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Puntuación alta - recomendado

NORMA JEAN (USA) «Deathrattle Sing for me»  

Solid State Records, 2022

AUTOR: Cesar Luis Morales

“En Hollywood te pueden pagar mil dólares por un beso, pero sólo cincuenta céntimos por tu alma”. Así de clara y contundente se mostraba Marilyn Monroe hace varias décadas al definir la Meca del Cine. Y es que es así, oh, niños y niñas. Existen determinados lugares en el mundo que, a pesar de su renombrado prestigio y por muy bien que te los venda, esconden lo peor del género humano. La Meca del Cine, el lugar dónde se fabrican los sueños, bla, bla, bla, esconde, bajo su fachada, lo más sórdido del alma humana, con el permiso del Señor Weinstein. ¡Colorea y aprende con Teo!

Aquella “rubia tonta”, al parecer no lo era tanto y era dura e inteligente. Todo era un papel para abrirse camino entre tanta banalidad y relumbrón. También hay que añadir que aquella rubia, sueño de todos los amantes del séptimo arte, no era rubia sino castaña, y tampoco se llamaba Marilyn, sino Norma Jeane Mortenson. Así que, entre tanta banalidad, entre tanto relumbrón, entre tanta falsa apariencia, entre tanta mugre, nos encontramos con NORMA JEAN, banda hardcoreta que lleva pululando por la escena desde finales de los 90’s. Diversos cambios de formación no han restado un ápice a su demoledor sonido y presentan su nuevo trabajo a través de Solid State: Deathrattle sing for me.

“1994” abre con una atmosfera tensa, se intuyen guitarras acopladas, un vocalista encabronado, un sonido pesado que deambula entre el metalcore, el noise y todo el odio y la frustración que pueden acumular unos músicos que provienen de un suburbio de Atlanta. “Call for the blood” sigue en esa misma senda tensa, desasosegadora, mezclando noise y todos los Post y los Core que os podáis imaginar: el Mathcore, el Post-Hardcore, el Post-Metal… Un estómago musical sucio y desgarrado que la banda vomita con total maestría. “Spearmint revolt” nos ofrece una serie de trallazos perfectamente ejecutados a medio tiempo e incluso sonoridades menos agresivas aunque igualmente oscuras. Tengo en mente a los CONVERGE como uno de los grandes referentes del género, pero estos chicos de Atlanta me están sorprendiendo y subiendo puntos a una velocidad de vértigo en la lista de favoritos. ¡Qué manera de maltratar sus instrumentos y conseguir esa sonoridad tan sublime! “Memorial Hoard” es un buen ejemplo de ello: inicio extático, trallazo, nueva vuelta a la atmosfera etérea, nuevo trallazo y una alternancia de pasajes p-e-r-fecta. “Aria obscura” rechina, cruje y te encoge el estómago con su desesperada interpretación. Y es que en Hollywood te pueden pagar mil dólares por un beso… En Hollywood, en un suburbio de Atlanta, aquí, en España o en Dubái. Todo es mugre, todo es decadencia, todo es ausencia, pérdida y deshumanización. Y es que es así: mucha gente, muchas personas, pero pocos (o casi ninguno) seres humanos.

“Any%” es exageradamente distorsionada, furiosa, hirviente y la banda se acerca peligrosamente a los primeros puestos, amenazando con desbancar a mis adorados CONVERGE. “Parallella” decrece en sonoridad agresiva, pero no en intensidad compositiva. Todo es mugre, y la banda comanda y dirige un caos controlado con pasmosa habilidad. Esta pista duele y enlaza con “Wwavve”, dónde la emoción caótica vuelve a cabalgar, todo se rompe y se desgarra. Si el tema anterior dolía por su desolación sonora, este sube el listón todavía más. Con mis fuerzas casi extintas, afronto “A killing word” y la banda no ceja en su empeño de dibujar increíbles mapas sonoros saturados, etéreos y hermosos en su extremismo. “Penny Margs” me vuelve a volar la cabeza, a estrujar el corazón y rasgar el alma y en lo único que pienso es en reventarme la cabeza golpeándola contra las paredes hasta que los sesos se me salgan por las orejas. Menos mal que Spotify me recomienda que escuche el último tema del mugroso “artista” de turno y así se alivia la tensión (ya sabéis que los algoritmos de este programa no son muy finos en cuanto a recomendaciones musicales). “El-roi” es un breve y tenso interludio que engarza con una bestial “Sleep explosion”, que es otra demostración de poder eléctrico y declaración de principios por parte de NORMA JEAN. “Heartache” es el perfecto colofón a esta obra: una sinfonía de musicalidades extremas, un tema que se alarga más allá de los ocho minutos, donde la banda explora y ahonda en su propio universo sonoro con un resultado demoledor.

Por mucho que nos lo intenten vender de otra manera, no; no estamos en nuestro mejor momento; no, no hay un ocio inteligente o constructivo; no, no hay mucha esperanza y desde luego que no, Hollywood no es la tierra dónde los sueños se hacen realidad o la fábrica de los mismo. Todo es banal, todo es burdo, todo es mugre. Allí, en el paradigma de nuestra cotidianidad, te dan cincuenta céntimos por tu alma. ¿Y sin alma, qué somos? Primates desnudos carentes de todo vestigio de grandeza o de divinidad. Ya lo dijo aquella “rubia tonta”. Ah, pero no le hagáis caso a este viejo amargado, o sí… De la banda sonora a estos pensamientos ya se encargan NORMA JEAN.

Puntuación

Nota - 9.5

9.5

Nota

Por mucho que nos lo intenten vender de otra manera, no; no estamos en nuestro mejor momento; no, no hay un ocio inteligente o constructivo; no, no hay mucha esperanza y desde luego que no, Hollywood no es la tierra dónde los sueños se hacen realidad o la fábrica de los mismo. Todo es banal, todo es burdo, todo es mugre. Allí, en el paradigma de nuestra cotidianidad, te dan cincuenta céntimos por tu alma. ¿Y sin alma, qué somos? Primates desnudos carentes de todo vestigio de grandeza o de divinidad. Ya lo dijo aquella “rubia tonta”. Ah, pero no le hagáis caso a este viejo amargado, o sí… De la banda sonora a estos pensamientos ya se encargan NORMA JEAN.

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