
En esta entrevista realizada por Luis Martínez, Martin profundiza en el trasfondo conceptual de Wyrd, el nuevo trabajo de VANIR, un álbum marcado por la reflexión histórica, el destino y las consecuencias de las decisiones humanas. A lo largo de la conversación, la banda analiza cómo el pasado y el presente se entrelazan en sus composiciones, la importancia de abordar la historia desde una perspectiva crítica y el equilibrio entre agresividad, melodía y narrativa en su sonido. Wyrd se presenta así como una obra madura, consciente y profundamente conectada con el mundo actual, pensada para ser escuchada como un viaje completo más que como una simple colección de canciones.
Hola a todos en VANIR, ¿cómo estáis? ¿Y qué esperáis de este próximo 2026? Estamos en un momento reflexivo como banda. Wyrd no es un álbum escrito de forma aislada, sino moldeado por años de estudio de la historia y, al mismo tiempo, por vivir en un mundo que se siente cada vez más inestable. Para 2026 no esperamos respuestas fáciles ni narrativas simples. Lo que esperamos es que el álbum conecte con personas que, como nosotros, sienten que estamos presenciando cómo la historia se escribe en tiempo real, a menudo impulsada por los mismos patrones de miedo, orgullo y poder que han marcado el pasado.
“Wyrd” gira en torno al destino, la guerra y las consecuencias de las decisiones humanas. ¿Cuándo decidisteis que este sería el tema central?
El concepto de wyrd —el destino como algo tejido por la acción humana— siempre ha sido central en nuestra forma de entender la historia. Durante el proceso de composición, quedó claro que cada canción reflejaba la misma idea: la historia no es inevitable, es el resultado de decisiones. Lo que hizo que el tema resultara especialmente relevante fue el presente. Cuando observas los acontecimientos actuales, ves ecos de las mismas decisiones y fracasos repitiéndose una y otra vez. Wyrd se convirtió en una forma de reflexionar sobre esa continuidad entre pasado y presente.
El álbum se siente como una colección de relatos sobre caída y triunfo. ¿Hay alguna historia con la que os sintáis especialmente conectados?
Más que identificarnos con un solo personaje, nos sentimos conectados con la experiencia humana que hay detrás de todos ellos. La historia suele reducir a las personas a símbolos o notas al pie, pero las vidas reales siempre son mucho más complejas. Lo que más resuena en nosotros son esos momentos en los que la ambición, la creencia o el miedo empujan a individuos y sociedades más allá del punto de no retorno. Esos momentos resultan inquietantemente familiares hoy en día.
La portada, obra de David Troest, representa la Batalla de Viena de 1683. ¿Por qué esta imagen?
La Batalla de Viena suele presentarse como un enfrentamiento claro entre culturas o ideologías, pero la realidad fue mucho más compleja. Fue un punto de inflexión marcado por la ambición política, el absolutismo religioso y el cálculo estratégico. Elegimos esta imagen no como una celebración de la victoria, sino como un recordatorio de lo frágil que es realmente la estabilidad. Cuando el diálogo se derrumba, la violencia llena rápidamente el vacío: una lección que la historia nos enseña una y otra vez, y que parece que estamos empeñados en olvidar.
“Never Surrender” se inspira directamente en la defensa de Viena. ¿Cómo abordasteis la transformación de la historia en música?
La investigación nos dio el marco, pero la emoción le dio voz a la canción. Nos interesaban menos las fechas y las tácticas que la realidad psicológica de personas que creían estar al borde de la aniquilación. Esa sensación —verse obligado a resistir porque no quedan otras opciones— no pertenece solo al pasado. Es algo con lo que la humanidad se encuentra una y otra vez, de distintas formas, a lo largo de los siglos y hasta hoy.
En “Wyrd” combináis death metal melódico con una fuerte narrativa y atmósfera. ¿Cómo influyen bandas como Amon Amarth o Insomnium?
Esas bandas demostraron que el metal extremo puede contar historias sin volverse teatral o vacío. Demostraron que la melodía puede profundizar la pesadez en lugar de suavizarla. Para nosotros, el elemento narrativo no tiene que ver con el mito o el escapismo, sino con la reflexión. La historia se convierte en un espejo, no en un refugio.
El álbum fue mezclado y masterizado en Demigod Recordings. ¿Qué buscabais a nivel sonoro?
Queríamos un sonido crudo e inmediato, pero lo suficientemente claro como para que las historias respiraran. La producción debía sostener el peso de los temas sin aplastarlos. Demigod nos ayudó a lograr un equilibrio en el que agresividad y atmósfera conviven de forma natural, permitiendo al oyente conectar tanto con la música como con su significado.
Mirando atrás, ¿cómo veis la evolución de Vanir a lo largo de los años?
Nos hemos vuelto más deliberados. Los primeros trabajos estaban impulsados por el instinto y la energía; Wyrd está impulsado por la comprensión y la contención. Eso no significa que hayamos perdido agresividad, sino que ahora sabemos por qué está ahí. Con la edad llega la sabiduría.
¿Qué canciones recomendaríais como punto de entrada a “Wyrd”?
Wyrd funciona mejor como un viaje completo, más que como una colección de momentos aislados. Si tuviéramos que señalar algunos temas y la canción de apertura para mostrar distintas perspectivas de ese viaje: “Against The Storm” confronta la ilusión de control de quienes ostentan el poder, en el pasado y en el presente. “Never Surrender” parte de un asedio histórico, pero habla directamente al presente, donde los mismos patrones de agresión y división siguen empujando a la gente al conflicto. “Helgrindir” ofrece un momento de recuerdo y humildad frente a la mortalidad. “Boudica” destaca el liderazgo y la resistencia femenina, recordándonos que la historia también está moldeada por voces sistemáticamente silenciadas.
Tenéis grandes conciertos programados en 2026, incluido Wacken Open Air. ¿Qué significa presentar “Wyrd” en esos escenarios?
Los grandes escenarios amplifican la responsabilidad tanto como el sonido. Cuando estás frente a miles de personas, lo que dices —y por qué lo dices— importa. Presentar Wyrd en ese contexto significa llevar la reflexión a espacios a menudo dominados por el espectáculo. Queremos que la experiencia en directo sea inmersiva, pesada y reflexiva al mismo tiempo.
Para terminar, ¿qué mensaje os gustaría enviar a los metalheads españoles y europeos antes de que escuchen “Wyrd”?
La historia no está detrás de nosotros: se está desarrollando a nuestro alrededor. Wyrd es una invitación a escuchar el pasado no como nostalgia, sino como advertencia y aprendizaje. Las mismas decisiones, impulsadas por los mismos defectos humanos, siguen dando forma a nuestro mundo. Lo que hagamos con ese conocimiento depende de nosotros.





