Clásicos

SLAYER (USA) “South of Heaven” (Def Jam Recordings, 1988)

Fecha de salida: 05.07.1988

Por Daniel Gallar

“An unforseen future nestled somewhere in time.  Unsuspecting victims no warnings, no signs.  Judgment day the second coming arrives. Before you see the light you must die!”  

Ehm… y así comienza uno de los álbumes más envolventes y enloquecedores de la prolífica historia del thrash.  

Estamos en 1988 y el thrash como estilo ya está más que asentado con sus respectivas escenas bien definidas en casi todos los países y hasta con grupos que ya están haciéndole guiños a la MTV. ¡SLAYER! Miembro indiscutible de los cuatro grandes del thrash que tiene que sacar su cuarto álbum y se juega mucho más de lo que podamos pensar… recapitulemos: “Show No Mercy” era un festín de riffs insanos con grandes temas, producción tirando a mala (que le quedaba hasta bien al disco) y una imagen satánico/mosh/cervecera bastante forzada y hasta un poco cutre en mi opinión. Aun así, un más que decente debut pero más apto para adolescentes rebeldes que otra cosa. Con “Hell Awaits” se subió mucho el listón y puedo llegar a comprender por qué es el favorito de muchos fans del cuarteto de Los Ángeles. Es oscuro y siniestro, con una atmósfera muy particular. El aclamadísimo “Reign in Blood” debió de crear serios problemas de cervicales a muchísima gente. Es un álbum que no defrauda y vale su peso en oro por lo que es: un puñetazo en plena cara (con un puño americano incluido). Un álbum fácil de escuchar para el buen amante del thrash, “divertido” y ameno (bueno… durando apenas 30 minutos sería difícil aburrir al personal si los temas son buenos). Dicho esto, a pesar de ser un gran disco, “Reign in Blood” siempre me pareció un poco “unidimensional”, con grandísimos temas pero sin gran variedad de matices (si hubiera durado 45 minutos no hubiera funcionado ni la mitad de bien, seamos absolutamente francos). Supongo que entonces se plantearon… ¿sacamos “Reign in Blood” parte II?  

De pronto los californianos sacaron “South of Heaven” y nos encontramos con unos SLAYER… diferentes. Mira la foto de la contraportada… ¿no notas algo diferente? ¿Qué pasa aquí? Esto es otro nivel. No digo ni mejor ni peor… simplemente otro nivel que ya se palpa en esa foto y al ver la portada. A nivel musical es como si se hubieran estudiado los tres primeros álbumes y hubieran exprimido lo mejorcito de cada uno de ellos para crear esta obra maestra. Lo tiene todo. Cada nota, dentro de su contexto, forma parte de un perfecto engranaje que nos brinda una atmósfera hasta entonces nunca vista. No siendo un disco conceptual, la placa nos da una visión apocalíptica del mundo capaz de poner los pelos como escarpias. Atrás quedan las letras pseudo-satánicas (que Araya nunca llegó a cantar con convicción y nunca me parecieron genuinas) para pasar un nuevo estado mental. Una nueva filosofía o visión de la vida cargada de crudo realismo. Aquí todo gira en torno al infierno en la tierra (o dicho de otro modo, al “south of heaven”) y para ello Araya nos deleita con letras que giran en torno al apocalipsis, las miserias de la guerra, el nazismo, el aborto, la promiscuidad, el incesto, la fe ciega, el suicidio y ya para acabar con “Spill the Blood” SLAYER nos recuerda que la maldición eterna se acerca y quieren apoderarse de nuestras almas.  

Esto es un banquete de riffs obsesivos que te perseguirán de por vida y es que, al contrario que en “Reign in Blood”, aquí no prima la velocidad. Momentos rápidos “haylos”, por supuesto, pero el predominio es el medio tiempo machacón en el que nunca, ni por un nanosegundo, decae el nivel de intensidad. Una intensidad casi “controlada” que hace que devores con más ganas si cabe el disco y luego pidas pan para repelar. Igualmente, si bien “Reign in Blood” ha sido en muchas ocasiones coronado “el mejor disco de SLAYER” e incluso de la historia del thrash a mí siempre me dio la impresión de que por momentos algunos temas podían haber sido un poco más elaborados o trabajados. “South of Heaven” es todo lo contrario. Todo parece perfectamente calculado y al ser todo más ralentizado no se puede enmascarar o esconder ningún punto débil. Se degusta cada momento.  

Antes de meternos de lleno con los temas, hagamos un par de observaciones:  

Este disco es de Jeff Hanneman (RIP). No os engañéis. ¡Y se nota! Las aportaciones de King en este álbum fueron muy escasas (co-escribió 3 temas con Jeff). Aquí tenemos a un Hanneman inspiradísimo que nos da la mejor actuación de toda su discografía. Incluso escribe las letras de “Behind the Crooked Cross” (que viene de nuevo a reflejar la más que controvertida obsesión que Jeff tenía por el Tercer Reich).  

Tom Araya puede… ¡cantar! Sí señores, y además lo hace bien. Tom utiliza un tipo de voz casi monotono y monotono al mismo tiempo, si se me permite el juego de palabras. Este no es un disco para que la voz se luzca… digamos que la voz casi pasa a un segundo plano y el contenido de las letras es lo que prima. Letras que, por otra parte, ahora son perfectamente inteligibles. Aun así, siempre me encantó el cambio para bien de Araya y de todas formas en ocasiones da alguno de esos gritos agudos de antaño que te hacen estremecer.  

