Clásicos

VADER (POL) “The Ultimate Incantation” (Earache records, 1992)

Fecha de salida: 16.11.1992

Por Daniel Ureña Cruz

Abigarrados hasta la médula de bandas procedentes de los todopoderosos EE.UU o los fríos países de Finlandia o Suecia, Polonia se configura como otra fuerza más dentro del metal extremo, concretamente del death metal. Pero no se trata de un death metal al uso, sino de un género que bien podría considerarse en sí mismo como una subderivación, pues posee un sello de identidad muy clasificable sobre los densos ritmos americanos o los pinitos con el doom que en Finlandia se experimentaban durante la época dorada, por poner solo dos ejemplos de características afines al mismo estilo. Polonia y sus bandas son elegantes, discretas, sencillas y directas, con posiciones en torno al death metal extremadamente ricas en alternancia de velocidades y distorsiones sucias pero al unísono bien afiladas. No estamos ante ese sonido indecente por el que otros países sienten predilección, caótico y apabullante, no, aquí y ahora nos encontramos ante la producción de instrumentaciones sobresalientes en suciedad pero al mismo tiempo precisión milimétrica en su ejecución. No son pocos nombres los que han salido de Polonia y que ya ostentan más de una corona en esto del death metal o el metal extremo en general. Formaciones como DEAD INFECTION, BEHEMOTH o los actualmente acusados dentro de complejos temas legales DECAPITATED ya forman parte de la historia del death metal en Europa, del sonido frío y calculador que solo la gélida escena del Antiguo Continente puede lograr. Pero entre ellos un nombre destaca: VADER, y es que su sonido es muy diferente dentro de lo que el death metal representa, con riffs continuos y en coordinación de dobles bombos asesinos que llevan la instrumentación a unas cotas muy por encima de lo que hasta el momento se había visto y escuchado. Estamos hablando del año 1993, clave en la esencia del sonido old school death metal. VADER grabaron en su primera oda al terror sonoro un disco que muy por méritos propios supo adaptarse al contexto que le tocó y donde se situaba, como ocurre con posteriores grabaciones que forman ya parte de un mundo salvajemente visceral dentro del estilo del gutural extremo. “The Ultimate Incantation” es un álbum más que completo. Con la mejor carta de presentación que puede tenerse en una portada absolutamente magistral y minimalista pero sumamente efectiva y preciosista, obra del ya mítico ilustrador de la escena Dan Seagrave (MORBID ANGEL, SUFFOCATION, ENTOMBED…) con una gran inspiración de amuletos ocultistas, o procedentes de antiguas civilizaciones, o…lo que haga falta, porque lo importante está dentro, VADER dicen hola al mundo. Siempre se ha dicho que no solo hay que serlo, sino también parecerlo, y VADER llevan la expresión al extremo con resultados más que sobresalientes en un trabajo digno de los primeros status en el death metal. El nuevo miembro de la familia se graduó con muchos honores.

1993 fue un año donde, si bien multitud de bandas aún seguían sonando más que frescas y potentes, también es cierto que fue el punto exacto del inicio del declive del death metal como estilo: prácticamente el sonido se había agotado, a excepción de esas formaciones punteras que permitieron mantener vivo el espíritu. Ese sentido pobre y directo del género como evolución del thrash más agresivo terminó casi por desaparecer (obviando la escena más underground) a favor de multinacionales que aprovecharon de raíz el hecho económico que ciertas bandas reportaban a las arcas privadas. En dicha escena encontramos DEICIDE, OBITUARY o MORBID ANGEL, baluartes de primer nivel. No obstante, en la mencionada coyuntura diversos rayos de luz aún seguían emergiendo, pues mientras los primeros citados cambiaron progresivamente su sonido hacia exigencias de sello, los segundos y terceros decidieron continuar con su estela hasta que se agotara el caché, ese filón aparentemente infinito. Hoy día seguimos disfrutando de todos ellos, pero es igualmente acertado indicar que mientras bandas que no cayeron en las redes más comerciales han terminado con un sonido cuasi similar a sus orígenes (salvando las distancias de los tiempos), aquellas formaciones que acabaron en la telaraña de multinacionales disiparon su estilo hasta límites casi irreconocibles, caso del último álbum de estudio (por llamarlo de alguna manera…) de MORBID ANGEL. En el caso de VADER, la formación estaba decidida a apostar por un trabajo que se hiciera de respetar en el duro mundo donde “Altars of Madness” o “Cause of Death”, por poner solo dos ejemplos paradigmáticos, pululaban a sus anchas destrozando los oídos de medio mundo. VADER debía desafiar con un álbum sólido que causara una impresión de infarto, y así fue como la banda trajo al mundo este “The Ultimate Incantation”, un disco cargado de arreglos, detalles, potencia, velocidad, empaque, solidez y un sinfín más de excelentes apelativos que imprimen un sonido diabólico, homicida y embaucador a partes iguales.

