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Puntuación alta - recomendado

MONOGRAF (NO) «Occultation»

Overhead Productions, 2025

Del listado de “Cosas que hacer antes de morir” vuelvo a poner un puntito más al de “Viajar a Noruega”. Sí, oh, niños y niñas, obviamente tendría que visitar la esquina de la calle Schweigaards donde antaño se ubicaba la tienda de discos Helvete. Aparte, los fiordos, probar Rakfisk o visitar cualquier Stavkirke… Cualquier persona con un poquito de mente abierta y que no sea un chovinista de mierda estaría dispuesto a ello. ¡Colorea y conoce mundo con Teo!

Pero es que Noruega, por el motivo que sea, tiene esa capacidad de producir música más allá de las posibilidades de cualquier otra nación. A-HA se nos metieron en la cabeza en los 80’s con el celebérrimo “Take on me”. ABBA eran suecos pero Anni-Frid Synni Lyngstad (o Frida, en versión reducida) aportaba el toque noruego. Eso por no hablar del enorme revulsivo que fue el estallido de la escena del Black Metal. Pero hoy, oh, niños y niñas, no vamos a hablar de lo morboso, de los asesinatos, de la quema de iglesias y de todo el amarillismo de aquellos años. Hoy hablamos de que, años después Noruega, aparte de exportar salmón, sigue siendo un país con una excelencia musical fuera de toda duda, y, para muestra, un botón: MONOGRAF, la banda de Oslo, presentan su sofomoro “Occultation”.

“The prophet” abre con riffs pesados que deambulan en esa incierta y desdibujada frontera entre el Doom y el Post para dar paso a un desarrollo de voces rasposas y mid-tempos percutantes para dar paso a… ¡un violín! ¿Un puto violín? Sí, ya los he escuchado mil veces desde los tiempos de CELTIC FROST o MY DYING BRIDE, hace décadas. Pero cuando lo meten en primera línea llevando el peso de la estructura musical sobre la que se construye el resto del desarrollo, cuando aparece la delicada intervención de Sunivva Molvaer, tanto a las cuatro cuerdas como a las voces, algo cambia en mi percepción. No es nada nuevo e innovador el incluir instrumentos atípicos en el Rock, pues de eso se trata el Post, de ver dónde estás los límites y las normas no escritas pero impuestas y buscar un atajo o un camino alternativo. Pero no contentos con eso, con darle esa preponderancia al violín, aprovechan su versatilidad tímbrica para que vaya por libre y ofrezca retazos del folklore noruego. “Cripplegate” sigue por esos derroteros Post, con los patrones y las estructuras repetitivas; pero todo el escenario sonoro de fondo es un festín de deleite para los sonidos. Las atmosferas están impregnadas de esa esencia noruega, y, en ese concepto podéis incluir lo que queráis: la melancolía, la soledad de los vastos bosques, la angustia, pero aun así, con la inclusión del violín o de la nyckelharpa (la viola de teclas) consiguen llevar las atmósferas a buen puerto, a través de las gélidas noches polares al sol diurno, en perfecto equilibrio y armonía.

“Ashes” es un pequeño interludio, reflexivo e intimista, un monólogo de Erik Normann a la guitarra acústica que es respondido por melancólicas líneas de violín. Toma, ahí, en la mitad del álbum; la calma que precede a una nueva tormenta llamada “Carrion Seller”, donde MONOGRAF da un paso más en un tema Post al que le meten un montón de efectos de sintetizadores y esas delirantes líneas de violines y violas, guitarras con afinaciones rotísimas, todo atmósferas evocadoras que no sabes dónde encajar y apabullan en un muro bellamente labrado. Porque el tema amalgama perfectamente conceptos y estructuras, como he dicho al principio, caminando entre la incierta y desdibujada frontera entre el Doom, el Black y el Post. Hay gente que intenta mezclar estilos y se queda en un batiburrillo inconcluso e inane pero, por fortuna, aquí no sucede eso. Por eso, hay que decirlo más: ¡Putos noruegos! Cierran el trabajo con un larguísimo tema homónimo. Y, por un lado no sorprende, pues ya llevamos media hora escuchando la excelencia de esta banda y sabemos de qué palo van, pero, por otro lado, se las apañan para construir según las normas dictadas del Post y, en un ejercicio final, en una pirueta aún más arriesgada, ir un paso más allá del Post, a sabiendas que el género, en esencia, se trata precisamente de eso, de ir siempre un poco más allá.

Vamos, que MONOGRAF, como se suelen decir, se han pasado el juego. Y son una de esas razones, uno de esos puntitos de más que añadir al listado de cosas que hacer antes de morir, bajo el epígrafe de “Visitar Noruega”, por las razones antes mencionadas, ahora hay que añadir también a esta banda. Y es que… ¡Putos noruegos!

Valoración

Puntuación - 9

9

Nota

Con “Occultation”, los noruegos MONOGRAF exploran una poderosa mezcla de doom, post-metal y atmósferas nórdicas donde el violín y la nyckelharpa adquieren un papel protagonista. El álbum combina riffs pesados, pasajes introspectivos y paisajes sonoros cargados de melancolía que evocan el carácter del norte europeo. Un trabajo ambicioso y muy evocador que demuestra la capacidad de la banda para expandir los límites del post-metal.

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