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ZAUM (CAN) «Divination» CD 2019 (Listenable Records)

Por César Luis Morales

No sé si alguna vez os ha pasado que descubrís una banda en el que todos los elementos van alineados y sincronizados de una manera tan clara y tan brutal que provocan un shock. Con los elementos me refiero al concepto de la banda, a su música, a su estética, a su desarrollo… todo está unido por un hilo conductor dotando a la banda de una entidad y coherencia que apabullan. Tal es el caso de ZAUM.

¿Quiénes o qué es ZAUM? Para empezar a desgranar conceptos, definamos etimológicamente la palabra ZAUM. El término fue acuñado allá por 1913 por Kruchenykh, unificando el prefijo ruso за (más allá, detrás) y el nombre ум (mente), y los intentos de traducirlo han dado como resultado palabras como “transrazón” o “postsentido”. Para reducirlo a conceptos más sencillos, según el erudito Gerald Janecek, ZAUM puede definirse como un lenguaje poético experimental caracterizado por la indeterminación en el significado. ¡Colorea y aprende con Teo!

Acojonante la premisa, ¿no? Pues, seguimos para Bingo. ZAUM es una banda canadiense, formada por Christopher Lewis a la bateria y las percusiones, Kyle McDonald como vocalista (aparte de bajista, teclados y sitar) y Nawal Doucette, también teclista y encargada de la electrónica del grupo. Y como estilo, lo definen como Doom Metal Psicodélico o Mantra Doom. ¿Mantra-Puto-Doom? Recordemos que un mantra es esa combinación de sonidos (sílabas, palabras, fonemas o grupos de palabras) que, según determinadas creencias, tienen un poder psicológico o espiritual. Ya sabéis: Om mani padme hum… Y sí, ZAUM es de ese tipo de banda del que hablaba al principio: el concepto, la música, la estética, el desarrollo… Música para, como decía Jim Morrison de THE DOORS parafraseando a William Blake, “abrir las puertas de la percepción”. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

Y hablando de desarrollo de la música… Ya sabemos, también, cómo funcionan o como se construyen las canciones: intro, verso, puente, estribillo, verso, estribillo, solo de guitarra, puente, verso, estribillo y cierre. A no ser que seas un genio, te llames Freddie Mercury y escribas “Bohemian Rhapsody” (intro, balada, solo de guitarra, opera, rock y coda, ¡Toma ya!). Pues con ZAUM tienes el desarrollo de las canciones a paso de Doom metal, lento, fangoso, con las notas arrastrándose de un compás a otro y vamos a decir que se atienen a un procedimiento compositivo, pues, “transracional” o “postsensitivo”. Lo intentan y lo consiguen. “Divination” no es un disco fácil de definir ni de escuchar. ¿O sí? Puedes dejarlo en modo bucle como música de fondo, pero te perderías un muy alto porcentaje de la experiencia.  Porque para que entendáis lo que es ZAUM y este último trabajo, hay que escucharlo con las orejas y los chakras bien abiertos. No es un disco al uso, puesto que no es una banda al uso. Oh, sí, por supuesto, hay canciones; tres, en concreto: “Relic”, “Pantheon” y “Procession” y tres cuartos de hora de Mantra Doom. Sí, son canciones porque vienen así definidas en la caratula del disco y por los cortes entre tema y tema, y que, obviamente, suenan distinta una de otra. Porque consiguen dotar al disco y a los temas de un rollo y una cadencia casi ritualística. Una vez que crean un riff de guitarra, lo desarrollan en bucle hasta entrar en un estado casi hipnótico; si lo escucháis con atención, oiréis riffs sabáticos a medio camino entre el Doom y la Psicodelia; capas y capas de sonidos y efectos, modulaciones que desarrollan una muralla sónica que, sin ser Drone al estilo de los SUN O))), si muestra una cara más espiritual de la composición de estos canadienses.

Estoy seguro de que con una buena dosis de psilocibina, escuchando “Divination” podría llegar a provocar efectos sinestésicos del tipo ver las notas como colores, saborear el gusto acre de la batería en la boca o notar como los sintetizadores te corren por la nuca, erizando el vello.

No, no es un disco fácil. Es un disco para escucharlo y que cada uno opine lo que quiera. ZAUM son, como expliqué en su etimología, “transracionales”, y “Divination” tiene tres mantras para que los pongas como música de fondo o para que te vuelen la cabeza.

Nota - 8.9

8.9

Nota

No, no es un disco fácil. Es un disco para escucharlo y que cada uno opine lo que quiera. ZAUM son, como expliqué en su etimología, “transracionales”, y “Divination” tiene tres mantras para que los pongas como música de fondo o para que te vuelen la cabeza.

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