Clásicos

PARADISE LOST (GBR) “Gothic” (Peaceville Records, 1991)

Por Santi Gzlez

Corría el año 91, dejando morir su primavera, cuando los de Halifax se sacaron de la manga un trabajo que marcaría el devenir de un estilo de música para siempre. Una obra que pese a tener una producción demasiado escueta para lo que ya se podía realizar en la época, hizo de esta algo grande, incluso básico de necesidad, para hacer que si entrabas en ellos jamás podrías salir de allí. Estamos hablando de una década en la que el LP aun lo llenaba todo, o casi todo, y en la que disfrutar de los artwork con ellos en la mano era algo mágico, más aun que en la actualidad. Su artwork, el de “Gothic”, lleva su nombre a la máxima expresión; lúgubre, oscuro, depresivo y escueto, tanto en portada como en contraportada, con una foto en blanco y negro de la banda en su interior que dio la vuelta al mundo zine tras zine y revista tras revista. Como vuelta al mundo dieron ellos, acompañados de SEPULTURA en nuestro país, ofreciendo uno de los shows mas vibrantes que he jamás he podido vivir. Los ingleses y los brasileños, el top de una época que nos hizo llevar esta música a fuego en el alma.

Y es que este trabajo ha creado una escuela que posteriormente derivó en una amalgama de estilos que actualmente son casi pop, pero que en la época hizo remover los cimientos del metal. Un trabajo que dio, de hecho, nombre a dicho estilo. Creó escuela. Ellos y sus compatriotas MY DYING BRIDE con su impoluta “As The Flower Withers”, hicieron de las guitarras, las armonías, los solos lentos, los adornos de guitarra, los violines, las voces femeninas, el ambiente lúgubre, depresivo, denso y nostálgico algo nuevo, distinto y mágico. No solo dió nombre al estilo, sino que prácticamente la totalidad del track list de este trabajo ha inspirado el nombre a bandas Doom/death, doom gótico o metal gótico de la época.

Recuerdo poner el primer tema en su momento y que solamente los primeros instantes de la guitarra de Gregor Mackintosh, en el tema “Gothic”, me hicieron ver que estaba ante algo totalmente diferente, nuevo, con vida, con alma, y que me llevo a desgastar escucha tras escucha temas como “Angel Tears”. Y es que esa novedosa manera de entender la guitarra, sin acordes, con melodía, chorus, reverb, acompañado de la guitarra rítmica de Aaron Aedy y esa voz de Nick Holmes creando escuela, tanto en la lírica como en su personalidad como frontman, hicieron cambiarlo todo. Allí descubrimos que se podían crear ambientes, estructuras y tonalidades nuevas con una nueva forma de entender la guitarra. Además, el gusto por afrontar la forma de meter voces femeninas es algo que prácticamente acaba y empieza en este trabajo. Todo, su uso, su formato y sus líneas son livianas y suaves, nada que ver con el recargado margen vocal posterior. De igual manera pasa con sus arreglos no metal, se atreven con ellos sin estridencias y sobredosis de melosidad. Ese buen gusto, no siempre sirvió para que aprendieran sus vástagos, puesto que muchos de sus influenciados hicieron que este nuevo estilo se saturara por su intención de mejorar, sin éxito.

Hoy por hoy, veintiséis años después, aun se me encoje el corazón y se me agarra una punzada al alma cada vez que este vinilo gira. Sus emociones creadas son atemporales y esas melodías se han marcado en toda una generación de melómanos del metal. ¿Cuántos de nosotros seriamos capaces de tararear de seguido los cuarenta minutos de este trabajo? ¿Cuántos músicos sabemos integro este álbum?.

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