
Estos tres canadienses llegan sin hacer ruido y, directamente, te golpean en la nuca con la sutileza de una radial industrial, dejando todo decorado de sangre, sesos y restos de cráneo. DYING REMAINS, tras un EP y un split que ya dejaban entrever cierta querencia por el hedor a formol, se estrenan en larga duración con «Merciless Suffering», un álbum que no pretende reinventar nada… pero sí aplastar con todo.
Grabado por la propia banda, el disco suena exactamente como debe sonar un lanzamiento de MAGGOT STOMP: guitarras gruesas, mezcla centrada en la pegada y un enfoque crudo, pero con la suficiente claridad como para que cada riff te atraviese sin piedad. La producción es profunda y muy orientada a la tríada guitarra–voz–batería, con un acabado que mantiene la suciedad sin caer en lo borroso, un sonido que remite a las primeras etapas del death metal más pesado.
Musicalmente, DYING REMAINS no buscan florituras. Aquí hay death metal tradicional, de tempo pesado, riffs que avanzan como maquinaria oxidada y una voz que se mueve entre guturales medios y altos, siempre con intención de desgarrar más que de impresionar.
El arranque con el tema título ya deja claro el plan: una intro sombría, un riff principal que cae como un bloque de hormigón y un ritmo que no necesita velocidad para sonar devastador. A partir de ahí, el disco avanza sin descanso: «Hung and Drawn», «Chamber of Cruelty», «Sawblade Execution»… todos funcionan como pequeñas cámaras de tortura dentro de un mismo complejo subterráneo, lugares donde la banda perpetra sus inhumanos actos.
Lo mejor del álbum es su coherencia. No hay relleno, no hay experimentos fuera de lugar, no hay baladas acústicas ni temas que busquen impresionar con técnica depurada. Son unos 30 minutos de death metal puro, directo, sin adornos y sin pedir perdón. Lo peor, quizá, es que todavía no aporta un sello propio especialmente reconocible: DYING REMAINS ejecutan muy bien el estilo, pero aún están a un paso de encontrar ese detalle que los diferencie del resto de bandas de la escena underground.
«Merciless Suffering» es un debut sólido, contundente y honesto, que no pretende ser más de lo que es: death metal para romper cuellos y dejar hematomas. No cambiará la historia del género, pero sí demuestra que DYING REMAINS tienen oficio, actitud y un sonido que encaja como un guante en la escena actual. Si siguen por este camino y encuentran ese toque distintivo que los haga reconocibles al instante, pueden convertirse en una de las bandas a vigilar dentro del death metal.
Valoración
Puntuación - 8.5
8.5
Nota
“Merciless Suffering” es un debut brutal donde DYING REMAINS entregan death metal pesado, oxidado y sin adornos, fiel al espíritu Maggot Stomp. Riffs que caen como maquinaria industrial, tempos densos, una voz desgarradora y una producción cruda pero contundente convierten este álbum en media hora de devastación pura. No reinventa nada, pero aplasta con todo.
