Clásicos

MORTIFICATION (AUS) “Scrolls Of The Megilloth” (Intense Records, 1992)

Por Daniel Ureña Cruz

La cruz de Cristo, siempre denostada dentro del mundo del metal y más concretamente en el ámbito extremo, tiene en MORTIFICATION su máxima expresión de defensa. No es usual encontrar en un estilo definidamente violento musicalmente hablando el elemento cristiano como símbolo positivo, pero los australianos llevaron el concepto hasta el cielo (nunca mejor dicho) y modificaron la imagen de una escena dominada por el satanismo, la oscuridad, el ocultismo y el gore. MORTIFICATION son pioneros en eso que denominamos white metal, contraposición radical al black más tétrico y salvaje. No obstante, y pese a ser una banda con un enorme recorrido en el death metal (14 discos de estudio, entre demás grabaciones) siempre han estado a la sombra de formaciones imparciales en el campo religioso o, más acertadamente, de grupos decididamente bases en las líricas predominantes del estilo. En “Scrolls of the Megilloth” el trío demostró un enorme potencial como banda, con estructuras complejas y rítmicas a medio camino entre el old school y el brutal death más radical edulcorado con ciertas dosis de thrash, a base de blast beats que endurecieron de manera muy significativa su primer trabajo, homónimamente titulado, lo que bien podría haber hecho enloquecer de envidia al mismísimo diablo. Álbum clásico donde los haya, aunque desgraciadamente muy a la sombra de otros discos contemporáneos de bandas con mayor reconocimiento, que recoge un pequeño fragmento de la historia del metal a inicios de la década noventera (1992). Por otro lado, y como aspecto negativo externo a la propia formación, apuntar que es una alineación rechazada por muchas secciones de seguidores del metal extremo al tratar temáticas cristianas en sus letras y en su modo de vida, sobre todo de su líder Steve Rowe, lo que incomprensiblemente llega a un nivel de absurdez visceral, pues MORTIFICATION han grabado trabajos que bien destacarían en cualquier colección de death metal clásico a veces muy por encima de discos ya reputados en la escena. Sin embargo, existe igualmente un enorme porcentaje de fans que tienen a la banda y a “Scrolls of the Megilloth” como un disco de culto, y es que se trata de un trabajo irrepetible, único, que pone el nombre de MORTIFICATION en los mayores umbrales de experimentación y dureza que un disco podría lograr por la época.

El álbum comienza con un corte atípico tras la introducción a base de oscuridad, donde animales salvajes campan a sus anchas en la negrura de la noche, los grillos y sapos como referencia a la muerte sonora que nos espera. Progresivamente unas guitarras incisivas entran en escena, doble pedal incluido que dota al tema de una gran solidez, llegando a rozar el thrash-death más rápido. Esto es “Nocturnal”, cañonazo directo que abre un disco impecable. No obstante, se trata de un sonido donde el machaque es la principal característica, pareciendo que su arranque final es imposible. A pesar de ello se deja notar un sonido directo e incisivo que acompañará ya a todo el álbum. No existe mejor introducción a “Terminate Damnation”, donde la voz diabólica escolta a unas guitarras cortantes. Muy en la línea del primer corte, el progresivo avance en la instrumentación deja patente in crescendo la rapidez sonora demostrada sobre todo en las baterías, que nada tienen que envidiar a estructuras propias del brutal death.

“Eternal Lamentation” continúa con las bases duras y agresivas que anteriormente ya habrán acostumbrado nuestro oído. En esta ocasión, y aunque la rapidez de nuevo es la clave, diversos ritmos lentos demuestran que MORTIFICATION también son buenos en eso que denominamos death-doom (inicio). La barrera agresiva al servicio del cristianismo más violento se abre paso a golpe de baterías demoledoras que recogen la vieja esencia de un thrash acelerado hasta el extremo. En los australianos se mezcla la clase más contundente y la agresividad más leal al cuerpo de Cristo. “Raise the Chalice” extiende la estela anterior, si bien en esta ocasión existen elementos progresivos que destacan el tema dentro de la amalgama violenta, subrayando las elaboradas líneas de bajo.

Continúa la matanza sonora con “Lymphosarcoma”, que perpetúan con la misma tónica, incidiendo en ese sonido death-doom en diferentes secciones. Sin embargo, será a partir del ecuador del álbum, con el tema homónimo, donde se empiece a dar un giro hacia estructuras más reconocidas dentro del old school. Se registra abiertamente a “Scrolls of the Megilloth” como el mejor corte del álbum, con un excelente estribillo de los que dejan marca en el estilo. El órgano inicial no deja indiferente a nadie, con unas melodías que bien podrían pasar por la banda sonora de cualquier película de terror. En esta ocasión la velocidad se incrementa hasta llegar a un sonido atropellado que bien parezca el perfecto ataque cristiano a la oscuridad que define el death metal. La recta final merece la pena comprenderla en conjunto. Y es que “Death Requiem”, “Necromanicide”, “Inflamed” y la sorprendente “Ancient Prophecy”, con unos sorprendentes casi 12 minutos de duración, se encargan de dar por cerrado esta oda al cristianismo sonoro más oscuro en bloque compacto. En todas ellas prima el aumento igualmente progresivo de la agresividad bajo una velocidad a veces desorbitada, pareciendo que la locura se ha apoderado de los miembros, llegando a veces incluso a registros vocales propios del grind con un Steve malsano y aterrador que extraordinariamente define cada término cantado.

En definitiva, “Scrolls of the Megilloth” es un álbum especial –y esencial- dentro de la historia del death y el metal extremo en sí mismo. No solo por el corte cristiano de la banda, que a la hora de su escucha poco o nada importa ante semejante barrera de velocidad y contundencia sonora, sino también porque es un trabajo que fusiona elementos de grind, con death metal incluso brutal death gracias a unas bases de batería perfectamente compuestas y mejor ejecutadas. Una voz al servicio de los Militia Christi, que barre cualquier estela de tranquilidad como si de un salmo agresivo se tratara, y unas líneas de bajo que llegan a ser sumamente complejas en determinados pasajes hacen que un disco donde no existe solo de guitarra (afinadas varios tonos bajo la afinación estándar) alguno se configure como una apuesta directa hacia sonidos oscuros y agresivos. MORTIFICATION parió aquí un disco repleto de oscuridad que nunca definiríamos como de corte cristiano a tenor de las tenebrosas líricas que imprimieron en cada nota vocal, en cada nota musical y en cada canción de las 10 que lo conforman. “Scrolls of the Megilloth” es un álbum de obligada escucha para todo fan del death metal que se precie, libre de prejuicios religiosos de cualquier tipo.

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Nota - 9

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Nota

En definitiva, “Scrolls of the Megilloth” es un álbum especial –y esencial- dentro de la historia del death y el metal extremo en sí mismo.

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