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Puntuación alta - recomendado

SHEEV (DEU) «Ate’s Alchemist»

Ripple Music, 2025

Seguimos, oh, niños y niñas, una vez más, buceando en los entresijos de las mitologías antiguas, fuente de tantas explicaciones poéticas a los eventos que nuestros ancestros contemplaban y que, a falta de una aclaración científica, les servía para dar razón a dichos sucesos. Ate o Atea era la antigua diosa de la fatalidad para los griegos, la personificación de las acciones irreflexivas y de sus consecuencias. ¡Colorea y aprende con Teo!

Dependiendo de las fuentes, unos dicen que era hija de Zeus (¡como no!) pero sin madre conocida. Otros dicen que era hija de Eris (Discordia), pero sin padre conocido. La cuestión es que, hija o no de Zeus o de Eris, las consecuencias de las acciones irreflexias son terribles. ¡O no! Porque hay ocasiones en que, por carambolas del destino o porque hay gente que ha nacido con una gracia natural para navegar salvando la catástrofe, nos encontramos con accidentes realmente positivos y loables.

Y luego también hay gente que parecen tocados por una gracia divina, no para salvarse de las catástrofes, sino que están dotados de una sensibilidad especial y, si tienen suerte de juntarse, se produce una sinergia en la que la interacción de esos elementos aislados da un resultado que es superior a la mera adicción de los elementos. Y tal es el caso de SHEEV, un combo asentado en Berlín en el que sus miembros, provenientes de distintas partes del globo, han desarrollado un sonido realmente interesante, basado en lo progresivo y en el Stoner, y que, por suerte, han sacado su segundo larga duración titulado “Ate’s Alchemist”.

Abren el disco con un breve interludio titulado “The Alchemist” con ese regustillo de guitarras acústicas y atmosféricas con dobles armonías que enseguida me hace pensar – salvando las distancias, eso sí- al momento progresivo del “Seventh Son” de los IRON MAIDEN. Pero entra “Martef” y la banda ya deja clara sus intenciones: los hermanos teutones de MASTODON: guitarra dobladas (hace poco se ha unido a la banda Songwut para respaldar el trabajo de Nitzan Sheps), un bajo omnipresente y melodioso a la par que sólido, unas líneas vocales embriagadoras, unas atmósferas ensoñadoras… “King Mustard II” se inicia con un rollo totalmente Stoner y sigue en la misma estela que los maestros americanos, pero en una línea más contenida. Y entendedme bien a lo que me refiero con esa contención. Porque a las huestes del recientemente fallecido Brent Hinds los descubrí con el “Leviathan” y me chiflaban, pero la hostia sensorial que me dieron la primera vez que escuché el “The Last Baron” del celebérrimo “Crack the Skye” fue soberana. Donde los de Atlanta son extravagantes, ostentosos y desfasados, los berlineses SHEEV son contenidos, más sobrios, que no por ello son aburridos; simplemente mantienen a la bestia bajo control, como es el caso de “Elephant Trunk”. Es igualmente evocadora y compleja, a partes iguales, tiene unas guitarras atmosféricas, una percusión espectacular y expresiva, un largo desarrollo instrumental y progresivo que nos lleva a “Henry”. Más oscura y más pesada, tiene su buena dosis de cambios de ritmo y de tempos, lo que hace del tema una pieza altamente disfrutable.

“Cul de Sac” es otra obra maestra que se extiende más allá de los ocho minutos y es un compendio del buen hacer de la banda. Como he dicho, SHEEV es una banda más sobria que los MASTODON, y aunque comparten su amor por los riffs pesados, por la complejidad compositiva, no por ello son tediosos; todo lo contrario: son musicalmente brillantes, compositivamente excelentes. No hay lugar para el aburrimiento; de hecho, tras pasar por “Tüdelüt” llegamos hasta el cierre del disco con “Sabress” que es otro de los platos fuertes de este trabajo; otra pieza que se va hasta casi los nueve minutos de duración y que no es sino un largo y complejo viaje a través de distintas atmósferas, evoluciones, vueltas y progresiones. ¿Ate o Atea ha tenido algo que ver por aquí? No, indudablemente no. Porque SHEEV no es un grupúsculo de gente con acciones irreflexivas. No, es una banda con esa sinergia compositiva de la que hablaba al principio. Y aquí no hay dioses que valgan; hay cuatro músicos con una visión y una alquimia tan precisa que ni todo el poder de Atea sería capaz de apartarlos de su objetivo.

Valoración

Puntuación - 9

9

Nota

SHEEV presentan “Ate’s Alchemist”, su segundo larga duración, una obra progresiva y stoner que destaca por su sobriedad compositiva y su riqueza atmosférica. Desde Berlín, el cuarteto despliega un sonido envolvente y complejo, con influencias de MASTODON pero con una contención elegante. Temas como “Martef”, “Elephant Trunk”, “Cul de Sac” y “Sabress” muestran su dominio de los desarrollos instrumentales, los cambios de ritmo y las texturas emocionales. Un disco brillante, evocador y lleno de alquimia musical.

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