Crónicas Live

ROUTE RESURRECTION FEST – Thy Art Is Murder – 04.02.2020 Sala Mon (Madrid)

CRÓNICA: Juan Angel Martos | FOTOGRAFÍAS: ZoraidaVaquero

Una de las giras más esperadas en este inicio de año tuvo lugar el pasado 4 de Febrero en la Sala Mon de Madrid, de la mano de Route Resurrection, hacían acto de presencia por la Península, THY ART IS MURDER, CARNIFEX, FIT FOR AN AUTOPSY, RIVERS OF NIHIL Y IAM, donde el deathcore y los ritmos más brutales de la escena nos dejaron un buen sabor de boca en una sala madrileña casi al 100% de su aforo.

IAM

Tanto la apertura de puertas como el inicio de los Texanos, IAM que venían presentando su último trabajo, “Hard 2 Kill”, comenzaron a la hora prevista, siendo la tónica de la tarde/noche en cada uno de los grupos. Siempre en cada concierto me dejo algún grupo sin escuchar para tener mi primer contacto con ellos en las tablas y en esta ocasión les tocó a ellos, abriendo con el tema que autoproclama su música “Texas Death” fundido con “Paid In Sin”, para demostrar que su deathcore con toques hardcore en una fusión entre lo tradicional y lo nuevo, iba a calentar el ambiente, sobre todo con un Andrew Hileman en las voces que no dejaba de moverse y llenar todo el escenario, en detrimento de sus compañeros mucho más estáticos. No podían faltar entre otras su incesante y poderosa “Burn Slow”, con un gran trabajo de Ian Scott en la percusión y las guitaras machaconas de Tom Reyes y Chris Burgess, al igual que en “Hard 2 Kill” o “Grindstone”. Con un buen sonido, crearon los primeros circle pits y street fighters en una sala con una alta presencia de público a pesar de lo temprano que comenzó un día laboral cualquiera.

RIVERS OF NIHIL

Los chicos de Pensilvania, más concretamente de Reading, saltaban a la palestra y sorprendieron a más de uno; personalmente era una de las bandas que más ganas tenia de ver y dejaron alucinados a la audiencia con su death metal con tintes progresivos y sus atmosferas a base de saxofón (una pena que no pudiera acompañarlos en directo) lanzado como un reloj suizo con programaciones. Y fueron a por todas con sus escasos 30 minutos de concierto, empezando con un verdadero temazo y estandarte de su sonido, “The Silent Life”, un tema de diez, que con un sonido bestial, que al principio tapo un poco el chorro vocal de Jake Dieffenbach (ataviado con una vestimenta tipo oriental negra que puso una nota de distinción en las tablas),  además de contar con un bajo omnipresente a cargo de Adam Biggs, también coros, y un grupo muy compactado y trabajado con Brody y Jon en las guitarras y una percusión de 10 con Jared en las baquetas. Menciono los nombres para que no olvidéis que RIVERS OF NIHIL, serán muy grandes. Si el inicio fue más que notable, la desquiciante “Old Nothing” continuo y dio paso a otra de mis preferidas “A Home”, equilibrio perfecto entre contundencia y melodía, con su parte mágica central, además de “Death Is Real” y finalizando con la pesada y deathmetalera “Soil & Seed”. Un bolo casi perfecto, con un sonido atronador y una actitud de 10 por parte de todos; a más de uno nunca se les olvidará su nombre.

FIT FOR AN AUTOPSY

Había muchas ganas de ver a los chicos de New Jersey por España, ya que era la primera vez que, FIT FOR AN AUTOPSY,  pisaban la Península y por cómo se volcó el público con ellos, no creo que sea la última. Venían presentando su último trabajo “The Sea Of Tragic Beasts”, posiblemente el mejor de su carrera musical hasta hoy y tema homónimo con el que dieron el pistoletazo de salida en una sala abarrotada y con ganas de fiesta, pues durante su corta actuación, fue un no parar de circle pits y crowd surfing, que a no ser por el sonido extremo de la caja de percusión que hacia incomoda su escucha, hubieran sonado perfectos, con un Joe Badolato en las voces inconmensurable, como demostró en “Warfare”, todo un temazo o en alguna incursión en álbumes anteriores como “Hydra” o “Heads Will Hang”, con sus pegadizas voces limpias y sus partes atmosféricas. Aun así fue un bolazo más que notable.

CARNIFEX

La introducción militar de “World War X” sonaba y destrozaba nuestros oídos, CARNIFEX habían venido para poner las cosas muy difíciles, con un concierto casi perfecto, una apisonadora había comenzado a trabajar, dejando su rastro en cada rincón de la sala, con un Scott Ian, inconmensurable en las voces y un bajista, Fred Calderon, que no paro en ningún momento. La simbiosis era tal, que parecías estar en un mundo de destrucción, creado por las apocalípticas guitarras de Jordan y Cory, además de los coros densos y profundos. Su nuevo giro musical, introduciendo orquestaciones y toques blackers los hacen aun más agresivos y supieron trasladarlos a la perfección al directo, al que saltaron pintados con colores de guerra, con temas como “Drown Me In Blood” o “No Light Shall Save Us”. Pero toda la sala se volvió loca cuando sonaron los dos temas clásicos, “Lie To My Face” y “Hell Chose Me”, que a pesar de llevar ya casi dos horas y media lo dieron todo con un bolazo de los chicos de San Diego, que contó quizás con el mejor sonido de la noche.

THY ART IS MURDER

Por fin, saltaban a escena los cabezas de cartel, THY ART IS MURDER, con un escenario despejado, un pie de micro esquelético, sus propias luces y proyectando en las pantallas de la sala diversas imágenes de sus videos musicales acordes a cada tema, los australianos venían a poner patas arriba la Sala Mon desde el inicio y lo consiguieron con creces con un CJ McMahon muy cercano al público, con el que bromeo y abrazo y no le importó que subieran varios asistentes al escenario para saltar y divertirse una y otra vez.

Tras una introducción cachonda a base del “We Like To Party” de los VENGABOYS, “Death Squad Anthem” y “Make America Hate Again” hicieron saltar y caerse una sala que los esperaba con ansias, con CJ en lo alto de su podio esquelético y ataviado con una sudadera con capucha que en este inicio oculto su simpática camisa de leopardo, y ponía el infierno en Madrid; eso sí, el resto del grupo demasiado estático. Se centraron en su último trabajo y “Human Target”, apareció para enloquecernos con sus riffs pesados y sus ritmos machacones, siendo uno de los momentos álgidos del bolo, “Eternal Suffering” corroboraba lo vivido y algunas incursiones antiguas como “Fur And Claw” lo certificaban, pero sus setlist venia para demostrarnos la centrifugadora de neuronas que es su álbum, del que sonaron “Holy War”, la inconmensurable “New Gods”, una de mis preferidas, que apoyada en las proyecciones y en los efectos vocales fue brutal. La gente disfrutaba como niños y a pesar de alguna caída aparatosa en los saltos de escenario, la noche era una fiesta que con “Reign Of Darkness” llegaba a su fin, antes de dejarnos con un bis “Chemical Christ”, para desaparecer de las tablas en silencio, en una gira de sobresaliente.

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