
A lo largo de la historia de la humanidad siempre se produce la dicotomía y, en términos simplistas, se atribuyen a determinadas cosas atributos y, a la contrapartida, los opuestos. Y, generalmente, por un lado se les asignan roles positivos a unos y negativos a los otros. Y ya no quiero entrar en los reduccionismos simplistas: X es bueno o Y es malo. O meternos con cuestiones como ¿si X no es bueno, quiere decirse que es malo? ¡Colorea y filosofa con Teo!
Pero tranquilos que ya sabéis que aquí no estamos para enzarzarnos en un arduo debate filosófico sobre el peso de las nubes o en qué piensa un escarabajo que mira a la Luna. Pero lo que sí es cierto es que, como debía, a lo largo de nuestra vida se nos han ido implantando una serie de ideas sobre los conceptos de bien y de mal, y generalmente, en forma de dicotomías. Esto es bueno, lo contrario es malo. El arriba y el abajo, la izquierda y la derecha, la luz y las tinieblas. Y ahí los artistas, que no son tontos, ven un campo abonado para desatar la polémica, enfrentando los conceptos opuestos y dándole valores positivos al que debiera tener los atributos negativos. ¿O acaso la Ira no es un pecado capital y METALLICA le rezaban al “St. Anger”? ¿O no es el Anticristo el enemigo de la humanidad y MARILYN MANSON lo llevó al superestrellato?
Y es que, oh, niños y niñas, mis buenos drugos, no hay nada que mole más que cuando te presentan los opuestos y ves que, después de todo, no hay tantas diferencias y que en muchas ocasiones pesan más los prejuicios que las realidades. Sólo hay que echar un vistazo a la realidad cotidiana de nuestros días. Y, a mí, por lo menos, eso me mola: asumir que lo que ayer consideraba como A, hoy me lo tengo que replantear como B… Es lo bonito de las contradicciones y de la poesía inherente que conlleva un oxímoron, con su atronador silencio, su instante eterno o su deslumbrante oscuridad.
Y ahí llegamos, oh, niños y niñas, mis buenos drugos, al momento de hablar de SAINTSOMBRE y de su primer trabajo “Earth / Dust”. ¿La Santa Sombra? ¿Pero la sombra, las tinieblas, no era algo malo, no era dónde se ocultan los terrores nocturnos? Bueno, si eres un reduccionista y un simplista, sí. Pero, el bueno de Steve R. Lo eleva a categoría de santidad: La Santa Sombra. Porque esa es otra: ha sido él quien se ha encargado de todo: letras, bajos, guitarras, baterías, programaciones, etc… “Reflection” abre precisamente con ruidos electrónicos que dan paso a una constante y pesada percusión, a la que se van añadiendo capas con las guitarras, voces raspadas, atmósferas y el tema avanza entre el Post, los ambientes oscuros y se va llegando a otro tema “Spectre”. Y nos encontramos el mismo rollo. Es lo bueno que tiene el Post, que no va buscando los grandes alardes técnicos, compases raros y instrumentalización compleja. Aquí se va buscando una explosión artística que parte desde la introspección y en la que es más importante buscar la respuesta catártica en el que escucha. De hecho, en este tema en concreto, aparte de la voz desgañitada, hay una serie de pasajes electrónicos realmente embriagadores y una serie de arpegios de guitarras realmente melancólicos. “Circle” continúa la senda con ese híbrido entre Post, electrónica y pinceladas de Doom/Sludge. Me recuerda a aquella mezcla que hicieron los MUR en aquel “Truth” de hace unos añitos.
“Earth/Dust” es uno de los temas más largos del álbum, junto con el cierre de “Fall”. En todos ellos, si ya sabéis cómo va el tema, se busca una idea principal, un leitmotiv, y se va repitiendo hasta buscar esa secuencia hipnótica que causa la reacción anímica. Cuando ya estás enganchado en el bucle, se produce el cambio, la evolución de acordes y la armonización de los mismos, y en el caso de SAINTSOMBRE suele venir engarzado por las partes más electrónicas de la programación. De hecho, casi toda la sobrecarga sónica que es “Deliverance” se ve aliviada a partir de los tres minutos con esa manera de componer y desarrollar el tema que he indicado, llevando el tema hacia un último tercio y final inesperado que mola bastante. Aunque, también hay que decirlo, esa misma manera de componer que lleva a esos tramos repetitivos, hay ocasiones que adolecen de la brillantez y originalidad de “Deliverance” con lo que se pierde atención y frescura.
No obstante, estamos ante un compendio de buenos temas, de buenos contrastes, de buenas ideas. Como decía el compatriota C. Baudelaire “Placeres espantosos y dulzuras horrendas”. Ah, el buen Baudelaire era otro de los que sabía del oxímoron. Como el camarada Steve R. Que le reza a SAINTSOMBRE, a la Santa Sombra. Pero, un momento, ¿no era la sombra la ausencia de luz? Como os he dicho, oh, niños y niñas, mis buenos drugos, ¿Acaso siempre hacéis lo que os dicen que tenéis que hacer?
Valoración
Puntuación - 8.5
8.5
Nota
No obstante, estamos ante un compendio de buenos temas, de buenos contrastes, de buenas ideas. Como decía el compatriota C. Baudelaire “Placeres espantosos y dulzuras horrendas”. Ah, el buen Baudelaire era otro de los que sabía del oxímoron. Como el camarada Steve R. Que le reza a SAINTSOMBRE, a la Santa Sombra. Pero, un momento, ¿no era la sombra la ausencia de luz? Como os he dicho, oh, niños y niñas, mis buenos drugos, ¿Acaso siempre hacéis lo que os dicen que tenéis que hacer?