Crónicas Live

TRIVIUM + POWER TRIP + VENOM PRISON– Sala Razzmatazz 2, 08.04.2018 Barcelona (Route Resurrection)

Texto y fotografías de Lluís García Sola

Todo hacía indicar que se avecinaba una gran noche de Metal en la ciudad de Barcelona. TRIVIUM venían con un grandísimo disco bajo el brazo, “The Sin and the Sentence”, acompañados de dos grandes promesas como POWER TRIP y VENOM PRISON, y, por si todo esto fuera poco, con el cartel de sold out colgado en la entrada de la sala. Y no decepcionaron. Es más, entre los tres firmaron una excelente velada que dará mucho que hablar.

Los primeros en saltar al escenario con una puntualidad inglesa fueron británicos VENOM PRISON. Una banda con apenas unos pocos años de existencia, practicantes de un Death Metal con tintes Hardcore e incluso elementos progresivos, que con su primer álbum, “Animus”, vienen pisando muy fuerte dentro de la escena. Una banda que sonó tremendamente compacta, sucia y bruta, como mandan los cánones, con su frontwoman y vocalista Larissa Stupar mostrando todo un registro de guturales y una actitud aplastante, pero al que aún les falta ese punto que da la experiencia para saltar a la primera línea. Con temas como “Abysmal Agony” o “Celestial Patricide” lo tendrán bastante fácil para satisfacer al público seguidor de lo extremo. Seguro que su actuación sirvió para captar un buen puñado de fans de cara al futuro.

A continuación llegaría el turno de POWER TRIP, que acaban de cumplir una década de vida en la que les ha bastado con un par de discos y varios EPs para ganarse a la audiencia. Thrash Metal de toda la vida fusionado con el Crossover más actual, que hacen de su puesta en escena un show aplastante. Como es lógico, la mayor parte del set la protagonizó su reciente “Nightmare Logic”, el cual os podemos asegurar que suena aún mucho más potente en vivo. Y eso, amigos míos, son palabras mayores. Si lo habéis escuchado sabréis de lo que estoy hablando.

Gran parte del protagonismo sonoro de la banda lo atesoran los incombustibles riffs de guitarra que Blake Ibanez y Nick Stewart ejecutan desde sus afilados instrumentos, aunque sería injusto no mencionar la pegada que imprimen desde la sección rítmica la pareja formada por Chris Whetzel y Chris Ulsh, al bajo y la batería respectivamente. Ahí tenéis canciones como “Soul Sacrifice”, con la que abrieron la descarga, “Executioner’s Tax (Swing of the Axe)” o la propia “Nightmare Logic”, que alternaron con otros más antiguos como “Hammer of Doubt” o “Manifest Decimation”, con la que cerraron su turno. Destacar también a su cantante, Riley Gale, que no paro de saltar, moverse de un lado al otro del escenario, y quitarse y ponerse su inseparable gorra durante todo el show. Para ser justos, la etiqueta de “promesa” ya se les queda pequeña.

Y ahora sí, con el ligero retraso propio de los grandes grupos, y con el “Run to the Hills” de sus venerados IRON MAIDEN sonando (y cantado a pleno pulmón por los asistentes) a modo de introducción, los de Florida saltaban al escenario dispuestos a comerse el mundo. Y lo hicieron. Hace más de una década que tuve la ocasión de verles encima de un escenario, precisamente abriendo para los británicos, y probablemente esta haya sido su mejor noche. Y es que como hemos dicho al principio de esta crónica, presentar en directo un disco del calibre de “The Sin and the Sentence”, quieras que no, les pone las cosas más fáciles a Matt Heafy y los suyos.

