Crónicas Live

AUGUST BURNS RED + WAGE WAR + BETRAYING THE MARTYRS – Sala Caracol 05.12.2018 Madrid (Route Resurrection Fest)

Texto y Fotos: Mara Martínez

Tras su paso por Barcelona el día anterior, AUGUST BURNS RED continuaban su gira haciendo otra parada más en la capital de nuestro país. Y desde luego que no hay mejor manera para los amantes del Metalcore que la de comenzar la tarde de una víspera de puente viendo en directo a una banda como ellos. Por supuesto fue más que un placer presenciar el pasado miércoles 5 de diciembre en la Sala Caracol de Madrid el concierto de los norteamericanos AUGUST BURNS RED, tras su gran acogida por el público el año anterior como teloneros de Heaven Shalll Burn, traídos nuevamente a nuestro país por la organización que realiza el ya conocido por todos Resurrection Fest. Pero esta vez les traían dentro de su propia gira con un show completo de su último disco ‘Phantom Anthem’ publicado el año pasado. Y venían sin duda alguna muy bien acompañados por dos bandas internacionales bastante potentes como son WAGE WAR y BETRAYING THE MARTYRS.

La apertura de puertas se anunció a las 19:00 de la tarde, y a las 19:30 aún se presenciaba cola a las puertas de la Sala Caracol, y algunos rezagados comprando entradas en taquilla en el último minuto. Me dispuse a entrar ya en la sala y con una luz azul intensa y una humareda exagerada proveniente de las máquinas de humo del escenario era bien poca la visibilidad y para los que debíamos estar en primera fila para hacer fotos a los grupos era incluso incómoda la respiración. Eran las 19:45 y para hacerla espera más agradable sonaban temones a todo volumen. Entre ellos “People = Shit”, de los amados y aclamados, por muchos de los asistentes al Resurrection Fest, SLIPKNOT, haciendo que se apoderasen de nosotros las ganas de que llegue ya la mejor semana del año que supone la celebración de dicho festival y donde podremos disfrutar de su directo.

Y tras la escucha de este pedazo de tema y con la esperanza de que cesaran de inundar el ambiente con tal cantidad de humo para poder disfrutar bien de las actuaciones, salían a eso de las 19:50 los primeros telorenos. Era el turno de BETRAYING THE MARTYRS , e hicieron aparición en el escenario de espaldas al público mientras sonaba una intro de tambores de rollo muy épico. Desde el minuto estos parisinos demostraron que el deathcore con ciertos tintes de metal progresivo y sinfónico que ejecutan es bastante contundente y los allí presentes empezaron a animarse al instante, formando en el centro de la sala ya los primeros pogos y circle pits. La calidad técnica y ejecución de la banda es sin duda magistral, pero si a ello le sumamos que la acústica de la sala fue especialmente buena el resultado no es otro más que un sonidazo de diez.

En esta banda francesa el talento y carisma es desbordante, y es que, si ya de por si el cantante Aaron Matts realiza unos sobrecogedores guturales, tener además un teclista cuya presencia es como la de Victor Guillet, un tío más que notable y ameno sobre el escenario que además canta con frecuencia tema tras tema con increíble capacidad para ello, el producto de la suma es desbordante. En algún que otro momento Aaron realiza amagos de absurdos y graciosos bailecitos entre los que se vislumbra un intento del más que viralísimo baile de ‘Swish Swish’ del chico con mochila que aparece en el videoclip de Katy Perry. Queda más que claro con todo lo comentado sobre BETRAYING THE MARTYRS y viendo que consiguen que toda una sala no pare de saltar al ritmo con ellos, que además de ofrecer un directo brutalísimo, ésta banda se puede permitir de sobra estar disfrutando y pasándolo bien sobre las tablas y transmitirlo a su público holgadamente.

Tras la actuación prácticamente sin descanso de BETRAYING THE MARTYRS se dejaba el nivel por los aires y se comenzaba a hacer el cambio de backline. Y llegado a este punto es donde puedo mencionar uno de los puntos en contra que presenta la Sala Caracol de Madrid. Y es que no resulta muy práctica la disposición de ésta para la logística de conciertos. Poseer los camerinos pegados al escenario, sin otra salida para los grupos más que esa, y ningún otra forma para quitar los bártulos que hay en él más que la de bajarlos entre medias del público, favorecen a que sea algo incómodo tanto para la propia banda y técnicos trabajando como para el público que debe estar dejando paso.

