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MY DYING BRIDE (GBR) «Macabre Cabaret»

Nuclear Blast Records, 2020

AUTOR: Cesar Luis Morales

Cantaba Vicente Fernández, el Charro de Huentitán, aquello de “con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley”. Toda una declaración de principios que hace chorrocientos años se convirtió en casi un himno mejicano. Años después, fue convenientemente remozada por MANA. Si me dan a elegir, no sabría con cual quedarme. ¡Colorea y aprende con Teo!

Pero no, no vamos a hablar de rancheras ni de boleros. Pero sí de reyes y de esa actitud autónoma e independiente. MY DYING BRIDE pertenecen a esa categoría. Allá por 1990 se formó la escuela del Doom, y los tres grandes nombres que surgieron fueron PARADISE LOST, ANATHEMA y los arriba citados. ¿Los reyes? Para mí, indudablemente, los de la agonizante prometida. Treinta años después y siguen fieles a su estilo y a su sonido. Lentos hasta la exasperación, melancólicos hasta que te rompen el alma, góticos y bellos, desgarrados y devastadores. En marzo de este año, publicaron el excelente “The Ghost of Orion” y ahora, a finales de noviembre, sacan este EP: “Macabre Cabaret”. ¿Sorpresa? Ninguna. ¿Excelencia? Bueno, estamos hablando de reyes, ¿no?

“Macabre Cabaret” abre con un solemne órgano acompañado de un fangoso sonido de bajo. Y entonces, entran las guitarras con esos riffs tan característicos de MDB, con una afinación grave, ominosa y reverberante. El tempo lento, arrastrado y mastodóntico, la voz de Aaron Stainthorpe como siempre: la de un barítono maldecido, metiendo incluso texturas rasgadas. Un tema largo (diez minutos) en que insertan, con su maestría habitual, fragmentos más etéreos y melancólicos. Me retrotraen a los grandes álbumes que grabaron en la década de los 90’s. Sí, siguen siendo los reyes.

El siguiente tema, “A Secret Kiss”, es una nueva master-class de los de Halifax. Como ya he dicho, no hay sorpresas. Son MDB y, a estas alturas de la vida, no van a cambiar por vender unas copias más. Riffs tremebundos e incluso adornos vibrantes llevando las cuerdas casi a la distorsión. Centrado principalmente en las guitarras y en la emoción angustiosa, no meten ni un solo. Doom puro y duro, sin conceciones, directo a dejarte desolado. Pero, ¡oh, bendita oscuridad! el siguiente tema, “A purse of gold and stars” nos devuelve a los sonidos más completos de la banda: el piano como elemento conductor, la voz apenas entonada, casi una oración por parte de Aaron… A partir del minuto 03:15 la cosa ya se pone realmente interesante: ya entran los teclados, los coros, la batería. Pero tampoco un estallido musical, un mero acompañamiento en un tema que, de puro sobrio y melancólico, te deja noqueado (y con ganas de más).

Treinta años nada menos desde la formación de MY DYING BRIDE. Vinieron el grunge, el indie, el brit-pop, el nü-metal y veinte mil estilos más. Ajenos a modas, fieles a su propia esencia, y, como decía el Charro de Huentitán: hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley; no tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey… Pues es que no queda nada más que decir. Con este EP no los vas a descubrir, pero sí a retomar.

Puntuación

Nota - 8.5

8.5

Nota

Treinta años nada menos desde la formación de MY DYING BRIDE. Vinieron el grunge, el indie, el brit-pop, el nü-metal y veinte mil estilos más. Ajenos a modas, fieles a su propia esencia, y, como decía el Charro de Huentitán: hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley; no tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey…

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