Arrancaron con el tema que da título a su última obra, y ya dejaron claro desde el primer segundo que esta no iba a ser una noche más. Ni por su parte, ni por la del público, que se entregó a favor de la causa sin ningún tipo de concesión. “Throes of Perdition”, “Betrayer” y “Ascendany”, iban cayendo sin piedad sobre nosotros como martillazos de auténtico Heavy Metal, y que una mayoritariamente joven audiencia, recibía con agrado entre circle pits, saltos y aplausos. La siguiente sería uno de los mejores cortes de su reciente disco, “Server the Hand”, que define a la perfección esa inconfundible mezcla de Heavy, Thrash y Metalcore que tan bien ha conectado con el público. “Inception of the End” seguía repartiendo estopa, antes del único momento de pausa que ofreció su actuación, de la mano de una “Until the World Goes Cold” que en vivo funciona como un auténtico reloj suizo. Por cierto, el fichaje de Alex Bent a la batería me parece la mejor decisión que han tomado los americanos en mucho tiempo. ¡Qué máquina!

Retrocedimos más de una década en el tiempo para que los ecos de METALLICA resonaran en la sala al ritmo de “Becoming the Dragon”, en una de las pocas concesiones que nos brindaron de sus primeros trabajos. “Thrown Into the Fire” nos trajo de vuelta al presente, antes de que los primeros acordes de “Strife” fueran coreados por sus seguidores, que abarrotaban el recinto, firmando entre todos una preciosa estampa para su corte del repertorio del perfil más Heavy Metal clásico. “Caustic Are the Ties that Bind” precedió a los últimos apuntes de “The Sin and the Sentence”, con ese single en potencia que es “The Heart From your Hate”, que tan bien muestra su faceta más melódica y con Corey Beaulieu formando una brillante pareja a las seis cuerdas junto a Heafy. No tardaría en volver la tralla más salvaje con “Beyond Oblivion”, demostrando lo bien que se entienden la dupla rítmica del veterano bajo de Paolo Gregoletto y de la batería de Bent. Ojalá este line-up se asiente en el tiempo porque funcionan como una máquina perfectamente engrasada.

Turno del inevitable pero breve bis, tras el cual atacaron con firmeza con “Shattering the Skies Above”, corte que formó parte de la banda sonora del célebre videojuego de la franquicia “God of War” y que se ha asentado en sus repertorios en directo. Y no es de extrañar. Como tampoco lo es que un clásico como “Pull Harder on the Strings of Your Martyr” siga ahí, por muchos años que pasen. Rabia y melodía compactadas en una composición que enloqueció a la sala, también conscientes de que ya nos quedaba poco tiempo que compartir con la banda por delante, y que puso de manifiesto el gran estado de forma vocal en el que se encuentra Matt Heafy, siempre bien escudado por su inseparable Beaulieu en los coros y guturales. Se hizo el silencio por última vez, con “Capsizing the Sea” de fondo, lo que venía a anunciar que era el turno de “In Waves”. Un tema que siempre me parece agridulce en su directo, ya que supone por una parte la locura generalizada de todo el público (con su clásica puesta en escena recibiéndola sentados antes del gran salto), pero por otra, ese amargo adiós que uno no quiere afrontar cuando está disfrutando de esta manera. Pero amigos, todo se acaba.

Y así, tres más de hora y media de la mejor versión de TRIVIUM, se despidieron de nosotros, no sin antes amagar en alguna ocasión la posibilidad de formar parte en una próxima edición del RESURRECTION FEST (¿primera confirmación no oficial?) y agradecer, una vez más, lo satisfactorias que suponen siempre sus visitas a la ciudad condal. Personalmente hubiera agradecido un show algo más extenso, como considero que merece una banda con prácticamente dos décadas de existencia, y que seguramente nos habría permitido disfrutar de algún tema imprescindible más como “Silence in the Snow”, “Built to Fall”, “Down From the Sky” (¿¡Por qué!?), “Like Light to the Flies” o, por qué no, alguna concesión a su debut, “Ember to Inferno”. Ojalá noches como las de hoy les permitan dar ese paso definitivo, que parece resistirse quizás por sus irregulares anteriores últimos discos, a la primera fila del panorama metálico junto a los grandes clásicos que tanto adoran. Razones no les faltan.

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