Clásicos

MORTIFICATION (AUS) “Post Momentary Affliction” (Intense Records, 1993)

Por Daniel Gallar

Año 1993. El death metal ya es un estilo perfectamente asentado tras el aluvión de bandas que nos vinieron de todos sitios, pero sobre todo de Suecia y EEUU (ya sea de Florida o zona NY). Sin embargo para reseñar esta obra nos tenemos que ir a las antípodas. Sí, a Australia… probablemente no es el país más obvio que le viene a uno a la cabeza cuando se habla de death metal. Y para más inri, se trata de un grupo cristiano que además no se avergüenza en absoluto de ello. MORTIFICATION han sido y son una de las bandas de metal cristiano (también llamado “white metal”) más duramente criticadas en la historia del metal. ¿Por qué? Pues porque no tienen dos álbumes iguales. Siempre han estado en continua evolución. Su primer trabajo, “Mortification” (1991) nos ofrecía un thrash metal bien hecho y con un enfoque más bien europeo (KREATOR, SODOM) y una producción muy “en bruto” que quedaba bien con este estilo. Luego en 1992 nos deleitaron con su disco más famoso hasta la fecha, el infame “Scrolls Of the Megilloth” en el cual pasaron a una onda sin duda death/grind (en ese orden) donde el incombustible Steve Rowe (bajo y voz) nos ofrece unos guturales excelentes. 

Ahora llegamos a 1993 (es increíble cómo antaño los buenos grupos sacaban un disco por año) y el trío australiano nos ofrece “Post Momentary Affliction” por medio de Intense Records (EEUU) y Nuclear Blast. Un disco en el que vuelven a evolucionar y ahora pasamos a un death/thrash oscuro y espeso. ¿Cómo? ¿Que es una contradicción tocar metal extremo con temática cristiana? Porque tú lo digas. ¿Quién establece las reglas de lo que se puede hacer y lo que no? El metal es una forma de expresión y el mensaje puede ser el que a la banda le dé la real gana. Para mí es mucho más genuino un grupo de white metal que siente en el corazón sus letras que un grupo de black metal de cuarta generación que se dedica a blasfemar por puro deporte sin tener ni idea de lo que es el Satanismo, el nihilismo o la misantropía. A fin de cuentas, el grupo cristiano normalmente es el que será ridiculizado pero no se arrugará un ápice en su temática, mientras que los grupetes de black de tercera fila se esconderán en el anonimato del face-painting hasta que se cansen y se pasen a otro estilo (probablemente pop). Por lo que a mí respecta, la temática cristiana siempre le ha venido al pelo al sonido de MORTIFICATION y les ha hecho mucho más interesantes. Lejos de intentar predicar, siempre han añadido un halo de misterio a su sonido abarcando misterios de la Biblia, etc. Por tanto, ¿se puede tocar death metal y ser cristiano? La pregunta ofende y MORTIFICATION son la mejor prueba de ello como nos han venido demostrando desde 1991. Y luego está el otro tema de ¿hace falta ser cristiano para escuchar buen metal cristiano? Yo ahí diría ¿hace falta ser satánico y quemar iglesias para escuchar a Mayhem? Dejémoslo pues. 

Bien. Una vez posicionados los MORTIFICATION, pasemos a la música. Lo que tenemos aquí es un disco suculento de death/thrash. Como he comentado hay un cambio en comparación con los dos discos anteriores… yo diría que “Post Momentary” es una mezcla de “Mortification” y “Scrolls”. De ahí que sea death/thrash. Los elementos grind evidentemente ya casi han desaparecido (salvo en “Liquid Assets/Vital Fluids”). Por lo general los temas son más largos y con mas complejidad a nivel de estructura. Las voces son típicas de death metal aunque Steve a menudo mete voces con un toque más thrash, lo cual da mucha variedad al disco (“Human Condition” es el ejemplo más claro de esto).   

En el plano estrictamente musical Steve como siempre nos atrona con su bajo y es que éste es SU grupo, no te equivoques. La afinación es bastante aguda lo cual hace que, producción aparte, el bajo esté ahí arriba haciendo casi de guitarra rítmica con mucha prominencia. Michael Carlisle a la guitarra hace un muy buen trabajo en mi opinión con muy buenos riffs como en “Overseer” por ejemplo. Un tema largo y denso con infinidad de riffs y cambios de tiempo que hacen que este disco sea de todo menos aburrido. Otro auténtico temazo en el que se luce (y de los mejores del disco) es el primero de la placa (sin contar la intro) “From The Valley of The Shadows”. Tema con una atmósfera densa y oscura… casi impenetrable.  

La forma de tocar la batería de Jayson Sherlock se merece un párrafo aparte. El mejor batería que jamás haya dado el metal cristiano sin duda y probablemente uno de los mejores baterías de metal extremo habidos y por haber. Su nivel de creatividad, precisión y esos cambios de ritmo son encomiables. Es como un reloj suizo este tipo. Lástima que dejara el grupo después de este disco al estar en desacuerdo con el “nuevo” sonido que estaban preparando para su siguiente álbum “Bloodworld” (que pasó a ser thrash con toques hardcore). Como curiosidad os diré que Jason es el responsable del primer disco de black metal cristiano o “unblack metal” que jamás se grabó… el increíble “Hellig Usvart” (en noruego, “Holy Unblack”) de HORDE, donde toca todos los instrumentos y la onda es tirando a DARKTHRONE. 

La producción es sin duda superior a “Scrolls”, más limpia y apta para este tipo de death/thrash y como he dicho, con el bajo bien alto dando mucha profundidad y personalidad a su sonido aunque en algunos pasajes puede ser un poco aséptica como consecuencia de esto. La obra está plagada de interludios de uno o dos minutos que hacen que los temas estén como entrelazados y todo sea una escucha fluida con diferentes pasajes. 

Otros temas dignísimos de mención son “Distarnished Priest” con una sección rítmica increíble, “Grind Planetarium” por supuesto y algunas más. Hay un tema que es un solo de bajo que la verdad es que no aporta mucho al álbum… pero nadie es perfecto y no es algo que haga perder puntos al disco. A mí me recuerda a Joey DeMaio de MANOWAR incluso. También dignos de mención son los teclados que utilizan de vez en cuando con muchísimo acierto añadiendo como he dicho una atmósfera misteriosa importante. Si uno se fija no hay demasiados solos de guitarra y los que hay no son la octava maravilla del mundo, pero cuando se trata de un discazo esto son cosas sin importancia y no hace falta que los solos saquen las castañas del fuego a las canciones. 

En definitiva, este fue el último “disco clásico” de estos veteranos del metal extremo cristiano que llevan desde el primer día luchando en el underground sin renunciar a sus creencias. Desde luego yo no les voy a criticar por ello. ¡Larga vida a MORTIFICATION!  

“Lies, wars, hatred, Antichrist…
Human condition
It is no superstition!” 

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Nota - 9

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Nota

En definitiva, este fue el último "disco clásico" de estos veteranos del metal extremo cristiano que llevan desde el primer día luchando en el underground sin renunciar a sus creencias. Desde luego yo no les voy a criticar por ello. ¡Larga vida a MORTIFICATION!  

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