Clásicos
Puntuación alta - recomendado

SUICIDAL TENDENCIES (USA) “How Will I Laugh Tomorrow When I Can’t Even Smile Today” (Epic records, 1988)

Por Daniel Gallar

Todo aquél que sepa un poco de metal (aunque sólo sea un poquito) sabe que SUICIDAL TENDENCIES no son un grupo cualquiera. Esta panda de cuatro/cinco músicos lleva dando guerra desde 1981 creando una auténtica moda y estilo de vida con sus pañuelos en la cabeza, gorras de enorme visera apuntando hacia el cielo, camisas con el botón abrochado hasta arriba y esas caras desafiantes. Lejos de ser una banda de delincuentes como sus pintas podrían indicar, sus únicas armas son sus instrumentos y unas letras de lo más inteligente y provocador que te hayas echado a la cara.

Tengo que reconocerlo… nunca fui un gran fan de su primer trabajo (epónimo). “Join The Army” ya es otra cosa. Me sorprendió, me gustó mucho y ya indicaba que el grupo de Los Ángeles tenía un potencial enorme no sólo por su sonido, sino por su actitud y por su inconfundible imagen que dio lugar a cientos de seguidores que se agarraron a esta moda como si de un clavo ardiendo se tratase (a veces haciendo el ridículo más que otra cosa). “How Will I Laugh Tomorrow…When I Can’t Even Smile Today”, editado en septiembre de 1988, supuso el tercer disco de los californianos y el que (muy merecidamente) les encumbró en ese estilo al que tanto contribuyeron y que ayudaron a forjar. Me refiero al género crossover, o crossover/thrash. “How Will I Laugh Tomorrow” supuso para SUICIDAL lo que “Thrash Zone” supuso para los dioses D.R.I. El paso del hardcore punk al thrash (con el que llevaban años coqueteando)… pero sin embargo, conservando esos ramalazos punk/hardcore que a todos nos encantan… de ahí la etiqueta de crossover thrash. Atrás quedan esos ritmos y riffs tirando a simplones. Ahora nos encontramos con una auténtica locomotora perfectamente engrasada y empeñada en que tengas que ir a la ortopedia a comprarte un collarín. El sonido se ha “refinado”, por supuesto, y ahora tenemos un equilibrio perfecto entre la rabia, furia y actitud del punk y la tralla y complejidad de un trash yo diría que hasta exquisito y brillante. Con solos por supuesto (y vaya solos), y con una formación perfectamente consolidada y única. Resultado: uno de los mejores discos de thrash jamás compuestos. Un disco de alguna forma muy positivo, que te da un subidón y te hace esbozar una sonrisa en cuando empieza ese riff demencial al comienzo de “Trip At The Brain”.

Vayamos por partes. Siempre que hablo de uno de los guitarristas más infravalorados del metal, y en particular del género thrash, siempre me viene a la cabeza el absolutamente genial Rocky George con esos riffs inolvidables. Qué forma de tocar… es que da gusto oírlo. George y Muir son los dos alumnos aventajados en esta placa. Rocky, como he dicho, está enorme y su utilización de la whammy bar y partes con doble tapping te volverán loco con esos destellos de clase y elegancia mezclados con la potencia del crossover thrash. Leí incluso en una ocasión que perdió la yema de un dedo en un accidente y no quiso que los doctores se la cosieran porque iba a afectar su feeling a la hora de tocar. ¡Tremendo! Mike Clark entró a la guitarra rítmica y su adición a la banda fue un gran acierto al compenetrarse a la perfección con Rocky. Al bajo tenemos a Bob Heathcote (en el siguiente disco ya entraría un tal Robert Trujillo… sí justo, ése que luego entró en METALLICA a golpe de talonario) y a la batería R.J. Herrera brindándonos una sección rítmica maravillosa y con la precisión de un Rolex suizo. Y por último, qué podemos decir de Muir… además de su forma inconfundible de cantar, su actitud y filosofía de vida, es su ética y duro trabajo lo que ha hecho que esta banda siga activa hasta nuestros días.

