Crónicas Live

SABATON + ACCEPT – Sala Sant Jordi Club, 22.01.2017 Barcelona (Madness Live!)

Crónica y fotos de LLuís García Sola

Pocos grupos del ámbito del Heavy Metal actual, obviando a los grandes clásicos, pueden permitirse el lujo de actuar en la ciudad de Barcelona en recintos mayores al de la mítica Sala Razzmatazz, y, obviamente, SABATON es uno de ellos. Si a eso le sumamos el hecho (o la controversia para algunos) de que les acompañen una leyenda como ACCEPT, y, además, nueva sangre como TWILIGHT FORCE, ahí tenemos el resultado y el porque de la elección del Sant Jordi Club. Una gira de puro metal que nos llega para dar la bienvenida al año, y a mi cumpleaños, todo sea dicho, de la mano de la promotora Madness Live.

Los encargados de dar el cañonazo de salida fueron los suecos TWILIGHT FORCE, con su joven y épico Power Metal Sinfónico lleno de antiguas leyendas, reinos perdidos y criaturas mitológicas. Desgraciadamente llegamos en los últimos acordes de su tema final, “The Power of the Ancient Force”, con lo que no podemos acompañar esta crónica con sus correspondientes fotos. Eso sí, podemos dar fe de que el público disfrutó de lo lindo, con cortes como “Battle of Arcane Might”, “Riders of the Dawn” o “Flight of the Sapphire Dragon”, con una parroquia que poco a poco iba llenando el aforo de la sala de la ciudad condal.

Llegaba el turno de uno de los platos fuertes de la noche con la aparición en el escenario de los germanos ACCEPT, historia viva del Heavy Metal, y que cuando se anunció la presente gira hizo que más de un metalero de la vieja escuela se tirara de los pelos (y la melena) al ver el orden del cartel. Abrieron con dos de sus recientes éxitos, “Stampede” y “Stalingrad”, antes de hacer enloquecer a la audiencia con el primero de sus clásicos, “Restless and Wild”, en la que el engranaje de esa maquina de acero que comandan Mark Tornillo y Wolf Hoffmann, vocalista y guitarra respectivamente. Activos, cañeros y dueños del show encima de las tablas, haciendo gala de su enorme maestría y la conexión que despiertan en el público, jóvenes y no tan jóvenes, con absolutos hits como “Princess of the Dawn” o la veloz “Fast as a Shark”. ¿Qué más se puede pedir?

Pues puestos a pedir algo, que si les secundan y complementan en la formación músicos como el veterano Peter Baltes al bajo, Uwe Lulis a la guitarra y Christopher Williams tras los bombos, ejecuten himnos del Heavy Metal como “Metal Heart” o, la clásica donde las haya, “Balls to the Wall”, que puso el recinto patas arriba, con una audiencia entregada y coreando al ritmo de la guitarra del señor Hoffmann cada nota de ésta. Un festival de puro metal que no hacía más que comenzar, hermanando varias generaciones de fieles seguidores que a estas alturas ya abarrotaban la sala. Los alemanes nunca fallan.

Al ritmo del mítico “In the Army Now” de BOLLAND & BOLLAND, con unos soldados haciendo acto de presencia encima del escenario dando paso a la intro “The March to War”, arrancó la gran actuación de los suecos SABATON. “Ghost Division” estalló con el tanque principal que compone la puesta en escena de la banda, con un carismático y brillante Joakim Brodén vestido cual espartano para presentar el próximo corte, “Sparta”. Increíble la energía y buen rollo que destilan los nórdicos en cada momento del show, logrando una química perfecta con todo su público, y el que se ganarían esa misma noche. Y gran culpa de ello lo tienen cañonazos como “Swedish Pagans”, “The Last Stand” o “Carolus Rex”, que iban desgranando un setlist impecable en un primer acto absolutamente demoledor con un trabajo excepcional en cada riff que surge de las guitarras de Chris Rörland o, la reciente incorporación, Tommy Johansson. Por cierto, éste último protagonizaría un divertido y espontaneo monólogo junto a Brodén y su “fill de puta”.

El concierto proseguía entre épicos interludios que contenían en su interior temas como “The Lion From the North”, la reciente “The Lost Battalion” o la acústica versión de “The Final Solution”. Destacar un activo, sonriente y omnipresente Pär Sundström al bajo, haciendo gala de la poderosa bandera sueca pintada en su majestuoso instrumento. A la par de la energía que transmite desde la parte trasera del escenario Hannes van Dahl golpeando con violencia y técnica su inmensa batería. La noche seguía cayendo, la gente continuaba extasiada de la batalla metálica de la que eran testigos, y “Resist and Bite”, “Night Witches” y, finalmente, “Winged Hussars”, nos adentraban en el final del segundo acto, como preludio al bis que aún tendríamos tiempo de disfrutar, adueñándose de la archiconocida frase de “lo mejor está por llegar”.

El show iba entrando, desgraciadamente, en su recta final, y la memorable “Primo Victoria” nos hacía conscientes de ello. Un tema que se ha convertido con el paso del tiempo en todo un estandarte del Heavy/Power Metal actual, con el que resultaba especialmente gratificante ver como heavies de todas las edades y generaciones disfrutaban con una enorme sonrisa, alzando el puño, los cuernos y dejándose la voz en su épico estribillo. “Shiroyama” encarrilaba un clímax que llegaría de la mano de los acordes de “To Hell and Back”, demostrando el poderío que atesoran la formación sueca, y que han convertido a Joakim Brodén en uno de los máximos estandartes de la escena metálica. Un fin de fiesta para la ceremonia metálica perfecta para comenzar otro gran año musical. A día de hoy resulta complicado presenciar un directo mejor que el que hemos visto esta noche en Barcelona.

 

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