
Este año, en verano, me fui a un festi a ver a los MAYHEM. En cuanto vi que la organización del VAGOS publicaban que tocarían en el evento, un escalofrío recorrió mi espalda. Sí, ya han pasado más de treinta años de aquellos eventos, de las muertes y los suicidios, de la quema de iglesias, y todo aquel rollo… Pero, como se suele decir, cría fama y échate a dormir. Y ese nombre… ese nombre tiene una leyenda detrás. Y no defraudaron. Quizá más por la propia leyenda que por lo novedoso. ¡Colorea y aprende con Teo!
Muchos años, como digo, pasaron desde entonces. Y aprendí a amar el género y, como ya he dicho muchas veces, todo lo que vino después, las siguientes andanadas y la evolución del mismo. Por eso, era un buen momento para ver cómo se encuentra el estado de salud del Black Metal, de la última vanguardia musical. Así que me hice con una copia del “Stillamentum” de los hermanos italianos que conforman GORRCH.
“Nimbus” se inicia con unos cantos eclesiásticos que entonan un “Stillamentum” para, a continuación, desatar la tormenta perfecta del viejo y conocido Black Metal. La batería de Chimsicrim es la ametralladora impía que combina los dobles bombos a toda pastilla con los Blast-beats. A partir de la segunda mitad, bajan de revoluciones pero no de intensidad y aparecen, entre la disonancia ralentizada, unas vocalizaciones operísticas y siniestras al estilo de Attila Csihar de MAYHEM. “Vorago” sigue en la misma línea de Black Metal despiadado, con todos los elementos que hicieron grande el estilo en los primeros trabajos, llamémoslos más simplistas. Porque tocar a toda leche a base de tremolo picking esos acordes de tercera es de una dificultad rayana a lo absurdo. Me refiero a simplistas en el aspecto de la simplicidad del ataque, del ataque frontal de guitarras abrasivas, batería abrumadora y música en plan muro. Un Black Metal primigenio que no entró en derivas orquestales o acústicas como se dio en las siguientes evoluciones del estilo a lo largo de los años siguientes.
“Larvae” se inicia con una extraña y opacada guitarra a la que se le añaden unos rasgueos discordantes que harán las delicias del oyente avezado, pero que serán un grado más en la pesadilla sónica del neófito. Y aquí, por fin, aparece algo más de variedad en el despiadado y frontal ataque que hemos sufrido durante los dos primeros temas. “Cryptae” es otro furibundo atentado contra la cordura musical, con voces de ultratumba entre todo el maremágnum sonoro. “Angor” ondula entre la velocidad furibunda al medio tiempo, con sus disonancias en las guitarras, vuelven a aparecer las vocalizaciones fantasmales, llegando al cierre con “Phlegma”, otro tema pesadillesco de Black Metal descarnado, visceral, primitivo y furioso. Sin florituras, salvo por la intensa compenetración entre los hermanos que conforman GORRCH, que atentan de manera continua y repetida contra la cordura musical.
¿Algo novedoso? No, ni por asomo. Es Black Metal anclado en la podrida raíz musical que se generó hace más de treinta años. Es la vieja escuela de entonces, con medios actuales. No es una grabación amateur lo-fi, es la misma fiereza noruega grabada en 2025, pero… Es aquel mismo Black de principios de los noventas. Ese que nos recuerdan GORRCH con este “Stillamentum”; y veo que el Black Metal sigue ahí, porque nunca se fue. Pero… Han pasado muchos años, han ocurrido muchas cosas, y, a veces, a veces también es bueno avanzar con los años, en bueno cambiar y evolucionar, ampliar perspectivas y visiones, enriquecerse y… Eso es lo que me ha faltado en este trabajo que, sin duda, tendrá su público, pero a mí me ha dejado con ganas de algo más, de algo que no me retrotraiga a 1991.
Valoración
Puntuación - 7.5
7.5
Nota
GORRCH regresan con “Stillamentum”, un álbum de black metal absolutamente anclado en la vieja escuela: feroz, primitivo, disonante y sin concesiones. Blast-beats incesantes, guitarras abrasivas y voces espectrales construyen un muro sonoro que remite directamente a la fiereza noruega de principios de los 90. Aunque ejecutado con solvencia y convicción, el dúo italiano apuesta por la tradición más estricta del género sin aportar evolución ni nuevas perspectivas, ofreciendo un trabajo que satisfará a los amantes del black metal más ortodoxo, pero que deja la sensación de haber quedado detenido en el tiempo.







