
Supongo que, ni en sus más salvajes sueños, los cuatro melenudos de Birmingham que, un 13 de febrero de 1970, sacaron el homónimo “Black Sabbath”, llegaron a pensar en la larga lista de bandas que mamaron de su sonido. Todo comenzaría cuando Tonny Iommi se seccionó las falanges de su mano izquierda y tuvo que empezar a tocar más lento, rebajando la tensión de las cuerdas de su Gibson SG y bla, bla, bla… Pero el hecho es, oh, niños y niñas, que más de cinco décadas después, aquí seguimos hablando de aquel sonido lento, traqueteante, arrastrado y oscuro. ¡Colorea y aprende con Teo!
Y llamadlo como queráis. Llámalo Heavy Metal o proto-Heavy Metal, o Doom, o proto-Doom. A estas alturas de la película y de la evolución de la música, se lo debemos todo a Tonny Iommi y a que le pasasen discos de Django Reinhardt. Y poco hay que estudiar de música para saber que el Rock, debido a sus padres multiculturales tiene una enorme capacidad proteica y lo mismo abraza al Reagge que a la Música Clasica, al Punk que al Pop. No es de extrañar, pues, que de aquel sonido Birmingham apareciese toda una progenie de hijos, nietos, bisnietos, etc., en un árbol genealógico que, a día de hoy sigue dilatándose en progresión exponencial. Uno de los descendientes que, sin duda, más ha heredado los caracteres de sus padres espirituales es el Doom. De ritmos lentos y cadenciosos, bien es cierto que tiene los ojos de papá, pero también coquetea con el Goth, el HC o el HC-Punk o con cualquier otro estilo que se cruce en el camino. Y así llegamos a 2025, donde los neozelandeses REMINA publicaron su segundo álbum bajo el título de “The Silver Sea”.
“Trust no one” abre el trabajo con un sonido atmosférico de teclados que da paso a esos acordes grandilocuentes y tempos lentos, iniciando un viaje en el que llevamos décadas inmersos y que no tiene pinta de tener un fin próximo. La etérea voz de Heike Langhans nos traslada a esa esencia entre lo onírico y lo melancólico, y la banda la acompaña en ese periplo a través del Doom, del Goth y del Dream-Pop. “Algol” se inicia con esos componentes electrónicos, aunque los trallazos metaleros crepitan por sobre esa base minimalista de teclados. Lo ligero y lo pesado, la luz y la oscuridad conviven a la perfección y la voz de Mike Moss (ANTIMATTER) da la réplica y el contrapunto perfecto a la voz de Heike. No es la voz rasposa de Andrea Ferro de LACUNA COIL, sino que se mantiene contenida y en armonía con la principal.
REMINA continua su exploración musical con “Vanta ray” y aquí el componente Doom entra con abierta claridad, en los riffs, en el medio tiempo, en los pasajes más tranquilos adornados con teclados, en la perfecta voz de Heike Langhans, que encaja como un guante en la concepción sónica de la banda. “Theia” duele desde sus inicios, moviéndose cómodamente en ese lugar entre la luz y la sombra, entre la voz angelical, los arreglos de teclados y una guitarra que, sin ser excesivamente Doom, esboza melancólicas armonías. Por el contrario, “House of Suns” sí tiene esa atmósfera oscura, aunque sin llegar a ser opresiva si tiene un halo de desesperanza, y la banda juguetea con todos los componentes sónicos a su disposición: la excelente interpretación de Shayne Roos a la batería, la voz de Heike y el trabajo de Mike Lamb como multinstrumentista cubriendo todos los espacios y registros. “Io” es el nombre del tercer satélite de Júpiter, y en este tema la banda se va a terrenos más experimentales y electrónicos, como una epopeya, como una odisea espacial, pero donde todo cuadra y sigue la línea marcada por la banda, cayendo en su lugar perfecto dentro de la obra de los neozelandeses. El trabajo se cierra con “Silence and the Silver Sea”, otra combinación exacta en su equilibrio entre Goth, Synth, Dream y Doom atmosférico, desdibujando límites y barreras entre estilos.
No hay una excepcionalidad en el trabajo de REMINA. No es algo que rompa con todo lo anterior; es simplemente una confirmación, una continuidad del legado de los cuatro melenudos de Birmingham y de cómo se le puede dar un puntito adicional y contrastar la oscuridad con la luz, lo etéreo con lo pesado y salir indemne de la experiencia.
Valoración
Puntuación - 8.5
8.5
Nota
Con “The Silver Sea”, REMINA prolongan el legado de BLACK SABBATH desde una óptica doom atmosférica donde conviven Goth, Dream-Pop y electrónica con naturalidad. La etérea voz de Heike Langhans, en diálogo con Mike Moss, guía un viaje entre luz y oscuridad, melancolía y densidad, sin caer en la opresión absoluta. No reinventan el género, pero sí lo expanden con elegancia y sensibilidad, confirmando su identidad dentro del doom contemporáneo.







