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Puntuación alta - recomendado

THESE COLORS FADE (USA) «Contemporary Tragedy»

Autoeditado, 2021

AUTOR: Cesar Luis Morales

Esto que viene es jodido, pero no muy complejo. Michel Foucault (1926-1984), el eminente pensador y filósofo francés, dedicó toda su vida a investigar y reflexionar sobre lo que era “normal” y “anormal”. Para él, vivimos en una sociedad “disciplinaria” que nos instruye sin que nos demos cuenta. Así, se nos instala en nuestro pensamiento un modelo idealizado de conducta que se refuerza con premios a los que se acercan a él (los normales) y con castigos a los que se desvían del mismo (los anormales). ¡Colorea y aprende con Teo!

Verbigracia y, siguiendo con el francés, Foucault era homosexual, condición por la que sufrió mucho por considerarse en su época algo “anormal”. Sin embargo, en la antigua Grecia tal condición no habría sido mal vista. Señalemos también, que los griegos veían “normal”, por el contrario, el tener esclavos y que la mujer fuese uno de los enseres de la cocina. Así que, ahí va otra pregunta capciosa: ¿Es normal lo que ha hecho Keelan Donahue, el alma mater detrás de THESE COLORS FADE, en su nuevo disco “Contemporary Tragedy”?. Sonido de vinilo, un piano, una voz susurrada y… De repente, el estallido. Vuelta a la calma, vuelta al piano, devaneos no sé si Prog o dodecafónicos… Un caleidoscopio de ideas, una música tetradimensional… Ya se me ponen las orejas como antenas de radar, escaneando lo que se me viene encima. Entra el segundo tema, parece que cada instrumento va por su lado; cincuenta mil capas de sonidos, de voces, de pistas… todo parece incluso desordenado y fuera de compás. Pero ¡mierda, aquí hay algo! Prestar atención a una sola cosa supondría el árbol que me impediría ver el bosque. Sin duda, si se pudiese poner banda sonora al curso de los pensamientos de Foucault, elegiría éste proyecto. Tercer tema y la dinámica crece y con ello, el desafío. A mí por lo menos, me ha vuelto la cabeza del revés. Me gusta la sencillez inherente del Rock, de los AC/DC por ejemplo: un 4/4, una melodía de guitarra pegadiza, un bajo como un martillo pilón. Pero, de la misma manera, me gusta desafiar a mi mente. Ver hasta dónde puedo llegar. ¿Es normal esto que me ocurre? ¿Es “normal”, maestro Foucault? ¿Es “normal” esto, señor Donahue? “Clar(it)y” tampoco me clarifica nada, pero me obliga a seguir aquí sentado con los ojos, las orejas y el corazón bien abiertos. ¿Dónde está el límite entre la cordura y la insania? Pues tampoco nos lo va a aclarar el siguiente tema, “Beginning//End”: más ruido blanco, más vocalizaciones sueltas, guitarras que rozan lo molesto, growls, tus propios demonios volcados en cincuenta facetas, reflejados en los restos de un espejo roto…

“A cerulean tomb” es realmente desasosegadora. Vuelve esa sensación de que está todo desordenado, descolgado, fuera de compás… fuera del tiempo, del espacio, de los parámetros comprensibles de nuestro finito universo conocido. Parece incluso que Donahue canta fuera de tono. Al igual le ocurre al siguiente tema, la serpenteante, juguetona y desquiciada “The art of burning a memory”. Pero… por lo que sé de los genios que pululan por ahí… ¿De verdad, creéis que gente como Devin Townsend o Ihsahn no van a pulir sus grabaciones hasta que queden tal y como las han concebido en su cabeza? ¿De verdad creéis que esa nota está desafinada? ¿O es que está ahí porque tiene que estar ahí, en un compás ternario, y afinada en Drop C# porque así guarda relación con la nota que está como predominante en el siguiente estribillo, y guarda una relación espacio/tiempo equivalente al número áureo? Yo, la verdad, es que me decanto por esta última explicación.

Nada es fácil de escuchar aquí. Si no me creéis, pinchad “Disappear” y escuchad la progresión de acordes del piano, acompañado de la guitarra, y de todos los demás instrumentos. Cierra el disco con el cuarto movimiento “Contemporary Tragedy IV: Alternative Reveries” (junto con los tres primeros temas del álbum). Y la cuestión que te va a enhechizar es: ¿Qué acabo de escuchar? ¿Acabo de perder cuarenta minutos de mi vida? O ¿De verdad, esto es real, esto se puede hacer?

Una propuesta harto compleja. Y harto difícil su valoración. Un auténtico desafío musical. ¿Lo recomendaría? Sí, como también recomiendo el libro “La casa de hojas” de Mark Z. Danielewski (literatura ergódica a saco). Y os animo muy mucho a darle una oportunidad a la recomendación musical como a la literaria. Pensemos en Foucault, y pensemos también en que es “normal” y “anormal”. ¿Os atrevéis?

Puntuación

Nota - 10

10

Nota

Una propuesta harto compleja. Y harto difícil su valoración. Un auténtico desafío musical. ¿Lo recomendaría? Sí, como también recomiendo el libro “La casa de hojas” de Mark Z. Danielewski (literatura ergódica a saco). Y os animo muy mucho a darle una oportunidad a la recomendación musical como a la literaria. Pensemos en Foucault, y pensemos también en que es “normal” y “anormal”. ¿Os atrevéis?

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