Criticas - novedades

POWERSQUAD (UKR) «Misterizer»

Massive Sound Recording, 2020

AUTOR: Cesar Luis Morales

Lo reconozco, no puedo con el Power Metal. Con ese estilo y similares; con todos esos estilos tan barrocos, tan de tiroriro-tiroriro, de gorgoritos y de veinte mil escalas por minuto, licks, tappings y demás rollos. Tienen algo que me provoca el rechazo de manera automática, pero… Si queréis saber más, quedaos a leer el ¡Colorea y aprende con Teo! de hoy.

Hubo una vez un muchachito en la ciudad de Uzhgorod, en Ucrania, que a la tierna edad de seis añitos se agarró a una guitarra y empezó a practicar. El muchacho llamado Dimitry Pavlovskiy siguió y siguió trabajando hasta que empezó a mejorar y se decidió a volcar su amor por músicos como BACH, MOZART o PAGANINI o por bandas como STRATOVARIUS o SYMPHONY X en un proyecto que dio en llamar POWERSQUAD. Y aquí es dónde nos lo encontramos de nuevo, nueve años después de su inicio con un cuarto álbum llamado “Mysterizer”. Porque, hay que reconocerlo, el músico, el escrito, toda aquella persona que se dedica a alguna de las Bellas Artes es como un pavo real, tiene un puntito narcisista: se crea para mostrarlo a otros. Pero claro, una persona como Dimitry va a estar currando doce horas o más al día, tocando la guitarra hasta que le sangren las yemas de los dedos, para enterrar su música y que no se sepa de ella. ¡Claro, tiene una lógica aplastante! Dicho lo cual, reitero: no me acaba de cuajar el Power.

“Book of Myths” abre con un potente riffs de guitarra, veloz, técnico y floreado, y el tema cabalga cómodo hasta desvelar una serie de capas y arreglos que recuerdan a los mejores momentos de los HELLOWEEN, con aquellas composiciones de denso entramado melódico; incluso la voz de Vitalii Popfalushi encaja perfectamente, escalando octavas de forma clara y muy bien empastada en el tema. “Fill the Sky” tiene unos interludios más potentes, acompañados con unos épicos coros. “Return from the Grey” tiene un inicio preciosista de guitarras acústicas, con unas melodías medievales que ya te anticipan que vas a entrar en un tema dentro de los cánones: instrumentalización precisa e hiper-técnica, vocalizaciones agudas, arreglos y tempos complejos y barrocos, virtuosismo musical… Y llegamos a “Vivid” que sólo con la intro de teclados que tiene ya ha entrado dentro del diccionario de la epicidad con letras de oro. No se puede ser más épico, entendiendo por tal, grandilocuencia y heroicidad, porque tocar este tema a la velocidad a la que lo tocan y de la manera en la que lo tocan, con esa nitidez, con esa precisión, es de ser unos auténticos héroes.

“Endless sun” tiene esas melodías y escalas que te recuerdan por qué músicos como PAGANINI han tenido tanta influencia en estos estilos. Esa manera enrevesada y demoniaca de enlazar acordes con arpegios y escalas en barrido hace que te recorra un escalofrío por la espalda. Después del trallazo, recuperamos el aliento con un nuevo inicio acústico y preciosista con “Sunset”, tema que no deriva en la predecible “power-ballad” si no que mantiene el ambiente calmado y contenido. Pero con “Mysterizer” brincamos de nuevo al asalto, agresivo, metálico y virtuosamente impecable, con oportunidades para que todos los instrumentos se luzcan. Este tema, sin duda, es el híbrido perfecto entre el Power y el Prog, un destapar el tarro de las esencias y volcarlo todo, y se nota. “To the Land”, otra cantata épico-metálica que nos conduce a los Jardines del Eden, que así se llama el último tema, “Gardens of Eden”, otra pequeña maravilla y lucimiento musical, pero no en el aspecto técnico (lo que he comentado, los tiroriro-tiroriro, los gorgoritos y las veinte mil escalas por minuto). Y eso es un punto que hay que destacar de POWERSQUAD, o de Dimitry Pavlovskiy, que cuando hay que hacer un simple acompañamiento acústico y acallar toda la artillería Power-Prog-metalera, también sabe hacerlo y deja perlas como ese tema.

Lo dicho, que el Power no me cuaja. Pero… hasta aquí hemos llegado, yo escribiendo y tú leyendo, mientras disfrutábamos del disco, porque es Power y a mí no me acaba de alucinar, pero al César lo que es del César: que después de tocar la guitarra hasta que le sangraron las yemas de los dedos, que se montó su banda, que se ha tirado como cuatro años para sacar adelante esta gema, ¿tú te crees que Dimitry Pavlovskiy se la va a guardar para sí y para que no la disfrute nadie? Esto no es narcisismo, es Power Metal del bueno, del excelente.

Puntuación

Nota - 8

8

Nota

¿tú te crees que Dimitry Pavlovskiy se la va a guardar para sí y para que no la disfrute nadie? Esto no es narcisismo, es Power Metal del bueno, del excelente.

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