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SHADOW REBELS (IL) «Black & White Times»

Metal Scrap Records, 2025

El oxímoron es una de esas figuras que, aunque no sepamos su explicación exacta, en cuanto escuchamos uno sentimos como algo se nos remueve por dentro. Y es que, un silencio atronador, una cegadora oscuridad… Cualquiera de ellos, al ser escuchado o leído, provoca ese momento en que dos conceptos, en principio opuestos, al ser combinados, generan un tercero más potente, que apela a emociones profundas, aunque nuestro cerebro intente separarlos y, en una primera interacción comprenda que son conceptos opuestos, hace que el logos se vaya a paseo y entre el pathos, las emociones que pueden obnubilar el pensamiento racional. ¡Colorea y aprende con Teo!

Y es que el oxímoron es uno de mis recursos favoritos, porque apela directamente a lo emocional, a través de un pequeño juego de contraposición de opuestos. Baudelaire era un genio en eso. Pero, en los tiempos actuales en los que nos hallamos, estos tiempos inciertos en los que, como cantaban CELTAS CORTOS, vivir es un arte, estamos inmersos en un oxímoron casi diario. Y para ponerle banda sonora, tenemos al power trio israelí SHADOW REBELS, que acaban de publicar su último trabajo bajo el título de “Black and white Times”. Tiempos de blanco y negro, oh, niños y niñas. ¿Es una dicotomía en la que no caben las distintas escalas de grises? ¿O es esa descripción de la realidad cotidiana en la que hemos perdido toda capacidad para ver la luz y los colores de la vida?

“Nobody’s Land” abre el trabajo de una forma excelente con una mezcla entre tensión instrumental y construcción ascendente. En seguida notas un amplio abanico de influencias, desde lo Prog a otros derroteros más Hard Rock. Hay una extraña sensación como de escuchar a los DREAM THEATER, pero sin tanta complicación técnica y sin tanto aditamento para demostrar lo buenos músicos que son. Es una mera cuestión de simplismo emocional. Nos olvidamos de los cuarenta y ocho acordes, de sus progresiones y los compases raros, y vamos a lo que toca la fibra. Unos  músicos avezados haciendo lo que les gusta, una base rítmica sólida y perfectamente ensamblada, una guitarra gimiente, con el groove necesario para contarnos historias de estos días inciertos. Al igual que “Cry”, el siguiente tema, sigue anclado en aquellos híbridos de finales de siglo, entre el Hard Rock, con regusto a Stoner, a Grunge… Sí, a Grunge, pero sin esa rabia adolescente y desordenada; más bien, todo lo contrario: no es ese grito angustioso y caótico, sino más bien una introspección madura y calmada.

“Tomorrow” nos incluye sonidos de sitar y esos jugueteos de bajo al estilo de Jeff Ament de PEARL JAM que le dan al tema todo el rollazo. Y sí, el tema suena a los grandes del Grunge, pero… ¿Cuándo algo es bueno y funciona, por qué habrían de tocar de otra manera? Y siguen con “Deepest Gloom”, otra pieza de sabores y añoranzas noventeras. Y sí, ya han pasado treinta años, pero, volvemos a lo mismo… Si nos centramos en la oleada de bandas que salieron de Seattle y las inmediaciones, fueron un revulsivo y una saludable patada en el trasero de un Rock que se había vuelto gordo y fofo. Y sí, ya han pasado tres décadas, pero hay cosas que siguen estando ahí: ese puntapié, esa garra, esa fiereza sigue intacta. Llámalo Post-Grunge si quieres, pero es como todo lo que lleva el prefijo Post… Es un pasito más allá de X, pero lo contestatario, lo desafiante, el revulsivo sigue estando ahí. Los de Eddie Vedder siguen al pie del cañón desde 1990; al igual que AC/DC desde el ‘73, o cualquier otra banda de larga trayectoria. Y esa gente sigue ahí, con la misma actitud, con la misma creatividad comprometida… Son las largas sombras que, a fecha de hoy, siguen vigentes en sus mensajes, en sus canciones y en sus actuaciones. Así que, que SHADOW REBELS toquen y saquen temas como estos con aquellas influencias nos da una idea de lo necesarios que es la música en estos días inciertos, de blanco y negro.

En “In the end of the War” vuelve a aparecer el sitar, aunque brevemente en la intro, para luego derivar en un tema que engarza con la dinámica y los planteamientos que ya nos ha presentado la banda a lo largo del viaje previo. “Water spirit” por el contrario es un tema corto, vitalista y aguerrido, que rompe la dinámica para entrar en “Plastic Duck”. Aquí aparecen incluso teclados y el tema lleva un rollo más experimental aunque bien enraizado en el sonido de la banda. Y el interludio de la última mitad es una auténtica delicia: músicos pasándoselo de muerte y sacando lo mejor que tienen dentro. Cierra el trabajo con un tema homónimo, en un serpenteo que sí bebe del Stoner, demostrando que, como antes indicaba, cuando algo funciona ¿por qué no utilizarlo?

Puede que SHADOW REBELS no sean ni los más duros, ni los más guapos, ni los más rompedores… Pero, en estos días inciertos en los que vivir es un arte, en estos tiempos de blanco y negro, en los que ya no sabemos si se trata de una dicotomía o de un oxímoron, ¿por qué no permitirnos un placer tan sencillo como disfrutar de un buen puñado de canciones? Pues eso.

Valoración

Puntuación - 8.5

8.5

Nota

“Black and White Times” es un viaje emocional donde SHADOW REBELS mezclan Prog, Hard Rock y un Grunge maduro y introspectivo, lejos de la rabia adolescente. Temas como “Nobody’s Land”, “Cry” o “Tomorrow” muestran influencias claras de los 90 —PEARL JAM, Seattle, Stoner— pero con un enfoque actual, cálido y muy humano. Sitar, grooves sólidos, toques experimentales y una banda tocando desde la honestidad absoluta. Un disco que funciona como banda sonora perfecta para estos “tiempos de blanco y negro”.

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