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STONE SOUR (USA) “Hydrograb” CD 2017 (Roadrunner Records)

Por Lluís García Sola

Desde su debut discográfico quince años atrás con su disco homónimo, STONE SOUR se han ido trabajando (y ganando) un puesto privilegiado dentro del metal más contemporáneo. Con “Hydrograd”, su sexto álbum de estudio, quizás nos encontremos ante la confirmación definitiva de la banda capitaneada por Corey Taylor a la que, evidentemente, su trayectoria en SLIPKNOT ha beneficiado sin lugar a dudas. Obviamente temas como “Bother” o “Through Glass” bien merecen el éxito del que hoy disfrutan y, probablemente, estemos ante su mejor disco. Un trabajo maduro, extenso, y con una calidad indiscutible. No es casualidad que el propio Corey afirme que posiblemente este sea uno de los mejores discos que ha hecho desde el primer álbum de SLIPKNOT.

Nos introducen en materia con un divertido “Hello You Bastards” como bienvenida al álbum y a la instrumental “YSIF”, en dos minutos que sirven como excusa/introducción a “Taipei Person/Allah Tea”, el primer corte “de verdad” del compacto. Comienzan dando guerra, y es que los riffs se baten en duelo con el registro más agresivo de Corey, envuelto bajo un halo por momentos oscuros, por momentos melódico, y un toque a lo METALLICA que le sienta como anillo al dedo, especialmente con esos coros tan potentes. “Knievel Has Landed” se mueve en unas tesituras más cercanas al modern metal actual, con unos versos marcados por la distorsión en la voz y el groove rítmico que marcan el grueso bajo de Johny Chow y la pegada en la batería a cargo de Roy Mayorga. Un estribillo más comercial y pegadizo es lo que necesita el corte para demostrar el alto nivel que exhibe el álbum durante prácticamente todo su recorrido.

El siguiente corte, “Hydrograd” da título al disco, y no es para menos. Una composición compleja, con constantes cambios de ritmo y un Corey en estado de gracia. Podo le tiene que envidiar Christian Martucci a la guitarra, con un trabajo sensacional combinando armonías y solos que reflejan el talento que encierra (o mejor dicho, libera) el músico. Otro estribillo a tener en cuenta. En el otro lado tenemos a “Song 3”, uno de los sencillos del disco. Mucho más directo, accesible y comercial, que, si bien no es de lo mejor del conjunto, tiene una sonoridad de fácil escucha que funcionará bien en las cadenas de radio, acercando a la audiencia menos fiel o neófita hacia su obra. Pegadiza y resultona. Palabras mayores sin embargo para “Fabuless”. De lo mejor del disco y quizás de su carrera. Mucha tralla, la oscuridad propia de SLIPKNOT durante los versos, y un derroche de metal acelerado para hacer un guiño a los grandes como LED ZEPPELIN y ROLLING STONES antes de explotar en un estribillo de lo más enérgico.

Encontramos algo más de pausa en “The Witness Tree”, uno de esos cortes muy del sello STONE SOUR, de atmósfera melancólica e intensidad increscendo, con un Corey Taylor de lo más emotivo y unos riffs de guitarra a manos de Mrtucci y Josh Rand mucho más suaves. “Rose Red Violent Blue (This Song Is Dumb & So Am I)” tiene un espíritu más rockero, con ciertos rasgos en común con el grunge que hicieron grandes bandas como NIRVANA. Todo ello pasado por el filtro de los americanos y coqueteando sin ningún tipo de pudor con distintos géneros para crear su propio sonido. Ganan intensidad en “Thank God Is Over”, con un riff mucho más afilado y machacón, sonando pesado gracias a la contundente marcha que marca la batería de Roy y tan solo suavizada por la melódica voz de Corey. Un claro ejemplo de que el metal se puede interpretar de muchas formas y recogiendo las más variadas influencias, sonando por momentos a la dureza de METALLICA o la festividad de los BON JOVI más clásicos.

Mucho estábamos tardando en toparnos con una balada y “St. Marie” le pone remedio con un tema que destila la esencia del country por cada uno de sus poros. La melancólica voz de Corey y el slide omnipresente durante todo el corte ayudan a recrear esa sensación. “Mercy” es otra de las composiciones que pudimos disfrutar antes del lanzamiento del disco y es, sin duda, uno de los mejores momentos del mismo. Las guitarras suenan fantásticas, especialmente durante el solo de Martucci, y vuelven a regalarnos otro de esos estribillos marca de la casa. No os dejéis engañar por ese inicio tan oscuro, denso y pausado de “Whiplash Pants”, porque la canción adquiere una velocidad y una agresividad que les acerca a la propuesta de SLIPKNOT, con una vez desgarrada, salvaje y una base rítmica imperiosa que golpea sin concesión alguna.

Ese arranque a cargo del riff al más puro estilo BLACK SABBATH de “Friday Knights” lleva al tema por varios pasajes rítmicos, instrumentales y vocales. Quizás de los más difíciles de asimilar en una primera escucha pero que no desentona en un conjunto más que notable a pesar de pecar de cierto exceso en lo que a duración respecta. Vuelven a repartir cera en “Somebody Stole My Eyes”, haciendo de la agresividad y la velocidad su mejor aliado, en una sonoridad muy METALLICA y una alma más MOTÖRHEAD. Eso sí, una vez llegamos al estribillo los registros más melódicos de Corey vuelven a hacerse con el protagonismo total. Demuestran su versatilidad con un solo de lo más heavy metal digno de MEGADETH antes de estallar en una locura próxima a SYSTEM OF A DOWN. “When The Fever Broke” pone punto y final, removiéndonos las entrañas con una canción sorprendentemente profunda, dolorosa y triste… y hay que ver lo que nos gusta Corey cuando pone voz a ese tipo de composiciones.

Lo cierto es que no seguía demasiado de cerca o de forma muy atenta la progresión de STONE SOUR, y quizás por eso me haya sorprendido tan gratamente este “Hydrograd”, pero dejando a un lado este factor, y guiándonos únicamente por la calidad (y variedad) de las canciones de este compacto, puedo afirmar que estamos ante un trabajo de gran nivel. Si sois fans de la banda ya estáis tardando en haceros con el disco, y si sois más de SLIPKNOT, os invito a abrir la mente, cerrar los ojos, y dejaros llevar por la mezcla de sabores sonoros que componen esta obra, la cual recoge influencias del rock y el metal de los últimos treinta y cuarenta años, y los fusiona en un estilo que los críticos se han encargado de bautizar como modern metal. Juzgad vosotros mismos pero, sobretodo, disfrutadlo.

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