Todos los temas son de tanta calidad que resulta difícil destacar alguno… y es a lo mejor el “punto débil” de la obra. No hay un “Alone” o un “Institutionalized”, o un “You Can’t Bring Me Down” que resalte como el “plato fuerte”… simplemente porque todos y cada uno de los cortes son fenomenales. Así que retiro lo de “punto débil”… es un discazo y punto.

El disco empieza con “Trip At The Brain” que es un magnífico indicador de lo que te espera. Riffs a mansalva y “pata negra” con un sonido de bajo super conseguido ahí dando caña para dar un toque que por algunos momentos tiene hasta toques un poco funk. Casi todos o todos los temas tienen o bien un solo completo o al menos un guitar lick de Rocky y todos son memorables. Puede que no sea Satriani o Friedman pero es que esos riffs son absolutamente mastodónticos.

“Surf and Slam” tiene un toque sombrío y melódico al mismo tiempo involvidable que la hace un poco diferente del resto de temas. La archiconocida “One Too Many Times” es una orgía de acordes menores perfectamente enlazada con unas líneas vocales sublimes. De alguna manera este tema tiene una especie de toque blusero que le hace muy interesante para mis humildes oídos. “Pledge Your Allegiance” es otro temazo digno de mención con una intro melódica… pero es que cuando empienzan los cánticos en plan ¡¡S-T!! es una auténtica gozada y vacilada. De verdad, qué bonita y brillante es la simplicidad y qué difícil es saberla utilizar cuando se debe. La línea de bajo es crujiente y potente y la batería es simple pero brillante al mismo tiempo.

Quizás la joya del disco sea “The Miracle”. Ese ritmo lento pero efectivo del comienzo y esas voces sorprendentemente melódicas cortesía del Señor Muir te harán perder la cabeza. O quizás lo sea el inolvidable title track que comienza con esa parte lenta y melódica con esas voces hechizantes para pasar a ese medio tiempo cañero y machacón que no pararás de tararear… y ya para acabar la parte final thráshica aplastante. ¿Se trata pues de una balada thrash? Mmmmh creo que hay misterios que no se deben resolver.

Pero… una cosa. ¿Y encanto? ¿Puede un disco de crossover thrash tener “encanto”? ¡Y tanto! Mike Muir es tan versátil a la voz como Rocky a la guitarra. Puede pasar de voces suaves y aterciopeladas a otras que te dejan tinitus un par de días — pero tú encantado de la vida claro. La variedad de atmósferas entre temas y dentro de los mismos es de verdad digna de admiración. Si además añadimos ese halo de autenticidad de la banda… pues eso, nos encontramos con un álbum con muchísimo encanto.

En definitiva: “How Will I Laugh Tomorrow” es un disco indispensable si a veces te cansa el thrash de tintes más típicos y te apetece escuchar algo igual de intenso pero más variado y original. SUICIDAL lograron dar una dimensión o ángulo diferente al género thrash. Eso es indiscutible, y por ello creo que merecen mucho más respeto y reconocimiento del que nunca tuvieron. Este disco es una joya por sus letras controvertidas, la mezcla indisoluble y perfecta de thrash y hardcore, su perfecto equilibrio entre caña y melodía y por su espíritu guerrero positivo y constructivo. Grupo involvidable, encantador, legendario y un poco diferente. Hoy y siempre, ¡¡SUICIDAL FOR LIFE!!

“Too many times – I felt so sad and lonely
Too many times – I needed someone there
Too many times – I tried to tell you something
Too many times – It seemed like no one cared”

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Nota - 9.4

9.4

Nota

"How Will I Laugh Tomorrow" es un disco indispensable si a veces te cansa el thrash de tintes más típicos y te apetece escuchar algo igual de intenso pero más variado y original. SUICIDAL lograron dar una dimensión o ángulo diferente al género thrash.

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