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SISYPHEAN (LTU) «Colours of Faith»  

Transcending Obscurity Records, 2022

AUTOR: Cesar Luis Morales

Una de las cosas que más me mola de la antigua mitología era la creatividad que desarrollaban los dioses para castigar a los hombres. ¡Ríete tú de las torturas de los dictadores militares! Así, por ejemplo, a Prometeo lo encadenaron en lo alto de una montaña y todos los días, un águila le devoraba el hígado. Como era inmortal, su órgano se le regeneraba por la noche, y al día siguiente, el águila volvía a comérselo de nuevo. A Sísifo lo condenaron a empujar cuesta arriba por una montaña una piedra que, antes de llegar a la cima, volvía a rodar hacia abajo, repitiéndose una y otra vez el proceso. ¡Colorea y aprende con Teo!

Así que una y otra vez, empujaba la piedra para acabar de aquella manera, de ahí el término “trabajo de Sísifo” para describir dicha tarea frustrante, absurda y repetitiva. Y un poquito así es la escena musical hoy en día, tienes que andar buscando y rebuscando un montón cuando buscas algo que te llene. Empujas la piedra hasta la cima de la montaña para descubrir que eso que te vendían como “la gran banda” no es sino un producto mediocre pero con un envoltorio bellamente decorado; en otras palabras, un mojón con un lacito. En otras ocasiones, como es el caso que nos ocupa con los lituanos SISYPHEAN, las premisas están claras. Nos ofrecen con “Colours of faith” un sólido trabajo de Black Metal y es lo que hay. El mismo Black que lleva décadas deleitándonos con pasajes infernales, guitarras asesinas, guturales desesperados y musicalidad extrema. Uno de esos casos en los que, empujando la piedra de Sísifo, sabemos que al final de la montaña, ésta no rodará hacia abajo.

“Before the light” es una intro ominosa de apenas un minuto de duración, con sonoridades electrónicas que enseguida engarza con “Scorched Timeless”, un trallazo de Black donde las guitarras funcionan como un muro acompañadas de una banda que trabaja afilando sus instrumentos para crear una atmósfera densa, pesada, espesa como la sangre. “Hearts of mercury” sigue la estela del primer tema, con pinceladas Death, pero la banda está desatada y ataca sin piedad tus orejas. “Sovereigns of livid hope” abre con una serie de riffs tensos acompañados de una brillante intervención a los timbales y una garganta que se deja el alma en cada verso. El trabajo por parte de las hachas es inmenso, dando distintas sonoridades, matices y ambientes a la composición. A continuación la banda vuelve a explorar sonoridades electrónicas en un breve interludio llamada “The Descent” para lanzarse con ánimo suicida hacia otro trallazo titulado “Exiles”, con unas partes donde la disonancia queda revelada como uno de los sellos de identidad de la banda. Y aun así, tiene una belleza enfermiza y atrayente, y los lituanos salen adelante con el invento. “Open wouds” se arrastra cadenciosamente con un toque Old School que enseguida se transforma en un nuevo ataque desaforado, iracundo y disonante con la garganta de Dainius remedando las vocalizaciones de Attila Csihar. Para cerrar el álbum, dejan toda la artillería reservada en una larga composición titulada “Conqueror”: una percusión tribal y obsesiva, un muro de guitarras que trabajan imaginativamente, desde el riff clásico del Black, a los sonidos más atmosféricos o a las disonancias más irritantemente bellas, y una garganta desesperada. Apenas si te das cuenta de que el tema se mete en casi diez minutos de duración. Pero como epilogo (esperemos que no epitafio) del trabajo de la banda, es de quitarse el sombrero.

Día tras día, año tras año, escuchamos la muerte de este u el otro género musical. Del Black, del Death… pero hay gente, hay músicos que, como Sísifo, empujan cada día, cada año, esa pesada roca montaña arriba. Y estos lituanos, todo hay que decirlo, son de esa gente que se caga en los dioses y la empujan hasta arriba del todo y allí la sostienen, Aquí no hay peligro de sufrir la decepción de verla rodando montaña abajo. Es Black, llegó para quedarse y con SISYPHEAN tiene el futuro asegurado.

Puntuación

Nota - 8

8

Nota

Día tras día, año tras año, escuchamos la muerte de este u el otro género musical. Del Black, del Death… pero hay gente, hay músicos que, como Sísifo, empujan cada día, cada año, esa pesada roca montaña arriba. Y estos lituanos, todo hay que decirlo, son de esa gente que se caga en los dioses y la empujan hasta arriba del todo y allí la sostienen, Aquí no hay peligro de sufrir la decepción de verla rodando montaña abajo. Es Black, llegó para quedarse y con SISYPHEAN tiene el futuro asegurado.

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