Dave Lombardo es, junto con Hanneman, la gran estrella de este disco. Qué elegancia y agresividad al mismo tiempo. Qué creatividad y energía. “South of Heaven” es uno de los discos donde la batería me transmite muchísimo. Éste es el disco que para mí le colocó directamente en el trono del mejor baterista de thrash… título que para mí defendió holgadamente durante muchos años.  

El title track comienza con una extraña melodía, casi hipnótica, que suena casi como el comienzo de un mal sueño. Poco a poco en este tema se va creando una atmósfera densa que va in crescendo hasta que uno piensa que puede cortarla con un cuchillo. Absolutamente demencial. “On an on south of heaven”… un estribillo tan simple pero tan poderoso y electrizante al mismo tiempo. “Silent Scream” es un tema a medio camino… casi podría haber estado en “Reign in Blood” en cuanto a tempo aunque la atmósfera pertenece a “South of Heaven”. Ante todo es un tema muy pegadizo y ultra-cañero, con excelentes breaks… quizás un tanto genérico pero de altísima calidad. “Live Undead” es una auténtica pasada, comienza lento pero va ganando enteros en intensidad. Tiene el mejor solo de King de todo el disco. La voz de Tom es de las más “cantadas” de todo el LP ya que este tema así lo requería. Y funciona de maravilla. De nuevo — es un tono casi “monótono” pero tremendamente efectivo.  

Cambiemos de párrafo para abordar aquí los para mí ganadores del disco: “Behind the Crooked Cross” y “Mandatory Suicide”. ”Behind” es uno de esos temas tan controvertidos y polémicos típicos de SLAYER que tanto nos gustan. La atmósfera es insana. Describe la fe ciega, la obediencia obsesiva que yacía detrás del Tercer Reich y, por ende, de los seguidores de la cruz gamada cuando llegan al punto de dudar y cuestionar los ideales nazis. El riff inicial es hipnótico y brutal al mismo tiempo y de nuevo la voz “cantada” de Tom es sublime al comenzar (“time melts away in this living inferno”). Uno de esos temas que ya nunca podrás olvidar. “Mandatory Suicide” es una joya a medio tiempo en la que Lombardo te revolverá las entrañas con cada golpe de caja y plato (“suicide… suicide… suicide”). Este tema está pensado para destrozarte el cuello sin compasión… y ya para acabar tenemos ese final post-apocalíptico con esa voz hablada que nos describe una perfecta y brutal imagen de un campo de batalla en el que jovencísimos soldados van a una muerte segura en pos de sus ideales. Una imagen dantesca de la miseria humana.  

Con “Ghosts of War” subimos el tempo y nos hallamos ante un tema potentísimo con dos partes bien diferenciadas. La primera es cañera y machacona con un intercambio de solos increíble y luego todo se ralentiza para pasar a una segunda parte a medio tiempo brutal con una melodía de guitarra digna de quitarse el sombrero. Me encanta la parte en la que se queda sola la guitarra y Lombardo mete un redoble absolutamente antológico. De los mejores temas del disco sin duda. “Read Between The Lines” es uno de esos temas que a la primera escucha crees que va a ser de los peores (o menos buenos) del disco pero… ni mucho menos. Gran tema que poco a poco se va haciendo hueco en tu cerebro reptiliano con esa atmósfera inquietante y siniestra… y además tiene uno de los mejores versos del disco que casa con la temática del mismo (“There is no Heaven… without a HEEEELLLLLL!!). Casi nada. “Cleanse The Soul” es un dignísimo tema que si se me apura podría ser el menos brillante del disco. Aunque para qué te voy a mentir… me encanta. El cambio que hacen en la segunda mitad después del solo de Hanneman es grandioso.   

Pasamos a la versión de rigor… “Dissident Aggressor” es una muy buena cover de uno de los mejores temas de JUDAS PRIEST. Lejos de intentar emular al gran Halford, Araya sigue utilizando ese monotono cantado para darle una nueva dimensión a la canción. “Spill The Blood” es ya el último tema y la conclusión del álbum por decirlo de alguna manera. Comienza con una extraña melodía de guitarra que luego se transforma en una secuencia doom cromática obsesiva y amenazante. La letra es simple pero increíblemente efectiva y cierra el álbum con el tono apocalíptico con el que empezaba “South of Heaven”.   

La producción por parte de Rick Rubin es perfecta. Orgánica, para nada aséptica o superproducida, con un tono de guitarra potente, un sonido de batería de ensueño (el doble bombo está conseguidísimo) y un sonido de bajo perfectamente audible (con Araya ya se sabe… líneas de bajo simples acompañando a las guitarras y sin complicarse la vida).  

Con “South of Heaven” SLAYER llegaron a un punto de madurez que ya nunca volvieron a igualar (aunque con “Seasons” se acercaron bastante). Lo tiene todo… la furia del “Show No Mercy”, la atmósfera del “Hell Awaits” y la aplastante velocidad del “Reign In Blood” para brindarnos un disco soberbio, denso, barroco y complicado, con una muralla sónica absolutamente imposible de derribar.  

Force to find behind… the crooked cross!!! \m/ 

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Nota - 9.6

9.6

Nota

Lo tiene todo... la furia del "Show No Mercy", la atmósfera del "Hell Awaits" y la aplastante velocidad del "Reign In Blood" para brindarnos un disco soberbio, denso, barroco y complicado, con una muralla sónica absolutamente imposible de derribar.  

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