Crónicas Live

VI PALACIO METAL FEST – 07.03.2020 Parque de Las Marismas – Los Palacios y Villafranca (Sevilla)

TEXTO & FOTOS: Sebastián Abdala

La sexta edición del PALACIO METAL FEST prometía por cartel (y por corta pero elegante trayectoria) ser una de las fiestas del año no solamente en Andalucía. Lo vivido en la ciudad de Los Palacios ha dejado testimonio de que así fue. Un gran trabajo por parte de los organizadores que han hecho sentir cómodos tanto a las bandas (españolas y extranjeras) como a los que asistimos, sin tener ningún anécdota desafortunada que contar y quedando extenuados por la intensidad y fuerza que se ha descargado sobre la buena cantidad de fanáticos del Metal que asistimos desde las 16 hasta la muerte de las últimas estrellas.

Abrió la gente de REAKTION, desde Barcelona, llegaban con su disco “Learning to die”, una poderosa composición que hace base en un Thrash veloz y agresivo, solos de guitarra muy violentos que respaldaban la performance (o actitud ante la vida) del vocalista que arengó a la gente desde el primer segundo. La actitud de la banda se llevó puesta a la gente que de a poco comenzaron a dar color al recinto. La intensidad y entrega de la banda fueron imponentes y junto a su técnica hicieron un tándem para comenzar la jornada sobresaliente. Canciones como “The great citizen”, “Learning to die” o “Blackmailed” dejaron a la gente ya bien entrada en calor para continuar la tarde que recién comenzaba.

Seguían los valencianos de DAWN OF EXTINCION. De una escuela algo menos clásica pero igual de efectiva, desplegaron un Set muy bien sincronizado, variando sin cesar entre Thrash, Death y algo de “Core”, sacaron chapa de estar dando grandes pasos y aplastar cualquier escenario, ya sea el Resurrection o donde toquen. Una voz bien aguerrida, bruta, con contenido y, también, entregados al máximo hacían que la gente estuviera en constante excitación. La percepción del sonido era un poco difusa, pero es un detalle menor. Lanzaron golpes, uno tras otro, con canciones como “Looking to the other” “Decadence” o la acertadísima y furiosa “Motherfucker”, contra la violencia de género, para cerrar con un Wall of death celebrando la canción “The Apocalypse”. A esta altura los Mosh, los Pogos y y los Circle ya eran una constante.

Mientras saludaba y bebía con varios integrantes de bandas andaluzas (Mauser, Devil in You, Vietnam Side entre muchas otras) subió EVIL HUNTER, para echar una buena horda de canciones de Heavy Metal. Poderosa banda, de alta estirpe en estas lides, dieron un directo arrasador, con presencia en el escenario que no necesita de ningún tipo de artilugio más que su propia entrega. “Hold Me tigth” “By your side” o “Evil hunter” fueron una descarga que, según mi sensación, era lo que la gente estaba esperando, incluido un despiadado solo de batería y una voz que sacudía a los ejércitos de cuero y cerveza en una imagen extrema; porque el público era como el de un parque cualquiera de España en un sábado soleado. Familias enteras (no-víricas) paseando, comiendo un perrito caliente, comprando camisetas, niños correteando y bailando, pero todo con “Balls to the wall” como banda de sonido, de Accept, interpretada por EVIL HUNTER. Así dio la puntada de cierre la única banda de este estilo inmortal y padre de todos los sonidos actuales, he dicho.

La noche, lentamente, comenzaba a querer llegar, no así la gente de SDI, que por problemas de motor no pudieron llegar a su hora y los TRALLERY adelantaron su turno sin queja ni divismo. Qué decir de esta banda que no se sepa ya, y menos en Los Palacios. Altamente conocidos y apreciados por su entrega y carisma, por su cercanía con cualquiera que se arrime a charlar, sufrieron la parte “épica” de la velada. Con algunas líneas de fiebre y molestias físicas el bajo, y con otras dificultades de sonido, se lanzaron a por todas en modo destrucción desde el primer acorde con “Crystallizing”. Tocaron el antológico ya “Isolation”, muy bien plantado por el directo de un trío que se multiplica y se sobrepone en instantes. Siguiendo con la épica, en un momento se rompe una cuerda del bajo y, mientras conseguía una de mano de un compañero, guitarra y batería comenzaron un hilo musical con breves momentos de PANTERA, METALLICA, y “Whole lotta love” de LED ZEPPELIN con el vocalista de EVIL HUNTER en el micro para, luego sí, intentaran terminar su set. Digo intentaran porque la gente les pedía una tras otra con tanto cariño que les impedía bajar, hasta que terminaron de reventar al público con la maravillosa interpretación de “Crepping death”. Directo al infierno.

En verdad, mientras me tomaba un par de vinos con Dani (bajista de Bloodhunter) y me ponía al tanto de la actualidad de la banda, llegaron, montaron y tocaron los germanos de SDI, para soltar su “80´s Metal band”. Gran sonido, mucha firmeza y seguridad desde el primer segundo y una buena acogida por parte de la gente. Un recorrido por toda su carrera, con un joven guitarrista impiadoso y que parece llevar siglos en la escena, fueron una nota de color interesante para ver lo bien que se conservan algunos, y el gran futuro que tienen otros.

Entonces ocurrió, opino por gusto personal, la oscura brutalidad de los SINISTER. Una mezcla de adoradores del Heavy, con porteros de bar de motos y dependientes de la tienda de tatuajes más oscura de tu ciudad, subieron a escena para soltar una carga enrojecida de violencia y huestes del infierno slaugther más abismales. Un gutural de enciclopedia, un despliegue de velocidad y salvajismo escénico que fueron quienes más pogos recibieron en un set que incluía un repaso, también, por su carrera. Momento de peligro-zombie cuando un comensal intentó saludar al vocalista y luego saltar desde el escenario hacia la gente… pero un cálculo erróneo hizo que diera con sus costillas contra la valla. Tranquilos, el alcohol y el Death Metal siempre se ocupan cuidar esos huesos. El sonido envolvente de esa garganta de Balrog interpretando “Bood ectasy” o “Neurophobic” helaba la sangre.

Cerraron los sorprendentes DR.LIVING DEAD, 4 músicos escondidos tras sendas máscaras/cascos de calavera que bailaron e hicieron bailar a toda la gente que todavía tenía fuerzas. Un Metal corrosivo, que me llevaron a esos Suicidal Tendencies implacables, a esas bandas de la escena de N.Y. que soltaban golpe tras golpe con un sonido cuidadosamente sucio. Un grupo de niños estaban en primera fila del concierto, mientras a sus espaldas un Circle-pit constante bailaba con “Mental warzone” “UFO attack” (maravillosa) o el cierre con “Dr.Living dead”.

Lentamente la gente asumió que la noche estaba terminada, cargaron un par de cervezas para el camino y, satisfechos por una celebración Extrema perfecta, marcharon a sus casas, recordando lo vivido, haciendo apuestas de, el año que viene, con qué bandas nos sorprenderá la organización del PALACIO METAL FEST.

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