
Si seguimos un poco las andanzas de Zeus, descubrimos que el padre de los dioses helénicos era un personaje de armas tomar, sobre todo en lo que a temas de faldas se refiere. Si bien a Príapo se le conoce por su erecto falo y su constante apetito sexual, si estudiamos las andanzas de Zeus, descubrimos que no le iba a la zaga del otro. Padre de un millar de bastardos extramaritales, uno de los más famosos fue Heracles. Anfitrión era rey de Tirinto y, aprovechando que estaba en el campo de batalla, Zeus sedujo a la esposa de este, Alcmena, tomando la forma del marido ausente. El hijo que salió de aquella unión sería nada más y nada menos que Heracles ¡Colorea y aprende con Teo!
Se ve que la cosa de andar de flor en flor, esa concupiscencia, no sólo les corresponde a los dioses, sino también a los reyes (por muy campechanos que sean). Y si tenemos que hablar de algo real, tanto en el sentido de los de sangre azul como en el de todo aquello que tiene existencia objetiva, no podemos dejar de hablar de nuestro querido Heavy Metal. Décadas después de su nacimiento, aquí sigue, tan regio y tan real como nadie podía suponer. Y tan concupiscente como Zeus, que lo mismo se lía con el Folk armenio que se junta con el Funk o el Shoegaze. Y de ahí, vienen la enrome legión de vástagos. Entre ellos, los británicos ACRES, que presentan su nuevo trabajo, titulado “The Host” (El anfitrión).
Porque el marido de Alcmena, al parecer, también era famoso por los fabulosos banquetes que montaba, de ahí que la palabra se incorporase a nuestra lengua como la persona que tiene invitados a su mesa o a su casa y que cuida de ellos mientras permanecen en ella. Así que, oh, niños y niñas, dejad que los británicos os deleiten con su obra. “Bloodlust” inicia el banquete con sonidos secuenciados y la cálida voz de Ben Lumber; unos segundos después ya entra la banda y la amalgama musical es embriagadora. Se vuelven agresivos pero aún así hay algo adictivo en la escucha. Ben Lumber rompe la voz y, sin ser un voceras descerebrado, se nota que canta lo que siente y siente lo que canta. Le sigue “Not so different” con un pelotazo de puro Post-HardCore y lo tiene todo bien mezcladito: los trallazos más metálicos, los break-downs, las voces desgañitadas, lo melódico y lo etéreo. “Staring at the sun” es la misma línea que los temas precedentes, pero siguen conservando la calidad y el buen hacer y el disco avanza por buen camino, manteniendo el interés del oyente. Los temas son cortos, ni uno llega a los cuatro minutos. Pero en esos breves estallidos de tres minutos y pico, ACRES se las apañan para contarte una historia, meterte en atmósfera, darle un montón de matices a cada tema e ir a por el siguiente, como es el caso del cuarto tema, “Built to bleed”. Y sin tomar ni aliento ni prisioneros, saltan al siguiente, “Empty room”. Menos desgañitada que la previa, la canción sigue manteniendo la dinámica, con un quintal de matices; y me gusta que la garganta de Lumber se vaya al límite sin llegar a romperse. Y entendedme bien; me gusta igual cuando un, por decir alguien, FRANK CARTER hacía el bestia con las cuerdas vocales, pero también me gusta cuando se canta con emoción y se grita con control y sentimiento. “Steal the night” vuelve a los inicios secuenciados y me vuelve a maravillar la facilidad de la banda para crear atmosferas que se van desdoblando y estallan en unos potentes estribillos. “Around again” cierra el trabajo, comienza como un arrullo y deflagra en un épico subidón.
Así que, oh, niños y niñas, sed como Anfitrión y ofreced buenos banquetes. Sed como ACRES y ofreced buenos trabajos como este “The Host”, ecléctico, variado y breve. Ya sabéis: lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Valoración
Puntuación - 9
9
Nota
ACRES presentan The Host, un trabajo breve e intenso de post-hardcore cargado de atmósferas, emoción y dinamismo. Con temas de menos de cuatro minutos, la banda británica combina riffs potentes, pasajes melódicos y voces que alternan fuerza y sentimiento, construyendo un disco ecléctico y adictivo que se disfruta de principio a fin.