Once temas son los encargados de hacer de “The Ultimate Incantation” un actual y firme pilar del metal extremo, sobre el que se asientan multitud de sonidos y bandas posteriores. Tras la intro de rigor que siempre vaticina la tormenta y de nombre “Creation”¸ como si verdaderamente fuera una declaración de intenciones a partir de la cual experimentaremos la bondad de haber sido traídos a la vida, el álbum arranca con una velocidad y odio nunca vistos hasta entonces. Y es que “Dark Age” es, para quien esto escribe, uno de los mejores comienzos en un trabajo de death metal. Dobles bombos que auguran la tempestad de velocidad a base de perfectas parejas en riffs asesinos terminan convirtiéndose en una especie de alegato al maligno cuando estalla el frenesí de blast beats que culminan por definir gran parte de los pasajes tan mágicos que contiene  este plástico. Precisión absolutamente milimétrica para un trabajo sobresaliente en todos los aspectos. En “Vicious Circle” el álbum toma las riendas de rítmicas propias del más absoluto old school, manteniendo la esencia y estructura del primer corte. Y es que es más que propio ese movimiento donde los timbales se mueven a la velocidad de la luz para dar entrada a aquellos blast beats que definen el sonido VADER y que llegan incluso a niveles del black más crudo. Algo similar encontramos en “The Crucified Ones”, aunque en esta ocasión entramos en un universo de rapidez donde la voz actúa de conductor entre la maraña de caos ordenado y crudeza. Casi en el ecuador del trabajo, “Final Massacre” demuestra nuevamente que el fuelle no se acaba. Aquí hay caña para rato, consiguiendo un sonido que aún VADER no ha perdido, muy cercano a “Cold Demons” en su otra obra maestra “Litany”. Por primera vez un tema del álbum disminuye en velocidad en su sección central, dotando de gran atmósfera un sonido ya de por sí amenazadoramente oscuro. “Testimony” vuelve a las raíces de “Dark Age”, donde complejos y continuos dobles bombos permanecen acosadores en la sombra, y es que es precisamente, al igual que como ocurre en el caso de MORBID ANGEL, ese doble bombo en VADER el que dota de un enorme empaque a la banda.

 El tema encargado de cerrar la cara A del original LP de este “The Ultimate Incantation” no podría traer mejores buenas nuevas para la B, con “Chaos” y su complejidad técnica, en gran parte auspiciada por la velocidad a la que en cómputo se mueven todos los instrumentos, actuando la voz igualmente como parte de esa precisión maligna. “One Step To Salvation” es la encargada de continuar con la masacre sonora, volviendo a patrones ya escuchados en anteriores cortes. No obstante, “The Ultimate Incantation” no es, en absoluto, un álbum que termine por hacerse repetitivo; más bien diría que llega a ser corto (y eso que su duración es de 48 minutos).

Entrando en la recta final del disco encontramos “Demon’s Wind”, “Decapitated Saints” y “Breath of Centuries” como corte final cerrando la grabación. No es necesario decir que, como anteriormente, qué mejor manera de dar por finalizado este primer trabajo con tres temas que continúan todos los aspectos musicales que VADER nos ofrece perennemente como sello de identidad.

 ¿Qué decir como conclusión de “The Ultimate Incantation”? Pues simple y sencillamente que si no es un álbum que hayas escuchado es obligatorio que lo hagas en este preciso momento, porque pocas grabaciones con la potencia de esta significan la prueba de fuego en cualquier banda. O en otras palabras: pocas formaciones son capaces de entrar a una escena tan sumamente colapsada y compleja como la del death metal con semejante disco. Y es que “The Ultimate Incantation” es un álbum más que sólido. Es potente, técnico, preciso y, personalmente, me atrevería a decir perfecto en todos los sentidos. No vamos a despedirnos sin recomendar encarecidamente semejante oda a la violencia sonora, pues nos parece más que desacertado que no introduzcamos a VADER como una de las mejores bandas de death metal en aquellos momentos en que el sonido estaba cayendo en picado para terminar estrellándose durante años a pesar del continuo trabajo de bandas que consiguieron, tímidamente, volver a resurgirlo. Aquí hay puro y duro death metal, y nunca una denominación vino mejor para un género musical tras escuchar “The Ultimate Incantation”, llevando sus niveles hasta extremos insospechados.

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Nota - 10

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Nota

 ¿Qué decir como conclusión de “The Ultimate Incantation”? Pues simple y sencillamente que si no es un álbum que hayas escuchado es obligatorio que lo hagas en este preciso momento, porque pocas grabaciones con la potencia de esta significan la prueba de fuego en cualquier banda.

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