Desde el estado americano de Florida llegaban al escenario WAGE WAR. Con un cierto mayor número de personas haciendo calor en la zona del público comenzaban su actuación con el tema ‘The River’. Un tema que para los que les pilla de nuevas escucharles, suena demoledor y llegado casi al primer minuto, se queda bruscamente en silencio la banda y un par de golpes de tos realizados por el cantante a modo de gracia de forma intencionada y a tiempo con la canción interrumpe la ausencia de sonido para volver a dar cera todos al unísono. Algo que deja a uno descolocado por unos microsegundos, pero al instante de darse uno cuenta de que es a propósito y lo jocoso que queda es inevitable quedar sorprendido y sonriendo la gracia.

Después de un escueto parón entre tema y tema tras los primero tres temas, empezaba a sonar “Alive” con un característico punteo en sus compases del comienzo que enseguida la mayor parte del público parecía identificar y empezaba a gritar cual grupies por la emoción de escucharlo en directo. En este tema me di cuenta de que nuevamente estamos ante una banda que va sobrada en lo que respecta a voces. Pues el guitarrista Cody Quistad realiza unas excelentes voces limpias y agudas, que por cierto me recuerdan enormemente a un magnífico cantante nacional como es Diego de la banda asturiana de metalcore TEKSUO, a los cuales recomiendo escuchar si te gusta este tipo de voces además del gutural y eres amante del metalcore.

Casi para terminar su actuación, sonó como penúltimo tema del setlist el titulado “Johnny Cash” el cual pareció hacer que la gente se emocionara con su comienzo suave y lento con la agradable y melódica voz de Cody, y al que a partir de ahora llamaremos Diego 2.0. pero que rompe y da paso a unos pesados riffs con un grito abrumador. La verdad es que tanto WAGE WAR como BETRAYING THE MARTYRS han demostrado durante esta velada ser dos telorenos bastante dignos de venir de nuevo a nuestro país bajo un cartel de gira propia y dar la talla.

En el descanso previo a AUGUST BURNS RED la gente parecía estar bastante subida de ánimos tras las dos grandes actuaciones de los teloneros, y ayudaba bastante también a hacer la espera más amena que sonara “Toxicity” de S.O.A.D. a todo volumen y cantar todos al unísono desgañitándonos. De pronto, tras este tema empieza a sonar una intro que da paso al concierto de AUGUST BURNS RED. Salía al escenario esta genial banda de metalcore originaria de Estados Unidos con un Jake Luhrs ataviado con una camiseta y un gorro gris que no se quitó durante todo el concierto y que la forma en la que lo llevaba puesto hacía que tuviera su cabeza cierta similitud a la de un preservativo.

Daban paso a un setlist, con una extensión de quince temas más un solo de batería incluido, con el tema “King of Sorrow”, uno de los singles de su último álbum publicado ‘Phantom Anthem’. Además de tocar temas de éste trabajo, se repasaron los anteriores con temas como “Invisible enemy” o “Marianas Trench” que fue de los que más animó a saltar y hacer pogos al público, pero que con su comienzo suave se pudo vivir un momento un tanto vintage, cuando muchos sacaron mecheros en lugar de las linternas del móvil.

Antes de los dos últimos temas, la banda a excepción del batería abandonaba por el lateral el escenario para cederle unos minutos de protagonismo y lucirse con un contundente solo de batería. Después de sus minutos de gloria, el batería chorreando sudor a raudales como es normal tras la caña repartida durante una hora y media prácticamente salió al frente para agradecer y dar un pequeño discurso sobre lo importante que es el apoyo.

Durante todo el concierto el vocalista Jake Luhrs, además de pegar unos impresionantes berridos, balanceaba el micro con el cable de éste como si fuera un botafumeiro y había momentos en los que yo personalmente temía por las cabezas de los que estaban posicionados en primeras filas, pues podía visualizar que el micro podía escaparse fácilmente de un momento a otro y golpear a alguno de los allí presentes. No fue el caso, pero se la jugó bastante durante todo el concierto.

Con “White Washed” y la camisa de Jake sudada a un nivel extremo, llegaba el final de su espectáculo. Un espectáculo que dejó realmente con un buen sabor de boca y bastante satisfechos a los asistentes.

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