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Puntuación alta - recomendado

THE MONOLITH DEATHCULT (NDL) «V3 – Vernedering»

Human Detonator records, 2021

AUTOR: Cesar Luis Morales

¡Maemía, cómo está el mercado, oiga! Muchas veces he dicho que llegué a detestar el Death por su tendencia natural hacia la patada a la cara, hacia la velocidad extrema, hacia superar ese límite de quién era más garrulo y quien tocaba más rápido, más fuerte y más… Y al final, en un extraño giro de los acontecimientos, acabó todo sonando igual, manido y repetitivo. Nada de novedad y nada interesante por aquí. Por fortuna, en estos últimos años trabajando para esta sacrosanta casa, me ha tocado lidiar con bandas de muchos palos y muchos estilos, y el Death, a pesar de todo, sigue por ahí, dando leña como siempre, pero mejor… ¡Colorea y aprende con Teo!

Porque THE MONOLITH DEATHCULT se definen en su propia página como (y atención a la etiqueta) “Svpreme Avant Garde Death Metal”. Tomayá, a quedarse con el personal desde el primer momento. En lo que parece ser una serie de álbumes interconectados, los neerlandeses presentan ahora “Vernedering – Connect the goddamn dots”. Y abre con un “Infowars”, una pista que no te da ninguna pista sobre lo que te vas a encontrar, simplemente un interludio introductorio con un personajillo dándote la bienvenida al universo sonoro de la banda. Pero, cuando comienza “Connect the goddamn dots”… el grupo se muestra poderoso, abandonando la velocidad desmedida del Death y caminan a medio tiempo. ¡Y guturales hay, no tengáis miedo! Pero también una musicalidad exquisita, técnica, buen gusto e imaginación. Un montón de capas de sonido, efectos sonoros, sintes… ¡Un delirio! Cuatro intelectuales que adoran la música extrema y quieren elevar la categoría del metal a la de arte. “Gone sour doomed (Addendum) estalla como una bomba, a toda pastilla, obligándome a subir más y más el volumen hasta que el equipo no da para más: ¡al 11, como harían SPINAL TAP! A pesar del bombazo inicial, se las ingenian para mantener el tema pulsante, rítmico, con un riffing letal y, como el propio nombre de la banda indica, monolítico. La última parte del tema empieza a crecer en una serie de desvaríos, de entradas y salidas de instrumentos y de líneas, de Blast-beats, que te vuelven la cabeza del revés.

“Vernedering” es increíblemente groovy, adictiva y cargada de efectos. Como una versión más cabrona y saturada del “Ziltoid” de DEVIN TOWNSEND. Aunque también hay que decir que cuando Heavy Devy se pone, es saturado y más heavy que una lluvia de hachas (¡recordemos SYL!). Pero sí sería un buen simil para la banda: esa musicalidad que mezcla las orquestaciones más pomposamente wagnerianas con una sobredosis de metal extremo. Totalmente A-D-I-C-T-I-V-O. “Blood libels” cuenta con una nueva intervención del relator que nos introdujo al álbum (rollo Ziltoid total) para dar paso a un tema con una fuerte carga atmosférica y experimental, arreglos orquestales por doquier insertados perfectamente en la mezcla. Pero agárrate que vienen curvas, porque “The White Silence (Addedum)” me obliga a buscar el siguiente volumen del reproductor, porque esto ya quiero escucharlo – no al 11 – sino al 12, al 15 o al 20. Pesados pero atmosféricos, metálicos pero etéreos, técnicos pero vacilones. Se cascan el tema sin despeinarse para seguir como “They drew first blood” con toda esa pomposidad orquestal sirviendo de colchón, para lanzarse a la carrera a un tema que explora muchas vertientes de muchos géneros. Demasiado para digerir si eres un cazurro musical que considera que sólo MANOWAR son “True Metal” (¡Perdón, que me da la risa con esa banda! Que un señor con pantalón de cuero y nalgas al aire me diga lo que es Metal y lo que no… ¡Jajaja!)

“L’ouverture de Morose” cierra el álbum de la mejor manera posible. Épica y orquestal en su inicio, se desgrana ampulosa, perfectamente construida sobre un leitmotiv fácilmente entendible, que deja a tu intuición el próximo giro, el siguiente break; pero ahí es donde la banda le da el toque mágico y empiezan a añadir cositas: la continua línea de teclado, las pistas añadidas,  las orquestaciones, el grave piano… Y de nuevo, el locuaz personaje que nos ha acompañado en esta aventura, para despedirnos.

Así que sí, píllate este álbum, y vete conectando los malditos puntos, tal como reza el título del disco. Y descubrirás que el Death fue… Y aquello estaba bien, pero que muy bien, pero cuando te encuentras con gente como THE MONOLITH DEATHCULT ves que aparte de lo que fue en su momento, el Death tiene un futuro asegurado: ecléctico, abriendo fronteras entre otros géneros. Y si no quieres llamarlo Death, pues nada, a tu rollo, ¡pero éste disco lo tienes que escuchar!

Puntuación

Nota - 9

9

Nota

Así que sí, píllate este álbum, y vete conectando los malditos puntos, tal como reza el título del disco. Y descubrirás que el Death fue… Y aquello estaba bien, pero que muy bien, pero cuando te encuentras con gente como THE MONOLITH DEATHCULT ves que aparte de lo que fue en su momento, el Death tiene un futuro asegurado: ecléctico, abriendo fronteras entre otros géneros. Y si no quieres llamarlo Death, pues nada, a tu rollo, ¡pero éste disco lo tienes que escuchar!

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