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Puntuación alta - recomendado

DAWN ZERO (ESP) «Black Celebration»

Art Gates Records, 2021 

AUTOR: Cesar Luis Morales

Historia del Heavy Metal, capítulo XXXIII: cuando el Metal descubrió los loops pregrabados, los secuenciadores y todo se fue al carajo. ¡O no! Porque aparte de trogloditas como los MANOWAR y su apestosa y recalcitrante declaración de principios sobre lo que es el verdadero Metal y lo que no, cuando el Metal se acercó a los experimentos sónicos de bandas como KRAFTWERK, CABARET VOLTAIRE o EINSTÜRZENDE NEUBAUTEN, la cosa se puso la mar de interesante. Porque la sonoridad extrema que siempre nos ha atraído encontró una nueva forma de molestar a tus vecinos y, seamos sinceros: si a ti te gusta y molesta a tus vecinos/padres/coetáneos… pues miel sobre hojuelas. Pues eso, ¡Colorea y molesta a tus vecinos con Teo!

Y es que en los años en los que pude echarle las manos a los primeros discos de Industrial por estos andurriales, el Metal ya había mutado unos cinco millones de veces. El clásico de los IRON MAIDEN se había convertido en el Thrash de METALLICA para luego engorilarse con el Death de los OBITUARY y el Black de los BURZUM. La cosa seguía evolucionando y los PANTERA se pasaban de rosca veinte veces con el Groove. Y por allí, aparecieron nombres como Al Jourgersen o Trent Reznor. A fecha de hoy, seguimos estando de enhorabuena porque tanto el Metal, en general, como el Industrial, como variante particular, siguen contando con una salud envidiable. Así que, acompañadme en esta celebración; acompañadnos a un seguro servidor de ustedes y a Christian Supersixx (ex-KILLUS) en esta experiencia de DAWN ZERO, llamada “Black Celebration”.

“Vampire” abre con una ominosa sirena que da paso a un redoble acentuado y estalla la tormenta eléctrica anclada en el patrón rítmico, en línea con los MINISTRY y, como no podría ser de otra manera, por título y por género, se cuela al final un sample con la mítica frase: “Children of the night, what music they make” (¡Drácula, despistado!). “Electricfire” satura desde el principio con una tensa cuenta regresiva, y es que ya sabes lo que se te viene encima. Lo que siempre me ha encantado del Industrial es su capacidad para atacar el “horror vacui”. Cualquier espacio entre un golpe de bombo o caja o entre un acorde y otro, es tapado por capas de sonidos, de efectos y de loops, y, aun así, sonar nítidos. Por no hablar de la producción. Cuando descubrí el “Downward Spiral” de NIN quedé noqueado por el tratamiento que le habían dado a las guitarras; nunca antes había oído nada tan saturado y pasado de rosca. Y eso que por aquellos tiempos, me desayunaba el “Far Beyond Driven” de PANTERA. Pues aquí nos encontramos con aquella misma vibración tan “a lo Trent Reznor”, aunque aquí la voz tira más por los derroteros de MARILYN MANSON en la dorada época de “Antichrist Superstar”.

“My own star” hiere y agrede con un baqueteo tribal y acelerado, sobre el que vuelan los etéreos y desesperados acordes de teclados. Tras la acometida, “Pure Darkness” se abre paso como un desgarrado lamento a lo MANSON, donde el peso de la emotividad la lleva el leitmotiv electrónico, que después de la parte central se queda en un delicado interludio de piano. “Manifested temptation” es otro exabrupto agresivo, electrificado al 110%, actualizando a 2022 los gloriosos sonidos de aquella trinidad industrial de los 90s. “Undergods” vuelve a la carga con el impío ataque percusivo en la línea MINISTRY; acelerones y parones sobre una secuencia en bucle, guitarrazos y samples que dan paso a otro tema saturado como “Just burn the Witch”: batería con paso firme, cualquier hueco bien tapado por efectos, loops y electrónica: todo un recital de como componer buen Industrial. Llegamos al homónimo, que se inicia con una línea de teclados muy en la línea de las que compone John Carpenter para sus películas. Aunque luego, lo que se marca Supersixx es una línea instrumental altamente melódica. “The Lord” vuelve a la devastadora producción musical con unos estribillos matadores y unas intervenciones a la batería realmente escalofriantes.

Con “Golden Word of God”, el bueno de Supersixx tiene la ocasión de desgañitarse a placer en un tema corto, sin florituras para saltar a “Devil’s Party”, más y más secuenciadores, más guitarrazos saturados, fantasmagóricas notas y una voz en cuello, sin filigranas, sin solos, únicamente emoción y groove, pulso y ambiente. “Crosses” sigue en esa misma línea, con subidas y bajadas, pero siempre, siempre, siempre, llenándolo todo y aquí sí, efectivamente, aparece un fraseo que, sin llegar a ser un solo, rompe la arquitectura del tema. Como no podría ser de otro modo, rinde homenaje a los NIN con una versión del “Head like a hole” para enlazar con un reflexivo cierre con el tema “The last song”, triste, desolado, con vocalizaciones muy similares a MANSON.

Si eres un troglodita musical, pues nada, tú a lo tuyo, con tus camis de MANOWAR y tu chaleco petado de parches. Pero si te gusta explorar (y si te gusta molestar a tus vecinos/padres/coetáneos), pues aquí tienes una nueva celebración, una celebración negra (que así se llama el álbum, “Black Celebration”) anclada en la sagrada trinidad del Metal Industrial de NIN/MINISTRY/MANSON. Parece un nuevo comienzo, pero es lo que llevamos disfrutando desde hace décadas, pero actualizado de la mano de DAWN ZERO.

Puntuación

Nota - 9

9

Nota

aquí tienes una nueva celebración, una celebración negra (que así se llama el álbum, “Black Celebration”) anclada en la sagrada trinidad del Metal Industrial de NIN/MINISTRY/MANSON. Parece un nuevo comienzo, pero es lo que llevamos disfrutando desde hace décadas, pero actualizado de la mano de DAWN ZERO.

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