Play With Madness”? Tema compuesto íntegramente por un Adrian Smith absolutamente intratable en este álbum. La intro de guitarra es legendaria y Bruce está a tope cantando con mucho sentimiento. “Sea of Madness” es otro tema de Smith, un tema muy infravalorado que a mí personalmente me encanta. Empieza muy cañero y tiene un puente y un estribillo grandiosos con esos “ooooooooooohhs” que Bruce canta a pleno pulmón. La parte central nstrumental es muy auténtica y derrocha clase. “Heaven Can Wait” es un auténtico temazo que en directo es una auténtica sensación… y todos sabemos por qué. Ese mítico “WOOOOOOOOH WOOOOOOH WOOOOH” que les ha acompañado en directo durante décadas y para el que siempre invitan a gente del público para cantarlo con ellos (normalmente todos se ponen alrededor de Steve Harris).

Cambiemos de párrafo para que no se nos apelotone el desglose de temas. “The Loneliness of the Long Distance Runner” es un señor tema de Harris con una gran intro y en el que consiguen plasmar esta sensación de correr sin parar como un maratoniano. Tiene un aire épico y majestuoso, acorde con la odisea mental y física que supone correr una carrera de larga distancia en la que los corredores a menudo a buen seguro se sienten solos. Un tema maravilloso y con destellos progresivos increíbles. “Stranger in a Strange Land” es uno de mis temas favoritos del álbum. Tengo absoluta debilidad por este temazo de Adrian Smith. En cuanto empieza ese riff de bajo se me ponen los pelos de punta. El riff principal es una genialidad y el estribillo siempre me hace estremecer. La atmósfera del tema es perfecta y nos transporta a un lugar frío, lejano y hostil. La parte central antes del solo de Adrian es como un punto de inflexión para mí con Steve Harris demostrando sentimiento al bajo y una atmósfera que se puede cortar con un cuchillo. “Déjà-vu” es el obligado tema Murray/Harris y es probablemente el corte más infravalorado de la historia de MAIDEN… es una joyita. Tan minimalista en cuanto a letras pero sin embargo tan progresivo, rico y complejo en cuanto a instrumentación. Obra maestra. Y ya para acabar… la excelente “Alexander the Great” como tema épico e histórico del álbum. Me gusta mucho la intro con la parte hablada y los tambores en plan militar. Gran tema… MAIDEN tiene mejores temás épicos pero nada que objetar y gran canción para terminar un álbum enloquecedor del que curiosamente MAIDEN apena toca temas en directo… ¿por qué será?

En definitiva, un disco sin duda “clásico” de MAIDEN absolutamente indispensable. Sí, no es ningún secreto que mi favorito de la Dama de Hierro es “Seventh Son”, pero de vez en cuando cuando me entra el antojo me devoro “Somewhere in Time” y siempre me doy cuenta de lo especial e infravalorado que es. Un disco con una atmósfera envidiable, con una extraña pero brillante combinación de lo sencillo y lo complejo. Como el tiempo en sí. Con un Bruce pletórico… poco más que decir. Un álbum enorme y cautivador de una de las bandas que más me han ayudado a crecer y formarme musicalmente. Hoy más que nunca, ¡UP THE IRONS!

“Stranger in a strange land
Land of ice and snow
Trapped inside this prison
Lost and far from home…”

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Nota - 9.5

9.5

Nota

En definitiva, un disco sin duda "clásico" de MAIDEN absolutamente indispensable. Sí, no es ningún secreto que mi favorito de la Dama de Hierro es "Seventh Son", pero de vez en cuando cuando me entra el antojo me devoro "Somewhere in Time" y siempre me doy cuenta de lo especial e infravalorado que es.

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