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THY ART IS MURDER (AUS) «The great War» CD 2019 (Nuclear Blast Records)

REVIEW: Cesar Luis Morales

Corría el año 1979 y George Miller ofrecía al mundo su distópica versión de la Australia del 2021, donde había una escasez endémica de recursos básicos y el desorden y el caos estaba implantado en la vida cotidiana. Sólo un grupo de fuerzas del orden, menguadas en su número, podían hacer frente a la situación y el mejor de todos aquellos agentes era Max Rockatansky, más conocido como Mad Max. ¡Colorea y aprende con Teo!

Aquella película se hizo un clásico instantáneo, y, por desgracia, vemos como Australia arde por los cuatro costados, en una senda para convertirse en aquel erial descrito en la película. Eso ya es el inicio del fin. Y como para poner banda sonora a dicho apocalipsis, los también australianos THY ART IS MURDER regresan con su quinto álbum, “Human Target”. Poca sorpresa nos vamos a encontrar. En los estilos extremos, como es este caso con el Deathcore, la base de fans es muy cerrada y muy reaccionaria. Pero es que así es este estilo (y muchos otros) y así son la banda también. ¿Para qué van a andar inventando o probando cosas nuevas si es lo que quieren hacer? ¿Y para qué van a hacer otra cosa si lo que quieren los fans es esto?

“Human target” es THY ART IS MURDER en estado puro, tal como aparece reflejado en el cover-art del disco: una puta apisonadora que aplasta todo a su paso. Destacar, eso sí, la incorporación del nuevo baterista Jesse Beahler que ha encajado como un guante con el resto de la banda, brutal a los dobles bombos pero sin perder el groove en todo momento (atención, al ataque en “Make America hate again”). Desde el inicio con la espaciada y rítmica “Human Target” hasta el cierre con “Chemical Christ” (que habla de la religión de la adición, desde las farmacéuticas a las de los smartphones) todo es violencia sónica, muy bien tamizada y muy bien estructurada, pero violencia a fin de cuentas. Escuchar a CJ McMahon dejarse la garganta cantando a los nuevos dioses de los “social media” en “New Gods” y sobrevivir es todo un logro.

Pero es que el ataque sigue y sigue y la agresión se eleva hasta unos niveles difícilmente soportables. “Death Squad Anthem” recupera la esencia de clásicos anteriores de THY ART IS MURDER como pueden ser el “Slaves beyond Death” o “The purest strain of hate”. “Eternal suffering” es, precisamente, eso, sufrimiento extremo, un muro de riffs que se te clavan en las entrañas. ¿Y “Atonement”? Sí, esto es expiación pura y dura, lo quieras o no. Así como el ataque directo y furibundo de “Voyeurs into Death” es capaz de fundir todas las barreras entre el Death y el HC, su visceral crítica hacia los sistemas penitenciarios también debiera fundir los barrotes de muchas cárceles. Y es que aquí hay crítica social para todos, como en “Eye for an Eye”, crítica y deseo que comparto: The ruin of man, the Earth endures, there will be nothing more (La ruina del hombre, la Tierra pervive, no habrá nada más).

Como ya he dicho nada nuevo por estos lares, tan solo el quinto lanzamiento de THY ART IS MURDER, con su justo equilibrio de Death, de HC, de crítica social. Van como el Ford Falcon XB GT, el Interceptor, el último de los V8, van como un tiro lanzados a meterse como los titanes que son entre de los grandes nombres del DeathCore, junto con CARNIFEX o WHITECHAPEL. Avisado quedas.

Nota - 8.5

8.5

Nota

Van como el Ford Falcon XB GT, el Interceptor, el último de los V8, van como un tiro lanzados a meterse como los titanes que son entre de los grandes nombres del DeathCore, junto con CARNIFEX o WHITECHAPEL. Avisado quedas.

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